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| Alejandro Lara (derecha) en un evento de ex alumnos realizado en el Colegio Irlandés de Nuevo Laredo. | |
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Alejandro, ¿por qué decidiste consagrarte a Dios en
el Regnum Christi?
Alejandro: Puedo decir que fue de manera
especial por Providencia de Dios y por intercesión de la
Santísima Virgen. Yo no provengo de un ambiente imbuido por
actividades del Regnum Christi. Estudié hasta preparatoria con los
hermanos Maristas, a quienes agradezco mucho la formación que me
dieron, y más tarde estudié mi carrera y una maestría
en el Tecnológico de Monterrey. Años atrás, tuve inquietudes vocacionales,
pero después de ir a una convivencia con los hermanos
Maristas y a otra en el seminario de Monterrey me
di cuenta que Dios no me llamaba a ser religioso
ni sacerdote, por lo que decidí seguir mi camino como
seglar comprometido. Participaba en mi parroquia con los grupos de
apostolado y demás. Sin embargo, conocí a un colaborador
del Regnum Christi en el “Tec.” de Monterrey y él
me platicó lo que hacía. Me llamó la atención, pero
hasta allí. Ese verano, 1990, terminé mi maestría y fui
con un amigo a recorrer Europa. En el viaje nos
propusimos visitar santuarios marianos. Entre otros destinos llegamos a Medjugorje.
Allí estuvimos casi una semana que fue como un retiro
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| Alejandro Lara (quinto de derecha a izquierda) con un grupo de consagrados en Tierra Santa. | |
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espiritual. Al final vi que Dios, a través de la
Virgen, me pedía una mayor entrega. Fue cuando decidí que
quería dar años, sin saber todavía qué era el Regnum
Christi o los Legionarios de Cristo. Al regresar a
Monterrey contacté al P. Gonzalo Urquiza, L.C. y después de
un mes ya estaba en México ofreciendo años de mi
vida a Dios. Desde el inicio me gustó mucho la
idea de una consagración seglar. Durante esos dos años de
colaborador fue madurando mi decisión y finalmente me consagré en
el verano de 1992. Como ya había descartado la posibilidad
del sacerdocio, la vida consagrada fue la respuesta a lo
que yo estaba buscando.
¿Cómo describirías tu identidad como consagrado
en el Regnum Christi y cómo la vives?
Alejandro: Lo
primero y más importante es que yo he entregado mi
vida totalmente a Jesucristo. En esto no hay distinción entre
ser religioso, seglar, monje o cualquier otra forma de consagración.
Mi vida pertenece a Dios y esto es lo fundamental.
Además de lo anterior, la modalidad de esta consagración no
es en genérico, sino en una vocación muy concreta como
consagrado seglar en el Regnum Christi. Con todas las implicaciones
que esto tiene. Por tanto, busco conocer cada vez más
y mejor el estilo de vida reflejado en la normativa
y en todos los matices que Dios ha querido para
mí. De tal manera que logre, en la medida de
mis fuerzas, identificarme cada vez más con el plan de
Dios sobre mi vida.
¿Cuál ha sido tu experiencia viviendo
y trabajando con religiosos y sacerdotes legionarios de Cristo? ¿Qué
se puede mejorar al respecto?
Alejandro: He tenido la
dicha de hacer mi apostolado en la dirección territorial de
Monterrey. El territorio de Monterrey se abrió en la Pascua
de 1994 y yo llegué en septiembre de ese mismo
año. Esto me ha permitido conocer a la mayoría de
los sacerdotes, religiosos y consagrados que han pasado por aquí
a lo largo de estos 16 años. Puedo decir que
en este tiempo me ha tocado conocer un poco de
todo. Sacerdotes y religiosos plenamente identificados con su vocación, y
también hermanos nuestros que a lo largo del camino han
visto que Dios los llamaba por otros rumbos. De todos
he aprendido mucho y a todos les guardo un especial
aprecio. Hablando más en concreto de los legionarios, he visto
que muchos sí buscan conocer y asimilar lo que es
la vida consagrada en el Regnum Christi, pero creo que
todos deben conocer mejor este estilo de vida. Desde mi
punto de vista, no se puede entender plenamente la vocación
del legionario de Cristo si no se conoce bien lo
que es la consagración en el Regnum Christi, pues son
dos realidades que están íntimamente unidas. Por ello pienso que
ni los legionarios lograrán realizar plenamente su misión sin la
vida consagrada en el Regnum Christi, ni nosotros sin ellos.
Lo que desearía es que esta conciencia se desarrollara desde
los primeros años de formación, incluso desde los centros vocacionales.
No meramente como un curso más, sino haciéndolo vida.
¿Cómo
crees que será tu vida en los próximos años?
Alejandro:
Me veo tal y como estoy ahora, y tal y
como he procurado vivir desde el día de mi consagración:
luchando día a día por ser fiel a mi único
amor, Jesucristo. Ya si sigo trabajando en la dirección territorial
de Monterrey o en algún otro apostolado es algo secundario.
Allí donde estemos debemos demostrar de qué estamos hechos. Hace
muchos años el P. Ignacio Villaseñor me dijo algo que
me ayudó mucho, y que creo que habla con por
sí mismo: “El que es perico donde quiera es verde”.
Llevas más de 18 años en la vida consagrada ¿Te
sientes realizado como consagrado en el Regnum Christi? ¿Por qué?
Alejandro:Plenamente. En primer lugar por la misma consagración a Dios,
que es lo más importante. Jesucristo es sin duda el
mejor amigo. Nunca defrauda. Después de nuestra vida será lo
único que nos quede. Me siento afortunado de tener esta
amistad que empieza ahora y es para siempre. En segundo
lugar por el estilo de vida del consagrado seglar. Desde
la espiritualidad propia, los apostolados que en estos momentos me
toca realizar, la labor de fermento entre los miembros del
Movimiento y demás personas con las que entro en contacto
todos los días, etc. Puedo decir que no entendería mi
vida de otra manera.
Tú trabajas apostólicamente como miembro del
equipo de la dirección territorial de Monterrey. ¿Cómo afrontas el
reto diario de sobrenaturalizar tu trabajo y ofrecérselo a Dios
sabiendo que es Él quien produce los frutos? ¿Realizas alguna
otra labor apostólica?
Alejandro: En ocasiones se piensa en mi
trabajo como estar detrás de un escritorio todo el día
tratando asuntos. Podría decir que esto es una caricatura de
lo que hago. Todos los días entro en contacto con
personas, ya sea por correo electrónico, por teléfono o personalmente,
y cada una de ellas es una oportunidad que tengo
para hacer el bien. Cada día tiene sus propios retos
que requieren nuestra entrega para afrontarlos como lo haría Jesús.
Además de mi apostolado en la dirección territorial siempre he
buscado hacer algo más. Ya desde que estaba en la
administración territorial en México, en mis primeros años como consagrado,
dedicaba algunos tiempos para dar clases de formación católica en
el Instituto Cumbres Bosques y en el ECYD.
Este celo por hacer más fue algo que le aprendí
a otro consagrado, Jaime Pérez, y que le agradezco mucho.
Ahora mismo estoy involucrado en varios apostolados: Desde hace 10
años voy cada mes a Nuevo Laredo para atender al
Instituto Irlandés de esa ciudad y a los grupos
del ECYD, jóvenes, señores, además de algunos apostolados del Regnum
Christi. También desde hace 12 años soy profesor en el
Instituto Superior de Estudios para la Familia Juan Pablo
II, donde imparto una o dos materias por semestre. Algunas
son: Economía, Doctrina Social de la Iglesia y Ética Profesional.
Adicionalmente, desde 1997, soy consejero de la revista Amigos de
Jesús del Club NET y ayudo a organizar los
campamentos de verano a nivel nacional.
¿Cómo ha cambiado el
modo de trabajar en la dirección territorial en los últimos
años? ¿Qué papel tienen los empleados seglares que apoyan a
la Legión de Cristo en los diversos campos de la
administración de sus obras?
Alejandro: Al principio del territorio éramos
sólo el director territorial, el secretario territorial, un empleado contratado
y un servidor. Entre los cuatros hacíamos prácticamente todo. Con
el paso del tiempo las necesidades fueron creciendo y gracias
a Dios también el personal seglar que colabora con nosotros.
Ahora mismo tenemos un competente equipo de seglares contratados que
llevan buena parte de la carga de trabajo de la
secretaría y la administración. Un salto muy importante fue Integer. Antes el director territorial y su equipo teníamos un
cúmulo de trabajo imposible de atender. Fue un paso de
institucionalización que era indispensable dar. Este avance no resultó fácil,
y en particular nosotros hemos tenido momentos complicados, pero si
se tiene la visión clara de a dónde queremos llegar,
entonces las dificultades se pueden superar. Todos estamos subidos en
el mismo barco y estamos aprendiendo juntos a manejarlo cada
vez mejor.
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Para saber más sobre la vida consagrada
en el Regnum Christi, visita este enlace.