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| Bastará con una reflexión al día que podamos hacer entrar en nuestro corazón y poner en práctica para colocar, cada vez más, a Cristo al centro. | |
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Los primeros cristianos se unían en comunidades para orar, para
recibir las enseñanzas de los apóstoles, formando un solo cuerpo
en Cristo. El cristianismo era como un aceite aromático que,
derramado, penetraba y se extendía entre las familias, los amigos,
los conocidos y los compañeros de trabajo. La Buena Nueva
de Cristo se propagaba por contagio, de persona a persona,
de mujer a marido, de padres a hijos, de señores
a esclavos y viceversa. Ser cristiano y misionero era una
sola cosa. La actividad misionera no requería un compromiso especial,
les bastaba la conciencia de estar bautizados.
Hoy, como en los
inicios del cristianismo, la renovación deberá venir de pequeños grupos
de oración y de acción. Como chispas esparcidas por el
mundo, capaces de prender al mundo entero. Pequeños grupos que
en el encuentro con Cristo y con el hermano necesitado
de amor, descubren la perla preciosa y viven su cristianismo
de modo convincente y contagioso. «El Reino de los Cielos
es semejante a un grano de mostaza que tomó un
hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más
pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que
las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de
que las aves del cielo vienen y anidan en sus
ramas» (Mt 13,31-32).
Esto será una realidad en la medida en
que sea Cristo quien ocupe el lugar central en el
corazón de cada cristiano y en los planes de la
nueva evangelización. No es una idea la que con la
Iglesia proponemos, es Cristo. La Legión de Cristo y el
Regnum Christi nos ofrecen una espiritualidad cristocéntrica y centrada en
la caridad. Vivir amando en Cristo, desde Cristo, por Cristo,
como Cristo, hasta que Él lo sea todo para el
apóstol inflamado por el fuego de su amor. Cristo al
centro. Sólo Cristo.
En este libro, la espiritualidad de la Legión de Cristo y el Regnum Christi se presenta
en forma de breves reflexiones o pensamientos que pueden alimentar
nuestro espíritu tanto en su dimensión contemplativa como apostólica. Como
esas semillas que el Espíritu Santo va sembrando en nuestro
corazón de apóstoles, semejantes al grano de mostaza.
Bastará con una
reflexión al día que podamos hacer entrar en nuestro corazón
y poner en práctica para colocar, cada vez más, a
Cristo al centro.
Este libro se puede adquirir en las secciones
del Movimiento Regnum Christi y a través de la tienda
virtual Misión Multimedia en el departamento de servicio al
cliente (serviciomm@misionmultimedia.com), a los teléfonos: 5202 71 26. Ext. 20
(Interior de la República: 01800 087 27 22) o directamente en línea. Un buen material para el cultivo de
la vida espiritual, que podemos regalar a nuestros seres queridos,
familiares y amigos.
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«Se es fiel
sólo por amor, se es auténticamente feliz sólo en el
amor, se es idéntico sólo amando» (Cristo al centro, 20).
«Estoy
seguro de este amor infinito porque Él ha roto las
cadenas del espacio y del tiempo para darse a conocer
a mí, invitándome a compartir este amor y este conocimiento
con todos los hombres» (idem, 57).
«Nadie puede decir con honradez
que no tiene tiempo para ser apóstol, porque es como
si dijera que no tiene tiempo para ser cristiano» (idem,
113).
«El hombre que es responsable o que tiene espíritu de
responsabilidad y conciencia de sus deberes, cuando los cumple con
amor aunque le cueste, es el hombre auténticamente capaz de
ser verdaderamente feliz en este mundo» (idem, 208).
«Busquemos ser siempre
promotores de lo bueno, difundir las obras buenas que emprenden
tantas personas» (idem, 240).