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| El trabajo del médico en una comunidad es muy importante, se vuelve parte de la vida de las personas y se aprende de ellas. | |
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México, 28 de septiembre de 2006 (Altius.org). Cuando un
estudiante de medicina termina su año de internado, después de
haber hecho guardias, de haberse desvelado y de haber terminado
satisfactoriamente todas sus materias, se enfrenta a un nuevo reto:
el servicio social. Un año de aprendizaje, de crecimiento, de
práctica que puede ser incluso el mejor año de su
carrera.
Desde hace ya varios años, los médicos pasantes de servicio
social de la Universidad Anáhuac México Norte, han terminado
este año tan importante en su formación dentro de Fundación
Altius. Actualmente cuentan con 15 médicos; seis en Cotija de
la Paz, tres en Guerrero, tres en Lerma, uno en
Oaxaca y dos en Tequila. Ellos atienden un promedio de
1,700 consultas mensuales, además de llevar exitosamente programas de educación
para la población abierta, programas de atención a adultos mayores,
visita a comunidades, entre otros.
El trabajo del médico en una
comunidad es muy importante, se vuelve parte de la vida
de las personas y se aprende de ellas. El año
de servicio social dentro de la Fundación Altius es una
oportunidad única para sus carreras. Cuando los médicos pasantes se
sientan y recapitulan todas las experiencias vividas, es cuando entienden
todo lo que significó su presencia y su trabajo.
El área
de salud de la Fundación Altius opera clínicas, misiones médicas
y unidades móviles de Telemedicina para contribuir a la
transformación de personas y familias en comunidades necesitadas, por medio
de la promoción de la salud y atención médica de
primero y segundo nivel.