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| Brenda Sharman, directora de Pure Fashion en Estados Unidos. | |
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Georgia, 17 de abril de 2008. El servicio informativo Zenit,
publicó en inglés una entrevista a Brenda Sharman, directora del
programa Pure Fashion en Estados Unidos, un apostolado de
Red Misión para jovencitas.
La entrevista en inglés puede verse
en este enlace. Presentamos a continuación la traducción correspondiente
al español.
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¿Cómo comenzó Pure Fashion y cómo funciona?
Sharman: Pure
Fashion comenzó en 1999 cuando varias niñas en distintas partes
del país decidieron presentar desfiles de modas de ropa decorosa
para contrarrestar las modas impúdicas que empezaban a permear las
tiendas. Estas niñas, con sus mamás, buscaban formas de vestir
decorosamente y al mismo tiempo a la moda.
Durante los siguientes
cinco ó seis años se difundió la noticia por medio
de los clubes Challenge –un apostolado del Regnum
Christi para niñas entre 10 y 16 años–, y estos
desfiles de moda aparecieron en diferentes partes del país. En
2006 los desfiles se unificaron en el apostolado Pure Fashion
que ahora existe en 24 ciudades de Estados Unidos como
también en Bélgica, Italia, México, España, Francia, Hungría y Canadá.
De
estos modestos inicios, Pure Fashion ha seguido creciendo, ahora con
eventos profesionales como aquél de Atlanta en el mes de
abril que atrajo una audiencia de más de 2,000 personas.
La
misión más importante de Pure Fashion es tocar los corazones
de las jóvenes con el amor a Cristo y ayudarles
para que lo vivan en todos los ámbitos. El curso
de capacitación, con una duración de ocho meses, incluye módulos
de moda, urbanidad, peinado, maquillaje, hablar en público y aspectos
prácticos de arreglo personal. Pero estos son únicamente las herramientas
para abrir los corazones de las chicas.
Las jóvenes también participan
en un retiro de fin de semana y en proyectos
de servicio social. Cada aspecto del programa enfatiza la dignidad
de la persona humana. Las modelos de Pure Fashion aprenden
a asimilar la auténtica belleza y a descubrir que todas
las personas con las que se encuentran son hijos de
Dios. Deseamos sinceramente que ellas se conviertan en modelos por
su modestia y pureza en las propias iglesias, colegios y
comunidades.
El programa de capacitación para las modelos finaliza con un
espectáculo de Pure Fashion que puede competir con cualquier desfile
de modas existente. Este está diseñando para llegar a cualquier
mujer entre 8 y 88 años. Esperamos que las modelos
de Pure Fashion sean modelos de conducta para la jóvenes
que asistan y que pongan el listón muy alto para
modas modernas pero de buen gusto, bonitas pero no provocativas.
¿Se
inspiró usted en alguna enseñanza de la Iglesia como la
teología del cuerpo de Juan Pablo II para este apostolado?
Sharman:
El programa del curso de capacitación para las modelos del
apostolado de Pure Fashion sí se inspira en la teología
del cuerpo. Creemos definitivamente que la integridad de cuerpo y
alma se evidencia por la manera en que una joven
se arregla. Así que, enfatizamos que lo que lleva puesto
una mujer manda un mensaje sobre quién es por dentro.
No es una «persona buena» incorpórea que hace lo que
le da la gana incluso con su cuerpo. Lo que
hace y lo que viste afectará lo que es ahora
y lo que será después. Así como nuestros cuerpos hablan
el lenguaje de nuestro Creador, así también la ropa que
lleva una mujer habla el lenguaje de sí misma. Esto
es obvio, pero se ha perdido en nuestra cultura occidental.
Vemos
Pure Fashion como una aplicación práctica de la teología del
cuerpo, de una manera muy tangible en la ropa que
una mujer escoge.
¿A las jóvenes les importa la decencia?
Sharman: Lamentablemente
nuestra sociedad demuestra que no. Que a muchas jóvenes no
les interesa el decoro. El pudor, la modestia, muchas veces
es una virtud olvidada. Por eso se fundó Pure Fashion:
para recordar a las jóvenes que nuestros cuerpos son santos
y sagrados, y no deben usarse de forma que produzca
en otros una curiosidad malsana o pensamientos impúdicos.
Existe una sección
de la sociedad que no ha olvidado la virtud del
decoro, y muchas mamás y chicas quedan encantadas al conocer
Pure Fashion y pasan a formar parte de las miles
y miles de personas que creen que podemos cambiar la
cultura traje a traje. Cuando las jóvenes se dan cuenta
de su esencial dignidad y escogen vivir según las leyes
de Dios, se liberan de las cadenas de la presión
del grupo: la presión de practicar el sexo prematrimonial, de
vestir con un mínimo de ropa, de tener el cuerpo
perfecto, el cabello perfecto y la cara perfecta. Están libres
para soltar la belleza radiante que tienen dentro.
¿Por qué las
jóvenes se visten así?
Sharman: Creo que principalmente es porque siguen
las modas impuestas por la publicidad, los diseñadores, las revistas
y la gente famosa. Las adolescentes son típicamente cohibidas y
quieren encajar y ser aceptadas. Si no tienen convicciones fuertes
y una conciencia bien formada, fácilmente se dejan llevar.
Además es
muy fuerte el deseo que tienen las niñas de llamar
la atención de los niños (el corazón humano siembre busca
el amor) y quizá vean a los chicos reaccionar ante
una chica «sexi», por tanto quieren ser «sexis» también. Quieren
recibir esa misma atención. En mi opinión, afecta también la
ruptura de tantas familias: muchos papás no juegan el mismo
papel de tiempos atrás. Antes las niñas oían de labios
de sus papás cosas como «No sales de casa así».
Y ahora muchas mamás y muchos papás se sienten orgullosos
cuando su hija se ve «sexi».
Vestir sin modestia puede llevar
a una actitud descuidada e inconsciente sobre el cuerpo humano,
su valor y su fin. También invita a comportamientos y
actitudes más superficiales hacia el sexo. Esta actitud superficial sobre
el sexo que muchos adolescentes han adoptado ha llevado a
unas consecuencias malsanas y trágicas.
Dice su página Web que las
pautas del pudor varían de una cultura a otra, ¿cómo
determinó usted las pautas que utiliza para Pure Fashion?
Sharman: El
Catecismo de la Iglesia Católica dice: «El pudor es modestia;
inspira la elección de la vestimenta. Mantiene silencio o reserva
donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se
convierte en discreción». Las seglares, las consagradas y los sacerdotes
que se han involucrado en Pure Fashion desde su inicio,
con reflexión y oración, pensaron las pautas de modestia para
los desfiles de Pure fashion. Para las pautas se tomaron
en cuenta el magisterio de nuestra Iglesia, las sagradas escrituras
y el catecismo. Sentimos que son realistas en la cultura
de hoy y protegen el cuerpo femenino. Además están en
línea con lo que recomienda la mayoría de los colegios
católicos. Nos damos cuenta que las distintas culturas tienen expectativas
diferentes para la decencia en las mujeres, aún en Estados
Unidos. Nos damos cuenta que la idea de pudor y
decencia ha ido cambiando con el tiempo. ¿Se acuerda cuando
era un escándalo que una mujer mostrara el talón?
Pero, dado
que la adolescente de hoy hace actividades como futbol, voleibol,
softbol, atletismo, baile, gimnasia o ballet, sabemos por ejemplo que
pedir a una niña que utilice una falda por debajo
de la rodilla no se aplicaría en todas las situaciones
actuales. Nuestra meta es re-sensibilizar y formar las conciencias de
las jóvenes para que aprendan a tomar decisiones acertadas e
informadas sobre cómo presentarse en las diversas circunstancias. Lo que
una joven lleva para ir a la playa, a un
día de campo o para hacer deporte, debe ser distinto
de lo que se pone para ir a misa.
Enfatizamos que
cuando una mujer se arregla para ir a la iglesia,
su vestido debe reflejar la solemnidad de la ocasión. A
veces una actitud informal en la ropa puede causar una
actitud superficial en lo que hacemos y nunca debemos fomentar
una actitud superficial de adoración a Dios cuando participamos en
la misa.
Nuestro enfoque es ayudar a las jóvenes a ser
prudentes y a discernir, para que sientan la obligación de
ser decorosas en las variadas situaciones de su vida.
¿Cómo pueden
los papás inculcar e sus hijas el valor del pudor?
Sharman:
Los papás pueden inculcar el sentido de pudor si les
enseñan a sus hijas la realidad de su dignidad. La
dignidad tiene sus raíces en el amor de Dios por
la persona humana. La niña tiene que descubrir que ha
sido creada por Dios para una misión: amar y servir
a los demás, y conocer y amar a Dios. Los
papás deben enseñarle que su vida no se fundamenta sólo
en cómo se ve o qué piensan de ella, sino
en algo mucho más esencial. Deben inculcar en ella la
convicción de que es una creatura llena de misterio y
de maravilla, con talentos que puede poner a disposición de
Dios que se los regaló, y utilizarlos para acercar a
otros a Cristo. Esto la ilusiona y le da sentido
a su vida. Entonces, vestir ropa indecorosa moderna no tiene
el mismo atractivo que tendría si ella no estuviera enraizada
en su propio y verdadero valor. Su seguridad personal y
su confianza son la armadura que necesita para protegerla del
influjo negativo de la cultura superficial pop.