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«Cristo pasa por nuestra vida»
MÉXICO | APOSTOLADO | TESTIMONIOS
Amigos nuevos y viejos, unidos todos por un ideal de servicio y caridad.

Encuentro Familia misionera España 2004
Foto de una Familia Misionera: Los hijos experimentan desde pequeños la belleza y fecundidad de la propia donación en beneficio de la causa de la evangelización.

Presentamos el testimonio de la Sra. Pati Gout, directora del apostolado de la Virgen Peregrina de la Familia en la Ciudad de México, sobre su experiencia en familia durante las misiones de la Semana Santa.

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“ES CRISTO QUE PASA”… Es la frase que un santo escogió para titular un libro, y a mí me parece el resumen más perfecto de esta primera experiencia familiar en la Megamisión...

Es Cristo que pasa “antes”, en la invitación a seguirle para “ir y predicar”. Algo que se mueve por dentro impulsando a dejar todo a un lado y acudir a esa cita, porque todas las voces del mundo se apagan ante la Voz de Dios.

Es Cristo que pasa en el trabajo de los organizadores y sus muchos desvelos; esfuerzo inmenso que obtiene del cielo un milagro: Cincuenta mil almas de todas las edades que salen a encender en cada rincón de mi tierra el fuego del Amor...

Es Cristo que pasa en el Tepeyac, en la misa de envío: Un mar de camisetas misioneras que pintan de blanco el santuario, y la alegría sincera que une a miles de desconocidos en una sola canción. Guadalupe que espera cada año a sus hijos para enviarles por los caminos con su maternal bendición…

Es Cristo que pasa en cada una de las familias del grupo... Cristo grande, mediano, y pequeño. Cristo con tenis sucios y ojeras que crecen cada día en igual proporción que la sonrisa y el corazón. Amigos nuevos y viejos, unidos todos por un ideal de servicio y caridad. Cristo vivo en nuestros queridos sacerdotes que se entregan al límite de sus fuerzas, y presente en el párroco local con el trabajo que lo rebasa tanto y la soledad de su misión…

Es Cristo que pasa en cada una de las personas que tratamos: en doña Luisa que habla con la sabiduría de lo pequeño que Dios elige para confundir a lo grande. En doña Esther que sabe más de gallos que de catecismo, y sin embargo, defiende su fe con verdadera pasión. En don Pedro, postrado en su camastro de tablas, iluminando, con su sonrisa, su miseria, y recordándonos a Jesús crucificado que desde el madero más que nunca nos amó. En Fabián y su mirada joven y limpia que hace esperar para México un futuro mejor… Cristo sencillo en las almas de los niños “misioneros y misionados” que se hacen amigos de modo tan pronto y natural. Cristo compasivo en nuestros médicos que curan el cuerpo, pero más aún el alma, porque hacen saber a la gente que importa, y que importa de verdad…

Es Cristo que pasa en la misa del fuego nuevo, mezcladas ya por completo las camisetas misioneras con las de los demás. Cristo alegre en las risas y las porras, y en la comida del último día, tan llena de chile y de amor… Cristo joven en las nuevas Águilas Guadalupanas que hacen su juramento. Cristo providente en la Virgen Peregrina de la Familia que deja como guardiana y protectora de la semilla que sembró…

Es Cristo que pasa en lo mucho que cuesta la despedida para volver a casa porque inevitablemente se deja atrás un pedazo del corazón. En el abrazo apretado y las lágrimas sinceras al decir adiós…

Es Cristo que pasa en la misa de clausura el domingo de Resurrección: otra vez las miles de voces unidas en la gratitud profunda por haber sido invitados a servir. Las camisetas ya no tan blancas, con el Cristo misionero en la espalda y Guadalupe en el pecho, como dice el Padre Hernán, y, en medio de los dos, el fuego que llena el corazón.

La Megamisión… Momento precioso que tan pronto llegó y se fue… Impresiones del alma que se quedarán para siempre grabadas hasta que se terminen las palabras y, a ese Cristo que pasa, llegue la hora de decirle: “Me voy contigo Señor”…

Pati Gout
México D.F., abril de 2007


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2007-05-17


 

 


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