Búsqueda      Idioma 
     

Hacer memoria de Dios.
2014-08-15 (Artículo)
«El camino para ser creativos es a través de la oración» (Artículo)

Encontré mi vocación en una cárcel
CANADÁ | REGNUM CHRISTI | TESTIMONIOS
Testimonio vocacional del P. Richard Tardiff, L.C. (Canadá)

P. Richard Tardiff, L.C. (Canadá)
P. Richard Tardiff, L.C. (Canadá)


Cada vocación es una historia de amistad con el Señor. La mía se desarrolló así. Nací en Winnipeg, Canadá. Gracias a Dios mis papás supieron trasmitirme desde mi juventud esta amistad con Dios. Tengo recuerdos muy hermosos de mis primeras clases de catecismo y mi preparación para la primera comunión y confirmación. El rosario en familia, en casa o en viajes, me marcó muchísimo. Nuestra Madre del Cielo me ayudó a crecer en mi fe y en mi sensibilidad hacia las necesidades de mi prójimo. Mi mamá tenía la costumbre de leernos la vida de un santo o un relato de la Biblia antes de acostarnos y después terminábamos con un momento de oración. Todo esto me ayudó a ver a Dios como alguien real, presente y bueno. Pude constatar también que una familia que reza unida, permanecerá unida a pesar de las dificultades.

Diversión a lo grande

Fui un chico muy activo. Me gustaban mucho los deportes, la natación, el béisbol, el fútbol, el hockey y el ciclismo. Estuve 3 años con los scouts y luego 4 años con los cadetes militares. Hasta los 18 años fui monaguillo en la parroquia. Fueron actividades que me ayudaron mucho a crecer en mi disciplina personal, el sentido del trabajo en equipo y el liderazgo, además de formar buenas amistades. En la preparatoria participé en el club de debate y en las representaciones teatrales. A pesar de tantas actividades me gustaba también tomar en serio mis estudios.

¿Ser sacerdote? Sí, sí...pero después todo cambió

Mi interés en la vocación sacerdotal empezó a la edad de siete u ocho años. Recuerdo haber dicho a mi mamá antes de dormir que si Dios quería algo de mí era ser sacerdote. Todo parecía indicar una elección vocacional fácil. Pero cuando llegó la adolescencia el asunto se complicó bastante. El ideal de casarme y formar una familia me agradaba mucho. La música rock y pasear por la ciudad en coche con mis amigos era lo máximo para mí. Quería trabajar y ganar un poco de dinero para comprarme un coche y tantas otras cosas. De hecho, si alguien me hablaba de la vocación me enfadaba. No quería escuchar nada de esto. Mi corazón se había cerrado. El Señor supo ser paciente conmigo y emplear medios más “suaves” para ayudarme a crecer en mi generosidad.

Tras las rejas

Mi primo, el padre Rheal Forest, era un sacerdote de la diócesis de Saint Boniface en Canadá. Cuando tenía 15 años me invitó a acompañarle una vez al mes a visitar una cárcel de seguridad media donde trabajaba como capellán. Después de haber visto tantas películas la idea me parecía una aventura que no podía dejar pasar. Al pasar toda la seguridad íbamos a la capilla de la cárcel. Él celebraba la misa y yo era el monaguillo. Cuando terminaba la misa el padre iba a confesar a los presos, y yo me quedaba con los demás presos para compartir una merienda. Eran
hombres que habían sufrido mucho en la vida. Algunos de ellos me compartían su triste historia. Pero lo que me sorprendía más era ver cómo la presencia de un sacerdote había hecho grandes cambios en sus vidas. Todos los que estaban en la capilla estaban en camino de conversión. Varios de ellos me decían que habían hecho tanto progreso en su amistad con Dios que ya no querían salir de nuevo al mundo por el temor de perder de nuevo sus almas.

Todo esto me hizo reflexionar mucho. Quería dar mi vida para hacer el bien, para hacer algo que realmente valiera la pena. Quizá el sacerdocio era lo que yo estaba buscando.

Si Dios me llama, quiero ser como ellos

Conocí a los Legionarios de Cristo por primera vez en 1990. Dos de ellos visitaron mi salón en la escuela para dar su testimonio vocacional y promover retiros para chicos. Estaba en este momento en una buena escuela parroquial fundada por mi párroco, el padre Patrick Morand. Él siempre me había dado ejemplo también de una vida sacerdotal vivida en plenitud. A lo largo de los siguientes años tuve la oportunidad de conocer más a la Legión de Cristo y el Regnum Christi mediante los retiros que se organizaban tres veces al año para chicos de mi edad. Mi madre quiso formar parte del Regnum Christi. Organizaba reuniones de formación, con el apostolado FAMILIA, con la finalidad de ayudar a madres de familia jóvenes.

Los legionarios que conocí en aquel momento me impresionaron mucho por su amor a la Iglesia y su celo por las almas. La vocación era todavía para mí una hipótesis un poco distante pero me recuerdo haber pensado que si Dios me llamaba a ser sacerdote quería ser como ellos.

¡No tengáis miedo!

En 1993 el Regnum Christi organizó un retiro internacional en Denver. Era para cientos de jóvenes de todos los continentes que llegaban para participar en la Jornada Mundial de la Juventud con Juan Pablo II. Mi primo, el P. Rheal, había juntado un grupo de jóvenes de su parroquia para llevarlos al retiro y a la Jornada Mundial. Me invitó también a mí a participar. En este momento tenía 16 años. Fue una gracia poder compartir mi fe con 300 000 jóvenes. Esto y escuchar la invitación del Papa a vivir nuestra fe con convicción y sin miedo en vista de una nueva evangelización, me transformó. Sentía la necesidad de crecer en mi vida espiritual y hacer algo por Cristo y su Iglesia. Al final del retiro quise formar parte del Regnum Christi como medio para responder a esta llamada del Santo Padre.

Señor, dime por dónde ir

Dos años más tarde terminé mis estudios de preparatoria. No tenía ninguna idea de lo que haría con mi vida. La política y el comercio, dos carreras que me habían interesado ya no correspondían a lo que estaba buscando. Acababa de terminar con mi novia. Lo que necesitaba era un tiempo para distanciarme y discernir el camino que quería tomar en mi vida. No me interesaba gastar tiempo y dinero en asuntos que al final no iban a corresponder para nada con mi vocación. El padre Matthew van Smoorenburg, L.C. me invitó a dar un año como colaborador en Regnum Christi para trabajar a tiempo completo como laico en algún apostolado. Esto me permitiría intensificar mi vida espiritual para ponerme a la escucha de Dios y conocer su voluntad. Además de poner mis talentos al servicio de la Iglesia.

Como en mi casa

Empecé mi año como colaborador en el Regnum Christi ayudando en los cursos de formación a distancia (CEFID), en Connecticut, Estados Unidos, cerca del noviciado. Así que hice varias visitas. Me sentí en casa con los novicios. Los veía muy felices en su decisión de dar sus vidas a Cristo y a la Iglesia. Esto me hizo pensar que quizás ser sacerdote no era una vida tan terrible. Yo también podría encontrar en la vocación sacerdotal y legionaria un medio para colmar mi deseo de hacer el bien con mi vida y emplearla para hacer algo que valiera verdaderamente la pena: salvar almas y servir



















a Cristo y a su Iglesia. La llamada del Señor empezó de nuevo a soplar en mi corazón. Lo que me faltó en el pasado fue una mayor generosidad. Fue en este ambiente de alegría, paz y caridad que el Señor me dio la gracia de la generosidad para responder a su llamada. Después de un tiempo de retiro decidí entrar en el noviciado.

Doy gracias a Dios por haberme dado una familia que supo acoger mi vocación y apoyarla, aunque no fue siempre fácil. Después de 14 años de formación me encuentro en el umbral de la ordenación sacerdotal. ¡Gracias, Señor, por el don de mi vocación!

EL P. RICHARD TARDIFF nació en Winnipeg, Canadá, el 8 de marzo 1977. Estudió en el colegio Saint Maurice. El 11 de febrero 1996 ingresó al noviciado de la Legión de Cristo en Cheshire, Connecticut (Estados Unidos) y participó en la fundación del noviciado de la Legión de Cristo en Cornwall, Ontario (Canadá). Cursó los estudios humanísticos en Cheshire. Durante 2 años trabajó en Quebec en la pastoral juvenil como orientador. También fue profesor y administrador en el noviciado de la Legión de Cristo en Cornwall. Es licenciado en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum donde concluyó sus estudios teológicos. Actualmente trabaja en Francia en la pastoral juvenil.

Los testimonios vocacionales de los legionarios de Cristo que recibieron la ordenación sacerdotal el 12 de diciembre de 2009 han sido publicados en el libro "Os llamo amigos". Encomendemos en este "Año Sacerdotal" a todos los sacerdotes, para que su entrega a Dios y a los demás traiga abundantes frutos de gracia y bendición.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2009-12-12


Ordenaciones sacerdotales de 59 legionarios de Cristo (video en inglés) - Video
Ordenaciones sacerdotales 2009 - Galeria
Os llamo amigos - Artículo
Jesucristo ha sido transmitido y comunicado - Artículo
Ordenaciones sacerdotales en Roma - Artículo
 


Artículos relacionados

- Os llamo amigos
- Jesucristo ha sido transmitido y comunicado
- Ordenaciones sacerdotales en Roma

 
- Ordenaciones sacerdotales 2009
- Ordenaciones sacerdotales de 59 legionarios de Cristo (video en inglés)
 


 



Síguenos en :   
Auspiciada por la congregación de los Legionarios de Cristo y el Movimiento Regnum Christi , Copyright 2014 , Legión de Cristo. Todos los derechos reservados.

¿Deseas agregarEncontré mi vocación en una cárcel a tus favoritos?
  -    No