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| «Si nosotros valorásemos a fondo lo que significa recibir una sola vez a Cristo en la comunión, ¡este sería nuestro mayor anhelo de cada día!». | |
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El director general de los Legionarios de Cristo y
del Movimiento de apostolado Regnum Christi invita a vivir
este período cuaresmal unidos a Cristo en la Eucaristía: «Les
puedo asegurar que esos minutos pasados de rodillas ante Cristo
Eucaristía, en diálogo íntimo con Él, no son en absoluto
tiempo perdido. Nunca se puede considerar un despilfarro aquello que
se entrega a Dios con un corazón humilde y lleno
de amor».
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¡Venga tu Reino!
Roma, 9 de febrero
de 2005
Miércoles de Ceniza
A los miembros y a los
amigos
del Regnum Christi
Muy estimados en Cristo:
Aunque hace unos días
tuve el gusto de escribirles una carta, no quiero dejar
pasar esta cita anual con motivo de la Cuaresma, para
continuar esta hermosa tradición con la que nuestro Fundador
se ha hecho siempre presente con su palabra y su
consejo paternales. Quiero yo también, haciéndome eco de sus deseos
y sentimientos en estos momentos, transmitirles sus más afectuosos saludos
y unirme espiritualmente a cada uno de ustedes, con la
ilusión de que estas sencillas reflexiones les ayuden a aprovechar
mejor este período litúrgico que nos ofrece la Iglesia.
La Cuaresma
es un momento de conversión, una oportunidad que Dios nos
concede para que volvamos a Él con renovado entusiasmo, una
invitación de la Iglesia a centrar nuestra mirada en Jesucristo
para que, contemplando ese supremo testimonio de amor hasta el
extremo que nos ha dejado en su Pasión, Muerte y
Resurrección, Él pueda tocar nuestro corazón de piedra y convertirlo
en un corazón de carne, como el suyo (cf. Ez
11, 19). Un corazón que rompa definitivamente con el pecado,
para que germine y florezca en cada uno de nosotros
la vida del hombre nuevo en Cristo; un corazón sensible
y servicial ante las necesidades de los demás, que vibre
ardientemente por la salvación de las almas y por el
bien de la Iglesia.
Esta Cuaresma, además, tiene una peculiaridad especial.
Como ustedes saben, la Iglesia está celebrando por deseo del
Papa el Año de la Eucaristía. Este período, por tanto,
ha de caracterizarse por una intensa cercanía a Jesucristo en
la Eucaristía; tiene que ser, por excelencia, una «cuaresma eucarística».
Así lo será sin duda para el Santo Padre, para
quien la Eucaristía constituye el centro de su vida, el
sentido de su sacerdocio, el motor que lo impulsa a
llevar con paso seguro y certero el timón de la
barca de Pedro.
Quienes hemos tenido la gracia de conocer a
este Papa un poco más de cerca, no deja de
admirarnos cómo toda su jornada gira en torno a Cristo
Eucaristía. Todos los días, al inicio de la mañana, trascurre
una hora de oración o más ante el Sagrario. Después...
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La carta completa puede leerse en formato pdf siguiendo este enlace.