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| El P. Jesús María Delgado, L.C., es el actual director territorial de la Legión de Cristo y del Regnum Christi en España. | |
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Madrid, 02 de abril de 2008. Reproducimos a continuación la
entrevista que el director territorial de los Legionarios de Cristo
y del Regnum Christi en España concedió a la revista
bimestral "En Movimiento". Se puede leer en la sección
“Algo más que palabras” de la edición de marzo/abril
2008.
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El P. Jesús María Delgado, L.C. es el director
territorial de los Legionarios de Cristo y del Movimiento Regnum Christi en España. Fue durante más de catorce
años rector del seminario de Salamanca. Es sacerdote legionario desde
hace más de 17 años. Es una persona que practica
la caridad, la paciencia y la benedicencia, entendida ésta como
aquella virtud que lleva, a la persona que la disfruta,
a ver sólo lo bueno del que tiene enfrente. Y
todo esto lo puedo decir yo, que trabajo con él
y sé de lo que hablo (JML).
Si hacemos caso de
lo que dicen los medios de comunicación, es usted un
hombre poderoso que maneja a su voluntad a empresarios, banqueros,
políticos y demás gente de mal vivir. ¿Qué hay de
cierto en todo esto?, ¿podría hacer algo con mi hipoteca?,
¿puede, de verdad, anular tanto la libertad de los miembros
del Movimiento como para hacer que actúen como autómatas?
¡Ya me
gustaría manejar a mi antojo a muchas de las personas
que comentas…! Habría algunas facetas de la vida un poco
más sencillas pero, aunque ayuda, el dinero no es la
clave de la vida de nadie. O no debería serlo.
En
serio. No sólo no puedo anular la libertad de nadie
-uno de los dones más grandes que Dios ha dado
al hombre- sino que no es mi deseo ni mucho
menos el hacerlo. Pero sí me gustaría que todos entendieran
que la libertad es un regalo que Dios nos ha
dado no para alejarnos de Él, sino para acercarnos más
y más a Él, que es quien, amándonos, nos hace
verdaderamente libres en el sentido más amplio de la palabra.
O
sea, que el nombre de Legionarios de Cristo no conlleva
una disciplina ciega, ¡pues qué decepción! ¿Y por qué es
tan importante la libertad? Y, enlazándola con ésta, ¿cómo es
posible que, si valoran tanto la libertad individual, haya tanta
gente que les considere una secta?
La libertad no es ciega
porque va siempre motivada, precedida y acompañada del amor. El
amor es el que de verdad nos hace libres, pero
un amor que implica donación y entrega a la persona
amada, y no una búsqueda de los propios intereses, escollo
en el que tantas personas caen: creyendo que aman no
consideran que se encuentran en el egoísmo, que es lo
más contrario que existe del amor.
La ignorancia es atrevida. No
sé de nadie que nos conozca ¡no de oídas! sino
de primera mano y que diga que somos una secta…
Ahí están nuestros seminarios en Moncada, en Ontaneda, en Salamanca.
Ahí están nuestros centros, nuestras comunidades… Nunca he tenido que
saltar las puertas o las ventanas ni para entrar, ni
para salir. Quien desee comprobarlo de primera mano no tiene
más que acercarse a una de esas casas: al menos
por mi experiencia personal, son verdaderos oasis donde reina la
paz, la caridad, la unión de ideales y de intereses;
una verdadera antesala del Cielo.
El Amor, ¡ah!, siempre el Amor.
Parece como si en el occidente actual sólo hubiesen, en
el fondo, dos fuerzas contrapuestas; los que están con el
Amor y los que están por el egoísmo. El problema
es que los que están por el egoísmo se venden
como partidarios de la libertad, y venden, a los que
están con el Amor, como partidarios de la represión, ¿qué
opina usted de esto?, ¿por qué parece más fácil vender
lo malo que lo bueno?
Sí, acostumbramos a dividir el mundo
entre ricos y pobres, entre inteligentes y no tanto… Quizás
hay una división más profunda y que no percibimos a
simple vista: los que han entendido en qué consiste el
amor y los que, sin entenderlo, van cada día más
y más alocados en la búsqueda de más experiencias que
les alejan irremediablemente del amor. No conozco a nadie que
ame de verdad –dándose, entregándose– que no sea feliz… Y,
sin embargo, conozco a muchas –desafortunadamente, a bastantes personas– que
buscando satisfacerse a sí mismas, creyendo que aman, no sólo
no son felices, sino que cada día se alejan y
más de la fuente de la felicidad, que es Dios
mismo.
Sin duda que el mal tiene mejor prensa que
el bien. ¡Nos quejamos muchas veces de tantas cosas malas!
y no nos damos cuenta de que necesitamos ser propagadores
del bien, no del mal. Eso conlleva que hemos no
sólo de hacer menos caso al mal, sino obrar el
bien, ¡hay tantas posibilidades! Desde una sonrisa a otra persona,
pasando por una obra buena, siguiendo por hacer felices a
los demás, ¡qué poco cuesta ponerse en el lugar del
otro y obrar en consecuencia!
¿Cómo va el Movimiento Regnum Christi
en España?
Vamos bien de acuerdo a nuestras posibilidades, pero vamos
mal porque nos gustaría ir de acuerdo a las necesidades
de la Iglesia, a la que queremos y buscamos amar,
servir y construir, pues el Movimiento no tendría ningún sentido
sin esta finalidad esencial.
¿Y qué tal compagina su labor pastoral
como sacerdote con su labor de dirección?
En realidad creo que
no hay diferencia. Procuro ser pastor más que director, pues
sea en la labor de dirección, sea en la labor
pastoral como sacerdote, procuro que sea Cristo quien resplandezca y
no tanto el hombre… Ciertamente, sobre la verdad o menos
de esta respuesta tendrían que hablar quienes trabajan a mi
lado y las personas a las que trato.
¿Es usted feliz?
(esto lo preguntamos siempre)
A mis 20 años, cuando estaba haciendo
el curso de verano para entrar al noviciado, me definía
como “el hombre más feliz del mundo”. En realidad, no
sabía lo que era ser feliz a fondo y de
verdad. Ahora sí me podría definir como el hombre más
feliz del mundo, y creo que lo soy porque he
recibido la gracia inestimable de experimentar que el hombre más
feliz es el que ama a Cristo, el que comprende
que para ser feliz no hacen falta muchas cosas que
por lo general nos alejan de la felicidad. Para ser
plenamente feliz sólo se necesita una cosa: amar y ser
amado. En Dios y con Dios eso se cumple y
vive en plenitud. Andalucismos o “exageracionismos” aparte, sí me considero
el hombre más feliz del mundo.
¿Qué pregunta le hubiese gustado
contestar en esta entrevista, y cuál habría sido su contestación?
De
una o de otra manera me lo has preguntado: ¿Qué
aconsejar a las personas que no encuentran el sentido en
su vida, que no son felices, que no saben por
dónde caminar? La respuesta sería que no lo duden, nada
llena tanto en la vida como el Amor de Dios,
y nada vacía tanto la vida del hombre como el
amor a uno mismo. Esto que parece contradictorio se resuelve
muy sencillamente: haciendo la experiencia. Dios no defrauda, al contrario:
Dios tiene la capacidad de hacer plenamente feliz y muy
dichoso a cualquiera, independientemente de su edad, condición social… Dios
es Padre de todos y nos ama a todos por
igual.