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| El P. Humberto Ramos López en Tierra Santa, a su izquierda está el P. Mario González, L.C. | |
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Cada año, el Centro Sacerdotal Logos organiza una renovación
sacerdotal en Tierra Santa donde participan sacerdotes diocesanos de diversas
partes del mundo. La Sede del encuentro es el Instituto Pontificio Notre Dame de Jerusalén.
Uno de los participantes del
curso tenido en el año 2007 fue el P. Humberto
Ramos López, de la parroquia de San José del Barrial,
de la arquidiócesis de Monterrey, Nuevo León (México). Presentamos a
continuación una carta con su testimonio sobre el curso.
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Estimado
Mauricio,
Te saludo con el corazón en la mano y mi
mente invadida de recuerdos llenos de santidad y plenitud de
gozo en el Señor por el curso de renovación sacerdotal
vivido el año pasado y para el cual tú has
sido el instrumento de Dios para que lo haya podido
vivir. Con mucho gusto te hago llegar el sencillo testimonio
de mi experiencia para que lo compartas con más hermanos.
Todo
comenzó en mayo del año pasado cuando asistí a presidir
la Eucaristía dominical en una de nuestras capillas, la de
la Virgen de Guadalupe en “El Ranchito”. Al terminar dicha
celebración, como de costumbre, despedí a los fieles y fue
cuando me pediste hablar un poco al terminar. Acepté y
al hablar me hiciste la invitación a un retiro. Yo
me imaginé que sería a algo de cursillos, o de
Renovación Carismática, o algo por el estilo. Y para mi
mayor sorpresa no fue así. Al decirme que el retiro
sería en Tierra Santa me sobresalté, no lo podía creer.
Yo había considerado el ir a la tierra del Señor
como algo muy fuera de mi alcance y que todavía
faltaba mucho tiempo para merecerme algo como eso. Yo escuchaba
de sacerdotes que iban y me parecía un sueño. Pues
bien, ese sueño comenzaba a hacerse realidad. Estuve como zombi
hasta el miércoles, en que mi párroco me preguntó qué
me pasaba y se lo dije. Como él tiene más
tiempo que yo, pues, suponía que el que tenía que
ir era él, pero el Señor me favoreció y me
sentía muy halagado. Me apoyó y me dijo que le
pidiera permiso al Arzobispo. Así lo hice y sin ningún
problema todo comenzaba a materializarse. Comenzó el apoyo y los
consejos de mis hermanos hasta que caí en la cuenta
de que me tocaría vivir allá mi cumpleaños. Lo vi
como un regalo de cumpleaños de Dios para mí, entendí
el plan del Señor a través de tantas personas y
acontecimientos.
Por fin se llegó al momento de estar allá. Dios
me acompañó durante todo el viaje. Sentí su presencia, su
protección y desbordaba de alegría.
Fui el único sacerdote de Monterrey
en ese retiro y tuve la oportunidad de moverme, meditar,
recorrer y conocer los lugares santos del Señor. Al principio
se me hacía mucho tiempo, pero al final me faltó.
A decir verdad no quería regresarme…
Anduve recorriendo el centro
de la Antigua Jerusalén buscando el Santo Sepulcro sin éxito.
Hasta que un día, el P. Óscar Turrión, L.C. me
llevó. ¡Que experiencia tan imponente estar en ese lugar! El
padre, con lujo de detalle, me fue explicando y dando
clase de historia de ese lugar. Hicimos fila para entrar
al Santo Sepulcro y le pedí al padre que mientras
avanzábamos me fuera escuchando en confesión. Total, los que estaban
antes y después de nosotros no hablaban español…
Así se hizo,
y al entrar en la segunda cámara del sepulcro, al
hincarnos ante la plancha, recibí la absolución. ¡Imagínate! ¡Recibir el
fruto de la resurrección del Señor, el perdón de los
pecados en el mismo lugar donde resucitó! Me marcó ese
momento de gracia en mi vida. Ahora, cuando me confieso,
recuerdo con mucho respeto ese momento y me siento más
en gracia para seguir sirviendo al Señor en este ministerio.
Muchas
gracias por haberme invitado a recibir esta renovación sacerdotal. A
todos los padres nos hace falta esto, tarde o temprano
pensamos que puede llegar, pero yo siento que me tocó
muy pronto, a mis ocho años de sacerdote.
Reciban un bendito
saludo todos los que escuchen estas palabras.
Atentamente suyo,
Padre Humberto Ramos
López
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Si conoce a algún sacerdote o si desea
apoyar económicamente para que un sacerdote participe en el curso
de renovación sacerdotal, escriba al correo logos@redmision.org