Roma, 25 de octubre de 2006. En el Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum» se tiene la primera facultad católica
de bioética en el mundo, con el reconocimiento de la
Congregación para la Educación Católica. La facultad de bioética
nace en el mes de octubre de 2001 «como una
respuesta a los graves problemas éticos y jurídicos que plantea
la ciencia, la medicina, las legislaciones y, en general, la
sociedad actual, en relación con la vida y la salud
humana» menciona el primer decano de la facultad, P. Gonzalo
Miranda, L.C., en una entrevista que puede leerse en el
siguiente enlace de la página del Ateneo Pontificio «Regina
Apostolorum».
Una alumna francesa de la facultad, Marie-Marthe Fornerod, escribió su
testimonio para la página del Regnum Christi en
francés. Publicamos a continuación una traducción al español.
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“¿Y porqué
no irías a estudiar bioética en Roma?”. Esa era la
pregunta que me hacía mi mamá cuando yo le hablaba
de mis estudios al finalizar el bachillerato.
Al principio yo no
prestaba atención a lo que ella me decía, ni siquiera
sabía en lo que se podía trabajar estudiando bioética, y
sobre todo el hecho mismo de que fuera en Roma
hacía que la cosa en sí misma me pareciera muy
lejana.
Pero después, cuando me puse a reflexionar seriamente en lo
que iba a hacer con mi vida, me interesé por
esta posibilidad. En efecto, los temas de bioética, como la
procreación asistida o la eutanasia, y más especialmente el aborto,
me habían conmovido hondamente durante mi adolescencia, tal vez porque
mis padres habían adoptado a una pequeñita con síndrome de
Down cuando yo tenía exactamente 11 años. En efecto, actualmente
en Francia, más o menos 9 niños de cada 10
con este síndrome son abortados y eso me conmovía profundamente,
porque mi hermanita es un verdadero tesoro para mí.
Por lo
tanto comencé a recabar información sobre la facultad de Bioética
Regina Apostolorum en Roma, que tienen los Legionarios de
Cristo, esta congregación religiosa donde tres de mis hermanos son
ahora seminaristas. No me olvidaba de pedirle a Dios que
me iluminara y poco a poco nació en mí esta
certeza: estos estudios eran los que me convendrían. Mientras más
información tenía sobre la facultad, más interés surgía de ir
allá. Tomé entonces la decisión de ir a estudiar a
Roma, sin saber una palabra de italiano, ¡apenas a los
18 años!
Así fue como me fui en septiembre de 2005
a vivir con una familia italiana un mes antes de
iniciar las clases, sobre todo para aprender un poco de
italiano. Y después inicié el primer año de bioética. Rápidamente
confirmé que mi elección no fue errada. En bioética (la
ética de la vida) se estudia la moralidad de todo
lo que tiene que ver con la vida, tomando en
cuenta las técnicas que ofrece la ciencia (la congelación de
los embriones, las técnicas de procreación asistida...), etc. Tuvimos cursos
de medicina, filosofía, teología y también derecho y metafísica, entre
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| Alumnos de la Facultad de Bioética del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum | |
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otros. Esta facultad proporciona, en efecto, una capacitación completa y
sólida, de tal manera que, al terminar los cuatro años
de estudios sabemos intervenir en el mundo con argumentos sólidos
para poder responder a los numerosos interrogantes que surgen con
mucha frecuencia ante el incesante avance de la ciencia.
Y lo
que me agrada enormemente es poder estudiar con personas del
mundo entero, lo cual me ha permitido abrir ampliamente mi
espíritu y mi mente, aprender cosas nuevas y conocer muchísimas
personas. El ambiente entre los estudiantes es verdaderamente extraordinario: amistad,
ayuda mutua en los estudios, momentos de oración en común,
descanso y paseos en las calles de Roma o en
la playa, no muy lejos de la ciudad. Y como
la facultad es de los Legionarios de Cristo, tenemos la
posibilidad de una verdadera vida de oración. En la universidad
hay 3 misas a lo largo del día para que
todos los estudiantes tengan la posibilidad de asistir a una,
hay sacerdotes disponibles para orientación espiritual y confesión, nosotros mismos
tenemos una hora de adoración “a favor de la vida”
todos los jueves. En pocas palabras, el medio en que
nos desenvolvemos verdaderamente nos lleva al crecimiento intelectual, moral, espiritual
y humano.
Después de este primer año, yo no lamento la
elección que hice de “lanzarme a la aventura”. Segura de
haber dejado tras de mí a mi familia, mis amigos,
mi país..., todo lo que yo conocía. He recibido tanto
durante este primer año en Roma, en esta facultad, y
me gusta tanto lo que estudio que le doy gracias
a Dios por haberme dado el valor de irme a
la aventura. “¡No tengáis miedo!”, decía Juan Pablo II. En
efecto, no tengamos miedo de responder a los llamados que
Dios nos lanza, inclusive si parecen algo desmedidos, si pareciera
que jamás seríamos capaces de llevarlos a cabo. Dios desea
lo mejor para nosotros, Él nos llena infinitamente y jamás
nos abandonará.