Edurne Fuente

Mi mayor satisfacción es ver cómo una niña es capaz de ponerse delante de Dios y preguntarle con honestidad: “qué quieres de mí”

Edurne Fuente

Edurne FuenteEdurne Fuente nació en España. Este año cumple 25 años de consagración a Dios y lleva muchos de ellos dedicada al trabajo con jóvenes: a conocerles, acompañarles y a ayudarles a encontrar la plenitud de su vocación. Lleva cuatro años trabajando en la ciudad de Bogotá, donde dirige la sección de señoritas del Regnum Christi.

¿Cómo se lleva a cabo la promoción vocacional de las consagradas en el territorio?

Propiamente no hay una promotora vocacional. Toda consagrada es promotora vocacional porque lo llevamos en el ADN ¿Cómo acallar ese anhelo de que toda alma alcance su plenitud vocacional? Y qué felicidad si es Dios quien la llama a la vida consagrada. Pienso en mi casa, cuando mi mamá nos dijo que íbamos a tener un hermanito ¡guau! Qué alegría ¿no?

Como directora de sección, creo profundamente que la madurez de una sección se mide por la generosidad de sus miembros; si hay pasos de mayor entrega ya sea porque se incorporan, porque dan un año como colaboradoras y definitivamente cuando responden al llamado de Dios.

En Bogotá organizamos anualmente un retiro “FIAT” que tiene como finalidad dar un espacio a la joven para que en un ambiente de mucho respeto, libertad y oración pueda entrar en el tema vocacional a través de conferencias, dinámicas, mucha convivencia con toda la comunidad de consagradas de esta localidad y los matrimonios que nos apoyan a modo de staff, reflejando su cariño y compromiso con la vida consagrada.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción en este campo?

Mi mayor satisfacción es ver cómo una niña es capaz de ponerse delante de Dios y preguntarle con honestidad: “qué quieres de mí”, y tener la valentía y honradez de responder haciendo verdad en su vida, con independencia de la respuesta que dé.

Otra satisfacción es cuando se desenrollan, cuando se quitan miedos, prejuicios, se desprenden de aquello que, como una soga al cuello, no les permite respirar el buen aroma de Cristo y descubren la libertad de los hijos de Dios. Crecen ¡es muy fuerte! Como que adquieren seguridad en ellas mismas y se lanzan sin miedo.

Edurne Fuente

 ¿Cómo llama Dios hoy?

No sabría responder bien, creo que es tan personal que a cada una le habla de manera diferente. No hay que olvidar al profeta Jeremías “me sedujiste Señor, y yo me dejé seducir”. Si creo que hay signos, pistas, señales que nos pueden hablar de un posible llamado. Si estoy en la universidad un compañero me empieza a buscar, me pide el teléfono, está pendiente de mí puedo sospechar que le gusto… a lo mejor sólo quiere mis apuntes, pero todo indica que pareciera le atraigo… Así es también en el discernimiento vocacional, hay que “discernir” si esas señales son una declaración de Amor para ser suya en totalidad y para siempre.

¿Cuáles son los mayores retos de la promoción vocacional hoy?

Personalmente para mí el mayor reto es la coherencia de mi propia vida y el testimonio de mi comunidad como vida fraterna. Sé que es Dios quien llama pero se vale de sus instrumentos. Cuántas de nosotras hemos llegado por el ejemplo, alegría, celo apostólico de un Legionario, un consagrado o una consagrada y viéndolos nos hemos sentido atraídos o invitados a llevar la misma vida.

El segundo reto es la formación. Hecha la experiencia de Cristo hay que comenzar a cimentar una profunda vida espiritual que implica un conocimiento de Cristo. Su persona, su doctrina, su misión. ¿Cómo amar a quien no conozco? ¿Cómo seguirle si no sé quién es?

Y en tercer lugar un buen acompañamiento, como Jesús con sus doce apóstoles, tardó tres años en formarlos. O como los de Emaús que los fue interpelando hasta ese ¿pues no ardía nuestro corazón al oírle hablar? Y regresaron a Jerusalén. Acompañar para ir al paso de Dios con esa alma, respetando procesos y tiempos. No es fácil