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Hacer memoria de Dios.
2014-08-15 (Artículo)

Una vida para los jóvenes
ESTADOS UNIDOS | APOSTOLADO | TESTIMONIOS
La lucha contra el cáncer resulta en vano. Pero los frutos del sufrimiento llevado con amor heroico y reciedumbre no se dejan esperar.

Brian Bisgrove
Brian Bisgrove subiendo a las montañas Adiranondack (USA).

Testimonio de vida de Brian Bisgrove

Brian ama el deporte, se divierte al aire libre y explora la naturaleza. En las vacaciones sube con voluntad firme a las montañas Adiranondack en el nordeste del estado de Nueva York. Sus amigos ocupaban un lugar muy importante en su vida, pero uno es el mejor: Jesucristo.

En un equipo de jóvenes del ECYD fue conociendo cada vez más a Jesús, descubriéndole en retiros, en la oración y en el juego, en los sacramentos y en el estar disponible para los demás.

A la edad de doce años conoció la escuela apostólica de los Legionarios de Cristo en Center Harbor (New Hampshire, USA), donde  algunos jóvenes como él cultivan juntos esta amistad con Cristo. El trato cordial de los compañeros y la alegría que experimentó durante la visita, le llevaron a una decisión: este es el lugar ideal para mí.

Cuando solicitó su admisión la escuela apostólica, escribió: No estoy seguro de que Dios me llame al sacerdocio, pero quiero vivir con amigos que quieran encontrar el plan de Dios en su vida.

Brian empezó su vida en el centro vocacional con entusiasmo. Se sentía como pez en el agua. Fue un gran ejemplo para sus compañeros por su alegría, su responsabilidad en el cumplimiento de los deberes y por su respeto a sus formadores. Todos podían contar con él para cualquier iniciativa del equipo. Tuvo algunas dificultades con los estudios pero se mantuvo disponible en todo momento para realizar encargos con la condición de no faltar a clase... Pero, como antes en el equipo del ECYD, se dedicó a templar su carácter y superar la impaciencia. En todo esto su amistad con Cristo era el punto de referencia de su vida.

Al final del bachillerato se descubrió que Brian no tenía vocación al sacerdocio. Pero quiere disponer de su vida para servir a Jesucristo y a la Iglesia. Le agrada ayudar a niños y jóvenes para que conozcan a Jesucristo y lo transmitan también a los demás. Él quiere extender la formación que recibió en el centro vocacional con otros que no tienen la posibilidad de vivir esta experiencia.

Inmediatamente
Brian Bisgrrove
Brian Bisgrove durante su estancia en el centro vocacional, acompañado por el entonces H. Thimothy Meehan, L.C.
comenzó a fundar clubes de jóvenes con la ayuda de un sacerdote. Durante dos años trabajó incansablemente, pues, los clubes tienen que consolidarse con una sana mezcla de deporte, de juego, de aventura, de catequesis y de formación del carácter, pero siempre polarizado hacia el centro de todo: la amistad personal con Jesucristo. Para esto es decisivo el apostolado, al cual los miembros se dedican para hacer algo por Cristo y por la Iglesia. Es más que juntarse con algunos amigos alrededor de una fogata para sentirse bien y cantar canciones. Con el apoyo económico de algunos empresarios, inicia un programa mensual de televisión, producido por un equipo de jóvenes con la ayuda de un adulto, y el contenido son juicios morales sobre las películas que acaban de proyectarse en los cines.
  
Aunque Brian no se ahorra esfuerzos, no todo está exento de dificultades: muchas veces los chicos no vienen, sus padres no están totalmente de acuerdo. Esto le conduce a la idea de involucrar directamente a los padres en los trabajos de los clubes y darles un papel activo en la organización de las diferentes actividades. Este intento resulta un gran éxito: los clubes ConQuest han nacido.

En la primavera del año 1996 Brian regresa con su familia para ayudarles en el rancho mientras continúa su trabajo con los jóvenes. Pero Dios tiene otro plan para él. El primero de mayo, durante una operación de emergencia, se le diagnostica cáncer a las cuevas laterales, enfermedad que le causa tremendos dolores de cabeza y que le hicieron sufrir por casi seis meses. Para él ahora empieza el tiempo del sufrimiento: operaciones, radioterapia, quimioterapia, tratamientos, medicinas naturales… todo eso deja huellas profundas. Pero la formación que él recibió en el centro vocacional le ayuda también en estas circunstancias. Acepta su situación como un modo concreto de ver la voluntad de Dios y ofrece sus sufrimientos por las vocaciones y por el apostolado de los jóvenes. Brian ahora quiere mostrar a otros, mediante su sufrimiento, que éste puede ser fructífero cuando está unido a la pasión de Cristo y está llevado por la salvación de las almas de los demás.

Brian continúa ayudando a los clubes y viaja para transmitir sus experiencias a otros, mientras se lo permitan sus terapias y sus fuerzas; en una ocasión dio su testimonio en un programa de radio.

Durante su permanencia en el hospital en México se entera del proyecto de una parroquia pobre de edificar una iglesia cerca de ese hospital: les falta el dinero para el techo. Inmediatamente se pone a llamar por teléfono y recauda 60.000 dólares para este fin. Dondequiera que vea una dificultad, él busca una solución.

La lucha contra el cáncer resulta
Brian Bisgrove
Brian Bisgrove acompañado por su familia en el hospital, un sacerdote le confortaba en sus últimos momentos.
en vano. Pero los frutos del sufrimiento llevado con amor heroico y reciedumbre no se dejan esperar. Pocos días antes de su muerte pudo presenciar el bautismo de su cuñado Ken, que se convirtió gracias al ejemplo de fe de Brian que la vivía intensamente, además de que él fue su padrino. Brian ve en este acontecimiento el último gran regalo de Dios.

Con sólo 21 años Brian devuelve su vida al Creador. El día de su nacimiento fue el 22 de octubre 1976 y el día su nacimiento a la eternidad fue el 10 de febrero 1998.

Su vida fue corta pero intensa. Con la alegría de un auténtico cristiano, llevó sus sufrimientos y se entregó a los demás hasta el último momento de su vida. Dedicó su vida a Cristo, a su familia y a sus amigos y dejó la herencia de un trabajo floreciente con los jóvenes en los clubes ConQuest, en el norte de los Estados Unidos. Por su modo de aceptar la voluntad de Dios y de vivir una caridad olvidada de sí mismo, permanece como un ejemplo especial para los jóvenes del centro vocacional. Como botón de muestra del fruto de su trabajo encontramos a un joven seminarista que descubrió su vocación gracias a Brian: “Después de siete años veo que Brian era mucho más que un amigo, un ejemplo para los jóvenes. Él era más que el joven deportista que yo conocí un día de otoño en 1995. Brian era la mano de Dios en mi vida. Sin él no estaría camino al sacerdocio. No sería quien soy”.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2006-02-07


 

 


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