(Para leer la carta del P. Álvaro que
introduce el comunicado, acceda aquí) / (El formato "pdf"
del siguiente comununicado se puede descargar en este enlace).
¡Venga tu Reino!
25 de marzo de 2010
Solemnidad de la Anunciación del
Señor
Introducción
Con ocasión de la reunión anual de los directores territoriales
con el director general y su consejo, queremos dirigirnos a
nuestros hermanos legionarios de Cristo, a los consagrados y a
todos miembros del Movimiento Regnum Christi, familiares y amigos que
nos acompañan en este momento de nuestra historia, así como
a todos aquellos que han sido afectados, heridos o escandalizados
por las acciones reprobables de nuestro fundador, el P. Marcial
Maciel Degollado, L.C.
Nos ha llevado tiempo asimilar estos hechos de
su vida. Para muchos –sobre todo para las víctimas– este
tiempo ha sido demasiado largo y doloroso.
En ocasiones no hemos
podido o sabido salir al paso de todos como hubiera
sido necesario y como, de hecho, era nuestro deseo. Por
eso sentimos la necesidad de emitir este comunicado.
1. Acerca de algunos
hechos de la vida de nuestro fundador, el P. Marcial
Maciel, L.C. (1920-2008)
Habíamos pensado y esperado que las acusaciones presentadas
contra nuestro fundador fuesen falsas e infundadas, pues no correspondían
a la experiencia que teníamos de su persona y de
su obra. Sin embargo, el 19 de mayo de 2006
fue emitida una comunicación de la Sala de Prensa de
la Santa Sede como conclusión de la investigación canónica que
la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) había
iniciado en el año 2004. En ese entonces, la CDF
llegó a una certeza moral suficiente para imponer sanciones canónicas
graves, correspondientes a las acusaciones hechas en contra del P.
Maciel, entre las cuales se incluían actos de abuso sexual
a seminaristas menores. Por lo tanto, profundamente consternados debemos decir
que estos hechos sucedieron.
En efecto, «la Congregación para la Doctrina
de la Fe, […] decidió –teniendo en cuenta tanto la
edad avanzada del padre Maciel, como su delicada salud– renunciar
a un proceso canónico e invitar al padre a una
vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo
ministerio público. El Santo Padre aprobó estas decisiones» (Comunicado
de la Sala de Prensa de la Santa Sede, 19
de mayo de 2006).
Posteriormente supimos que había tenido una hija
en el contexto de una relación prolongada y estable con
una mujer y otras conductas graves. Más adelante aparecieron otras
dos personas, hermanos entre sí, que afirman ser hijos suyos,
fruto de la relación con otra mujer.
Reprobamos éstos y todos
los actos contrarios a los deberes de cristiano, religioso y
sacerdote en la vida del P. Maciel, y afirmamos que
no corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en
la Legión de Cristo y en el Movimiento Regnum Christi.
2. La
Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi ante estos
hechos
Expresamos, una vez más, nuestro dolor y pesar
a todas y cada una de las personas que hayan
sido dañadas por las acciones de nuestro fundador.
Participamos del sufrimiento
que este escándalo ha causado a la Iglesia y nos
aflige y apena profundamente.
Queremos pedir perdón a todas aquellas personas
que lo acusaron en el pasado y a quienes no
se dio crédito o no se supo escuchar pues en
su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. Si resultase que
ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de
la justicia y caridad cristianas responsabilizando de sus hechos a
estas personas.
Asimismo, pedimos perdón a nuestros familiares, amigos, bienhechores y
a todas las personas de buena voluntad que hayan sentido
que su confianza ha sido herida.
Por otra parte, como miembros
del cuerpo místico de Cristo sentimos la necesidad de expiar
con espíritu cristiano sus faltas y el escándalo por ellas
causado. Para ello invitamos a quienes forman parte de nuestra
familia religiosa a intensificar su oración y sacrificio.
Es también nuestro
deber cristiano y sacerdotal seguir saliendo al paso de las
personas que han sido afectadas de algún modo. A ellos
va nuestra mayor solicitud y les seguimos ofreciendo la ayuda
espiritual y pastoral que necesiten. Así buscamos contribuir a la
necesaria reconciliación cristiana. Al mismo tiempo somos conscientes de que
Jesucristo es el único capaz de sanar definitivamente y de
«hacer nuevas todas las cosas» (cf. Ap 21,5).
Dios en sus
misteriosos designios eligió al P. Maciel como instrumento para fundar
la Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi, y
agradecemos a Dios el bien que realizó. A la vez
aceptamos con dolor que, ante la gravedad de sus faltas,
no podemos mirar su persona como modelo de vida cristiana
o sacerdotal.
Inspirándonos en el ejemplo de Cristo que condena el
pecado pero busca salvar al pecador, y convencidos del significado
y la belleza del perdón, encomendamos a nuestro fundador al
amor misericordioso de Dios.
3. La Visita Apostólica
Deseamos expresar nuestra gratitud al
Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, no sólo por renovarnos
«su solidaridad y su plegaria en estos momentos delicados» (cf.
Carta del Cardenal Tarcisio Bertone, SDB, al P. Álvaro
Corcuera, 10 de marzo de 2009) sino también por habernos
ofrecido el instrumento de la Visita Apostólica para ayudarnos a
«superar las dificultades existentes» (ibid.). Así esperamos dar los pasos
necesarios para consolidar los fundamentos, la formación y la vida
cotidiana de los legionarios de Cristo y de los miembros
del Movimiento Regnum Christi.
Agradecemos a los cinco visitadores apostólicos, Mons.
Ricardo Blázquez, Mons. Charles J. Chaput, OFM Cap., Mons. Ricardo
Ezzati, SDB, Mons. Giuseppe Versaldi y Mons. Ricardo Watty, MSpS,
todo el trabajo que han realizado con tanta entrega y
solicitud paternas.
Acogeremos con obediencia filial las indicaciones y recomendaciones del
Santo Padre que resulten de la Visita Apostólica y nos
comprometemos a ponerlas en práctica.
4. Hacia el futuro
Desde el Capítulo General
celebrado en enero de 2005, cuando fue elegido el P.
Álvaro Corcuera, L.C., como director general, hemos procurado guiar la
Legión de Cristo y el Regnum Christi manteniéndonos fieles a
todo lo que hemos recibido de Dios y ha sido
aprobado por la Iglesia. Reconocemos con humilde gratitud las bendiciones
y frutos que el Señor nos ha concedido hasta ahora
y asumimos la responsabilidad de profundizar en la comprensión de
nuestra historia, carisma y espiritualidad.
Afrontamos el futuro con esperanza, seguros
de que nuestras vidas se apoyan únicamente en Dios. Confiamos
plenamente en Él y en la omnipotencia de su amor
que, como dice san Pablo, «hace concurrir todas las cosas
para el bien de los que le aman» (Rm 8,28).
Sabemos que en este camino contaremos con la asistencia del
Espíritu Santo y con la guía materna de la Iglesia.
Nuestro
objetivo, como individuos y como institución, es amar a Cristo,
vivir su evangelio y extender por el mundo su Reino
de paz y de amor. Somos conscientes de que, para
lograr esto, necesitamos una constante renovación, personal y comunitaria, en
fidelidad a la tradición de la vida consagrada, con el
fin de servir mejor a la Iglesia y a la
sociedad. Este último periodo nos ha ayudado a reflexionar sobre
nuestra identidad y misión y, al mismo tiempo, nos ha
impulsado a revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de
nuestra vida institucional.
Estamos decididos, entre otras cosas, a:
- seguir
buscando la reconciliación y el encuentro con quienes han sufrido,
- hacer la verdad sobre nuestra historia,
- continuar ofreciendo seguridad, sobre
todo para menores de edad, en nuestras instituciones y actividades
tanto en ambientes como en procedimientos,
- crecer en un espíritu
de servicio desinteresado a la Iglesia y a las personas,
- colaborar mejor con todos los pastores y con otras instituciones
dentro de la Iglesia,
- mejorar nuestra comunicación,
- seguir velando por
la aplicación de los controles y procedimientos administrativos a todos
los niveles y seguir actuando un adecuado rendimiento de cuentas,
- redoblar nuestro empeño en la misión de ofrecer el evangelio
de Jesucristo al mayor número posible de hombres,
- y,
sobre todo, buscar la santidad de vida con renovado esfuerzo
de la mano de la Iglesia.
Conclusión
No podemos terminar este comunicado
sin agradecer a los miles de legionarios, consagrados, consagradas y
todos los miembros del Regnum Christi que con profunda generosidad
han entregado y entregan sus vidas a Dios en el
servicio de la Iglesia y de la sociedad, así como
a aquellos que colaboran en los centros y obras de
apostolado. Gracias a ellos y a su labor, podemos decir
que Jesucristo es hoy más conocido y amado en este
mundo. Asimismo expresamos nuestra gratitud a cada una de las
personas que en todo momento nos han sostenido con su
fe, sus oraciones y su sufrimiento, unido al de Cristo.
Firmamos
este comunicado hoy, día 25 de marzo, solemnidad de la
Anunciación del Señor. Que Él nos conceda, por intercesión de
su Madre, la Santísima Virgen María, la gracia de profundizar
en el misterio del Amor de Dios hecho hombre y
de vivirlo y transmitirlo con renovado fervor.
P. Álvaro Corcuera, L.C.,
director general
P. Luis Garza, L.C., vicario general
P. Francisco
Mateos, L.C., consejero general
P. Michael Ryan, L.C., consejero general
P. Joseph Burtka, L.C., consejero general
P. Evaristo Sada, L.C.,
secretario general
P. José Cárdenas, L.C., director territorial de Chile
y Argentina
P. José Manuel Otaolaurruchi, L.C., director territorial de
Venezuela y Colombia
P. Manuel Aromir, L.C., director territorial de
Brasil
P. Rodolfo Mayagoitia, L.C., director territorial de México y
Centroamérica
P. Leonardo Núñez, L.C., director territorial de Monterrey
P.
Scott Reilly, L.C., director territorial de Atlanta
P. Julio Martí,
L.C., director territorial de Nueva York
P. Jesús María Delgado,
L.C., director territorial de España
P. Jacobo Muñoz, L.C., director
territorial de Francia e Irlanda
P. Sylvester Heereman, L.C., director
territorial de Alemania y centro Europa
***
Otros artículos
sobre el tema:
Inicia nueva etapa de la
visita apostolica
Los visitadores apostolicos terminaran su labor hacia mediados
de marzo
El 15 de julio inicia la visita apostolica