Cursillo Colaboradores México

Este año el cursillo de colaboradores de México se realizó del 17 de julio al 15 de agosto en el centro de retiros Quo Vadis, Estado de México. El equipo directivo estuvo compuesto por: Bernardo Pérez, laico consagrado y director del cursillo; P. Manuel Reyes, L.C.; P. Gonzalo Rebollo, L.C.; P. Pablo Solís, L.C.; Pablo Beuchat, laico consagrado y Carlos Zertuche, ex colaborador.

Participaron 58 jóvenes provenientes de México, España, Estados Unidos, Colombia, Austria, Costa Rica, Guatemala y El Salvador.

Perfil de los colaboradores:

  • 49 estuvieron en el ECYD.
  • 23 fueron colaboradores ECYD.
  • 39 han participado en cursillos para formadores (LTC, IFC, curso de dirigentes, etc).
  • De los 57 colaboradores: 46 acaban de concluir la preparatoria, 9 interrumpieron sus estudios universitarios, y 2 ya tienen licenciatura.
  • 2 papás de ellos fueron colaboradores, 3 mamás de ellos fueron colaboradoras, 13 de ellos tienen hermanos que fueron colaboradores.

El cursillo se dividió en cuatro etapas:

  1. El Hombre: elemento humano de la persona, antropología, liderazgo, etc.
  2. El Cristiano: bases de vida y doctrina cristiana.
  3. El Regnum Christi: Manual, carisma, metodología, ECYD.
  4. El Colaborador: Manual del colaborador, dinámicas de grupo, etc.

Se tuvieron minicursos de Antropología filosófica, afectividad, Fundamentos de la fe católica, Taller de oración, Regnum Christi y ECYD, Manual del Colaborador, uso del tiempo, coaching y autoconocimiento.

Hubo varios testimonios de antiguos colaboradores y miembros del Movimiento y algunas actividades de paseo y convivencia como MercyRally en la ciudad de méxico, visita a la basílica de Guadalupe, paseo a El Nevado de Toluca, paseo a la Universidad Anáhuac México, Talentshow, Karaoke Night, etc.

El cursillo es una parte fundamental del plan de formación del programa de colaboradores. En él, se busca suscitar las preguntas fundamentales del hombre, de modo que a lo largo del año las tengan presentes y vayan encontrando respuestas con base en la formación recibida, el acompañamiento personal, las experiencias que vivirán, etc. En los demás momentos formativos a lo largo del año (cumbres, ejercicios espirituales, convivencias) se van retomando estos temas y se da un seguimiento a su formación.

A continuación compartimos el testimonio sobre el cursillo de Juan Pablo Sánchez Mejorada, colaborador generación 2018-2019:

“Nada te turbe, nada te espante… quien a Dios tiene, nada le falta; solo Dios basta.” Seguir a Dios nunca ha sido fácil… menos cuando crees que lo estás dejando todo por su causa, pero tardamos en darnos cuenta de que, en realidad, lo estamos ganando todo por su causa, pues Él no se deja ganar en generosidad y basta con que demos un paso para que Él de los otros 99. Pero para eso, hay que dar ese primer paso y tener siempre presente que sus planes y sus tiempos son simplemente perfectos.

Tomé la decisión de ofrecerle a Dios este año de mi vida a tiempo completo como colaborador del Regnum Christi por una sencilla razón: agradecer.  Él no necesita de mí, Él ya todo lo puede. Sin embargo, me ha bendecido mucho a lo largo de mi vida con las personas y oportunidades que me rodean. Ha estado muy presente en mi vida a través de mi familia y del Movimiento Regnum Christi y todo me lo ha dado gratuitamente por amor, por amor a mi tal y como soy, con mis defectos y cualidades, mis capacidades y mis limitaciones, me lo ha dado sin esperar nada a cambio. Es por eso que a través del mismo medio que utilizó Él para acercarse a mí, quiero agradecerle con mi entrega total 24/7 durante este año de mi vida. Quiero corresponder a su amor amándole yo de regreso, no solo con palabras sino también con mi vida, haciendo de mi vida una oración constante.

Meses previos al cursillo sentía a Dios un poco alejado de mí, no lo sentía en la oración, en misa ni en la comunión, lo sentía distante, sabiendo que me ama pero que probablemente en esos momentos no escuchaba mi oración y mis ganas de acercarme a Él. Esto complicó mis ganas de irme un año, sentía que me estaba yendo por alguien que en ese momento no ardía en mi corazón, que no estaba al tanto de mí. A pesar de esto, con ayuda de su gracia dejé a mis familiares, a mis amigos y amigas, a mis estudios en pausa e incluso mi relación con mi novia por seguirlo y enamorarme otra vez profundamente de Él.

Llegando a la que sería mi nueva casa durante treinta días, vi a cincuenta y siete locos que también lo habían dejado todo por seguirlo a Él. Cincuenta y siete jóvenes que tienen cada uno su historia, sus problemas y sus preocupaciones pero que también tienen esas ganas de conocer más a Cristo y de vivir una experiencia más fuerte de su amor. Ese fue mi primer re-encuentro con Dios. El ver que en un mundo tan necesitado de Dios, sigue habiendo jóvenes con un corazón ardiendo en llamas por el amor de Cristo y que quieren incendiar al mundo entero de ese mismo fuego. Fue ahí que sin una sola palabra escuché a Dios diciéndome: “Yo estoy aquí”.

Como fueron pasando los días el fuego que meses atrás se había debilitado en mí, fue aumentando notoriamente y mis ganas de compartir a Cristo a los demás volvieron a surgir, pero esta vez, más fuertes que nunca. Descubrí que Dios está siempre presente, que es fiel y tiene todo en sus manos, que no se olvida de mí, que debo depositar todas mis seguridades en Él y confiar en su amor y misericordia infinita, que “todo momento difícil es un llamado a una fe más decidida, una esperanza más confiada, un amor cada vez más fiel.” Y que Él va a llevar todo para mi bien siempre.

Me fui dejando a mis cuatro hermanos y Dios me dio cincuenta y siete más. Dejando a mis papás y Dios me dio a cinco más. Todo esto tan solo en el primer mes. Así que más que dejarlo todo, lo estoy ganando todo. ¿Pues si Dios conmigo, quién contra mi?”.