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| El P. José Luis Rosales recibe el saludando al Papa Benedicto XVI. | |
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Roma, 27 de marzo de 2006. Presentamos a continuación una
entrevista realizada al P. José Luis Rosales, sacerdote de la
diócesis de Cuernavaca, Morelos (México) y que se encuentra estudiando
la licenciatura en teología moral en el Ateneo Pontificio
Regina Apostolorum.
El P. José Luis es integrante de la primera
generación de sacerdotes que residen en el centro sacerdotal
Maria Mater Ecclesiae, un centro dedicado a la atención de
los presbíteros y aprobado por la Santa Sede el pasado
8 de septiembre de 2005.
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¿Por qué quiso formar parte
de la comunidad de este nuevo centro sacerdotal?
Gracias a mi
Obispo pude contar con la posibilidad de venir a Roma
para cursar la licencia en teología moral en el Ateneo
Regina Apostolorum. Por eso, cuando supe que iniciarían la experiencia
de este centro sacerdotal, pensé que sería de gran provecho
para mí formar parte del mismo no sólo por la
cercanía a la Ateneo donde estudio sino también por la
familiaridad con los padres legionarios.
¿Cuáles fueron sus primeras impresiones al
iniciar esta experiencia de vida comunitaria sacerdotal?
Como el año pasado
viví con la comunidad religiosa en el centro de la
ciudad, al inicio me resultaba un lugar con poca comunicación
y poco transporte –aunque después me he dado cuenta que
uno puede organizarse bastante bien–, pero poco a poco me
he ido acostumbrando a la tranquilidad que ofrece un lugar
como el de Castel di Guido.
¿Qué cosas propias, a diferencia
de otros centros o casas sacerdotales, ha encontrado en este
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| Auditorio | |
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centro sacerdotal que le han ayudado a seguir creciendo y
madurando en la vivencia de su vocación?
Sobre todo el apego
a un horario para los momentos del área espiritual como
es la Eucaristía, el rezo de la Liturgia de las
Horas y los actos de piedad, creo que es un
aspecto fundamental en nuestro ministerio y en el trabajo pastoral,
porque a veces se descuida la vida de piedad debido
al activismo. Muchas veces en la misma experiencia en “Roma”
puede correrse el riesgo de descuidarse fácilmente en este campo.
Además
de la dedicación seria al estudio, ¿qué oportunidades ha tenido
de ejercer una labor pastoral y de qué manera se
ha visto enriquecido a través de este ministerio?
El año pasado,
por la inseguridad en el dominio del idioma, fueron realmente
muy pocas. Pero ahora que estoy viviendo esta experiencia en
una pequeña comunidad parroquial llamada Balsorano, estoy convencido de que
es la mejor manera de fortalecer la propia vocación sacerdotal
y, además, de mejorar en el dominio del idioma.
¿Qué es
lo que más le ha costado en esta nueva experiencia
sacerdotal y de qué manera ha podido superarlo?
Por una parte,
ajustarme a un horario y, en particular, a la hora
de levantarse, que para mí resulta muy temprano. Comprendo que
debemos hacerlo así para ayudar a otros compañeros que deben
trasladarse a otras universidades a que lleguen a tiempo a
sus actividades académicas. Por otra parte, el silencio, aunque sé
que es necesario para propiciar el ambiente de estudio y
de oración personal. Pero creo también necesarios los momentos en
los que se puede hablar, cantar, reír, etc.
¿Qué es lo
que a usted personalmente le ha ayudado más a integrarse
en el ambiente formativo del centro sacerdotal?
La oración principalmente y
también la comunicación. Creo que la convivencia es un aspecto
importante, y considero que esto se puede lograr también mediante
las actividades deportivas, ya que muchos aspectos que a veces
parecen introspectivos de la personalidad se dejan ver en las
actividades deportivas, pues la persona se expresa más espontáneamente. Por
otra parte, también contribuye a este ambiente de integración las
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| Capilla del Centro Sacerdotal Maria Mater Ecclesiae | |
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actividades culturales y los paseos, siempre y cuando se hagan
en comunidad.