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2014-09-05 (Artículo)

Crecer a través de las dificultades
ALEMANIA | REGNUM CHRISTI | NOTICIAS
Presentamos la entrevista realizada al P. Klaus Einsle, L.C., nacido en Oberstaufen, Baviera (Alemania), en 1968; ordenado sacerdote en la Legión de Cristo en el año 2001. Actualmente desempeña su labor pastoral en Düsseldorf, Alemania.

El P. Klaus entrega la corona del rosario a un niño durante las incorporaciones al ECYD en el noviciado de Bad Münstereifel.
El P. Klaus entrega la corona del rosario a un niño durante las incorporaciones al ECYD en el noviciado de Bad Münstereifel.

P. Klaus, ¿qué ha buscado al entrar en la Legión de Cristo?

P. Klaus: Yo no entré a la legión porque Dios lo quería, sino porque a mí me encantaba lo que vi en la Legión. Cuando tenía 21 años me topé con un legionario y con la Legión. Me encantó esta vida de plenitud que vivían los jóvenes que vi: alegría humana, profundidad espiritual, espíritu conquistador y emprendedor, seriedad intelectual. Todo eso se me hizo una combinación que nunca antes había visto. Un día, visitando más tarde el Centro de Estudios de Roma, Dios a través de la Virgen María me dio un signo bastante claro de que eso era lo que Él quería para mí.

¿Cuáles han sido las lecciones más importantes de sus años de formación?

P. Klaus: Sencilla pregunta, difícil de responder, porque hay tantas lecciones... Lo más importante, creo, es que siempre he buscado mejorar y profundizar mi vida de oración. Fortalecer siempre más la relación con Dios en mi alma llega a ser el gozo y la lección más importante. Estamos hechos por Dios y uno de los caminos de la comunicación más fuerte entre Él y nosotros es en la oración. Después, otra lección que para mí fue nueva e impresionante, era la eficacia espiritual de la cercanía a mis formadores y la apertura hacia ellos. Recuerdo que muchas veces cuando en el noviciado o más tarde atravesaba un momento de tribulación, de duda, preguntas o dificultades, sencillamente con la decisión de ir a hablar con mi formador todas las dudas se disolvían. Como si el diablo odiase nuestra apertura a ellos de modo extremo. Me impactó siempre y me sigue
El P. Klaus dirige una conferencia a los papás de los niños del ECYD.
El P. Klaus dirige una conferencia a los papás de los niños del ECYD.
impactando. Por ese pequeño acto de humildad, Dios viene y las dificultades –no pocas veces obra del demonio– se van. Otra lección sencilla: la vida de comunidad me mostraba y me sigue mostrando una y otra vez mis limitaciones y debilidades personales. Y estoy aprendiendo a no rehuirlas; solamente afrontándolas se resuelven. Huir de las dificultades no sirvió. Hay que afrontar las dificultades personales. Un día una persona me dijo una frase que me ayudó mucho desde entonces. Hablando de cómo afrontar las dificultades en la vida, ella dijo: «Pues las dificultades hay que afrontarlas, para crecer por medio de ellas» («Da muss man d’ran wachsen»).

¿Cuáles han sido algunas de sus mejores experiencias en su ministerio sacerdotal?

P. Klaus: Para mí, en las tareas que realizo, ha sido ver crecer los niños del ECYD desde chiquitos, a lo largo de 5, 10, 15 años, y ver cómo se desarrollan maravillosamente en su vida; y esto a causa de lo que reciben en el ECYD y en el Regnum Christi. Algunos de ellos están hoy a punto de casarse –y ¡qué parejas más maduras y felices!–, ¡cuánta felicidad y autorrealización en ellos! Y los conocí cuando tenían 8 o 9 o 10 años. Otra experiencia es ver cuánta luz Dios regala a las almas a través de nosotros, sus sacerdotes. Cuántas almas llegan por ejemplo al confesionario, atribuladas, tristes, con tanto peso. Y salen felices, radiantes, en paz. Y uno se da cuenta de que es la acción del Espíritu Santo que hace eso; y nosotros somos el canal que Dios ha querido establecer. O ayudar a almas nubladas, oscuras, a través del diálogo espiritual; ver y casi palpar cómo entra la luz divina en sus almas, cómo se esclarece su corazón, cómo salen con nuevas ganas de vivir, de trabajar, de buscar la santidad, cómo Dios actúa en ellos... Estas experiencias no se pueden pagar con nada.

¿Qué le ha ayudado y qué le ha causado dificultades en su vida sacerdotal?

P. Klaus: Hay varios factores que me ayudan mucho: primero, como ya dije anteriormente, la vida de oración. Buscar unirme siempre más con Dios. Y creo que en la oración lo que más me ayuda es ser muy honesto y franco con Dios. No me identifico mucho con ese estilo de oración que llaman «piadosa» donde sólo le digo cosas a Dios que ni yo mismo me creo. Busco hablar con Cristo de modo muy directo, abierto. Le pregunto lo que no entiendo; le digo
El P. Klaus Einsle, L.C., con el niño Jesús en sus brazos, en la capilla de la iglesia del nacimiento de Cristo en Belén.
El P. Klaus Einsle, L.C., con el niño Jesús en sus brazos, en la capilla de la iglesia del nacimiento de Cristo en Belén.
si algo de sus exigencias no me gusta. Y siempre recibo una respuesta de Cristo también muy franca, muy abierta y sincera. Y esto crea una relación hermosa entre nosotros que me hace muy feliz. Otro factor que me ayuda mucho es nuestra vida de comunidad. En Alemania tenemos día de comunidad cada semana, cada lunes. El lunes disfrutamos, descansamos, conversamos. Tenemos una comunidad con padres y hermanos muy buenos y muy diversos, por cierto. Pero este día con mis hermanos, en familia, vivido de modo sencillo, pero de corazón, me da mucha fuerza y ánimo para el trabajo. ¿Qué me ha causado dificultades en mi vida sacerdotal? Realmente, a pesar de haber sufrido de vez en cuando, nunca he tenido dificultades serias en mi sacerdocio. Siento que la mano firme de la Virgen Maria me protege de muchas cosas. Hace muchos años, antes de ser legionario de Cristo, me consagré a María con todo lo que tengo, para toda mi vida. Ella se lo toma muy en serio. Ella me guía, me alienta, me protege; sobre todo en los campos más débiles. Ella es genial, y por eso, creo, no tengo dificultades muy serias.

¿Por qué vale la pena ser sacerdote?

P. Klaus: Hay mucha gente de mucho éxito humano, hay gente con mucho dinero, con muchos talentos, hay gente aparentemente muy segura de sí misma. Pero todos ellos necesitan una cosa: a Dios. Y es el sacerdote quien se los puede dar. Hace unas semanas pude dar la bienvenida en la Iglesia católica a toda una familia. Eran protestantes. ¡Qué maravilla darles por primera vez en la vida la comunión! ¡Qué poder Dios da al sacerdote! Hace mucho pude acompañar espiritualmente por un tiempo a una señora. No era muy creyente. Recuerdo cuando vino por primera vez para hablar, ni pasaron cinco minutos cuando empezó a llorar amarga y largamente. Sí, humanamente ella lo tenía todo pero en su alma había una oscuridad, un vacío, un sinsentido... Y le enseñé a confesarse, a rezar, como a un niño; le ayudé a encontrar la luz de Dios en su alma, la esperanza y el sentido. Es que el sacerdote tiene la llave de la felicidad en sus manos. Tiene a Dios y la gente lo necesita y lo busca. Solamente por esa persona ya valía la pena ser sacerdote. Y hay muchas experiencias más...

¿Cómo se imagina su vida dentro de cinco años?

P. Klaus: Con menos pelo todavía, creo. Y el cuerpo más dolorido después del juego de fútbol... Bueno, broma aparte, para decir la verdad, no me lo imagino. No tengo grandes aspiraciones en este sentido. Lo que la voluntad de Dios me diga, a través de mis superiores. Legionario de Cristo en la Iglesia para siempre, eso sí. Bueno, un deseo sí tengo: quisiera crecer siempre más en mi amistad con Dios en mi alma, en la oración. Vivir de modo muy íntimo con Él, y cada vez más. ¿Pero dónde?, pues me da igual. Que Dios se lo imagine y me lo cuente poco a poco.

¿Qué espera de sus hermanos legionarios en esta etapa de la historia de la Legión de Cristo?

P. Klaus: Que seamos todos muy humildes y muy honestos. Todos queremos que la Legión sea lo que Dios quiere que sea: una obra que dé esperanza, que crezca, que sea algo fuerte en la Iglesia, que dé mucho amor a muchas almas. Por eso, tiene que seguir creciendo según el plan de Dios. No es nuestro plan. No son nuestras ideas o lo que a nosotros no parezca. Es de Dios. Seamos muy humildes. No buscando realizarnos sólo a nosotros mismo, sino sobre todo el plan del Padre celestial. Ceo que hay que aprender a escuchar mucho – en la oración, en las conversaciones con personas... –, y hablar poco. Es el Espíritu Santo que nos debe guiar a cada uno. Mucho silencio interior en nuestras almas, bondad, alegría, y una visión hacia el futuro que sea más grande que nuestras dificultades del momento. Tengo que decir que amo a la Legión hoy con más conciencia, con más orgullo sano. Creo que es importante no permitir que el demonio siembre desconfianza.

*****

El P. Klaus Einsle, L.C., nació en Oberstaufen, Baviera (Alemania), en 1968; fue ordenado sacerdote en la Legión de Cristo en el año 2001. Actualmente desempeña su labor pastoral en Düsseldorf, Alemania.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2011-03-24


 

 


 



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