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| Sus padres, Pepe y Celia, aseguran que, de los 7 de la familia, Jimena es sin duda la más importante. | |
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Presentamos a continuación el testimonio de José Carredano y de
su esposa Celia, ambos miembros del Movimiento Regnum Christi,
que salió publicado en el semanario español ALBA de la edición
del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2008.
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Por la casa de
Celia, Pepe y sus cuatro hijos, en México, D.F., habían
pasado muchos bebés. Celia era voluntaria de Yoliguani, una
obra de apostolado promovida por el movimiento Regnum Christi, que
acoge a niñas embarazadas, de 14 a 18 años, que
tienen a sus hijos para darlos en adopción. Como la
capacidad del centro es muy limitada, los niños a la
espera de una cunita han pasado alguna temporada acogidos en
casa de los Carredano: "Como el cunero es pequeño, y
las instituciones privadas no lo tienen fácil con el Gobierno
en México, cuando las 8 cunitas están llenas, las familias
los tenemos en casa. Por la mía habían pasado dieciocho",
cuenta Pepe.
Una de ellas fue Jimena. Su madre tenía 15
años y su padre 16, y nunca supieron que estaba
enferma. "Su madre fue muy generosa porque tuvo el bebé
y lo dio en adopción", afirma el que es hoy
su padre. Jimena tenía ya una familia adoptiva cuando su
nueva madre empezó a notar que su comportamiento era extraño.
"Un mes después nos la devolvió, porque no comía, lloraba,
convulsionaba y ella no tenía dinero para hacerle las pruebas
que le recomendó el médico". Los Carredano se la llevaron
a casa y el neurólogo descubrió que tenía un problema:
"Nos dijo que Jimena había nacido sin cerebro. Tiene el
tallo y un poco el cerebelo, donde tiene toda la
parte vegetal y animal, pero no oye, no ve... Es
un caso raro porque normalmente los niños con ese problema
no viven más de ocho meses o un año y
ella ya tiene seis. El neurólogo dice cuando la ve:
"Bueno, ya llegó el milagrito".
Una pequeña gran maestra
Poco tiempo después,
la familia decidió adoptarla. Sus órganos están sanos, pero la
única relación que Jimena tiene con el exterior son las
vibraciones de su oído, y parece que algo de tacto,
porque a veces llora cuando le ponen una inyección. Nota
ciertos ruidos agudos o graves y reconoce de algún modo
a su familia. Aun así, su padre cuenta que les
ha enseñado muchas cosas. "A nosotros nos ha ensanchado el
corazón. Gracias a Jimena somos mejores seres humanos. Al no
tener cerebro, se expresa sólo con el alma, con el
espíritu. Aun así, Jimena es la gran luchadora en favor
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| Su hermano Pepe la cuidaba en Yoliguani y siempre ha tenido una relación muy especial con Jimena. | |
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de la vida. Mi mujer la ha llevado a varios
congresos de diputados donde están tratando de leyes en relación
con la vida y se la pone en los brazos,
les habla de cómo es y los deja marcados. Está
cambiando la forma de pensar de mucha gente. Con los
cuatro hijos que tuvimos Dios estaba preparando la familia para
acoger a Jimena y que trabajara mucho. Y está trabajando
mucho. Ahí tenemos un ser puro, tan privilegiado y especial
que te da lo que necesitas, un regalo indescriptible de
paz y felicidad. Con esa comunicación espiritual te acerca aDios".
Su tía de un año, lo primero que hace al
llegar a casa de los abuelos es ir a verla:
"Le da besos, se acuesta con ella... Y ¿qué le
podrá dar una niña que ni se mueve ni habla?
Te das cuenta de que esas almas se están comunicando
espiritualmente. Y esa comunicación es la que nos cambia, más
que la empírica, la racional, la pragmática", asegura Pepe.
Dios quiere
estos seres "Dios nos manda seres de luz como Jimena,
los quiere para que cambien a los demás", dice convencido
su padre. "¿Que viven poco? Pues Dios sabrá lo que
es poco o mucho. Yo pensaba que cuando muriera iba
a poder encontrarla en el cielo y charlar con ella,
pero ahora pienso que soy yo el que va a
estar allí esperándola -cuenta con gracia-.Y creo que no hemos
visto aún la punta del iceberg de lo que esta
mujer puede llegar a hacer".
Cuando Dios permite que nazca una
persona, es porque tiene una misión
Pepe y Celia llevan años
organizando congresos internacionales sobre familia, pero aseguran que nunca han
hecho tanto bien como Jimena, a pesar de sus limitaciones.
"Te garantizo que yo no he cambiado la forma de
pensar de nadie y Jimena ya lo ha hecho. Una
señora que quería abortar porque esperaba un niño Down leyó
el caso de Jimena en el libro Seres de
luz, de Gloria Conde, y al mes y medio -cuando
vio que además de Down posiblemente vendría con otros problemas
y que hasta se podría morir-, decidió que no sólo
no abortaría, sino que si moría, adoptarían otro niño con
síndrome de Down. ¿Cómo podría yo conseguir que una persona
experimentara ese cambio tan profundo? Yo no podría, pero ella
lo está haciendo -asegura su padre-. Esos seres que Dios
creó, que para los ojos de algunos, por ser niños
malformados, no deben nacer, son los que podrían estar haciendo
los cambios en el mundo y nos los estamos cargando.
Así nos estamos suicidando". Pepe y su familia han comprobado
que, independientemente de las habilidades humanas que pueda tener, cada
persona tiene un papel en este mundo: "Nosotros hemos visto
con Jimena que cuando Dios permite que nazca una persona,
que ha sido creada por Él, es porque tiene una
misión específica que cumplir".