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| El P. Isidro Ramírez, L.C., en compañía de su tío, Mons. Diego Padrón Sánchez, arzobispo de Cumaná, Venezuela. | |
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Presentamos la siguiente entrevista al P. Isidro Luis Ramírez
Ortega, L.C. El P. Isidro nació en Valencia, Venezuela, en
1973; ingresó a la Legión de Cristo en el
año 1996 y recibió la ordenación sacerdotal en el año
2008. Actualmente desempeña su labor pastoral como promotor de grupos
del ECYD ayudando en la formación de sus miembros
en Querétaro.
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P. Isidro, ¿qué ha buscado al entrar
en la Legión de Cristo?
P. Isidro: Una palabra: GRATITUD.
Conocí el Movimiento en 1994 a través de un congreso
de Gente Nueva. Mi vida anterior había sido bastante buena.
No me quejo, pero faltaba algo. Al conocer el Regnum Christi me fui acercando a Dios y veía todo
lo bueno que había hecho por mí. Sentía una necesidad
imperante de agradecer a Dios todo lo bueno que había
sido conmigo. Pero no era darle algo parcial. Poco a
poco veía que tenía que ser una entrega total. Providencialmente
apareció la Legión de Cristo como un regalo de Dios,
un medio indiscutible para agradecerle todo lo bueno que ha
sido conmigo.
¿Cuáles han sido las lecciones más importantes de
sus años de formación?
P. Isidro: ¡Qué difícil responder! Cada
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| El P. Isidro juega canicas con un grupo de niños durante unas misiones. | |
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legionario: compañeros, superiores, formadores, TODOS con los que me he
topado; han sido una lección para mí. Ver cómo, independientemente
de personalidades, temperamentos, caracteres, cada uno se esfuerza por dar
a Cristo y cumplir el plan de Dios en sus
vidas. Cómo se esfuerzan por sumarse a lo que Dios
les pide. A todos les agradezco esa sinceridad de la
entrega a Cristo.
¿Cuáles han sido algunas de sus mejores
experiencias en su ministerio sacerdotal?
P. Isidro: Como sacerdote la
vida te cambia por completo. Las mejores experiencias se centran
en lo mismo: dar una mano al necesitado, sea quien
sea, y palpar la misericordia de Dios que fluye por
la gracia a través del sacerdote. Esto último es lo
que más me ha cambiado en mi vida.
¿Qué le
ha ayudado y qué le ha causado dificultades en su
vida sacerdotal?
P. Isidro: Lo que más me ha ayudado
siempre en mi vida ha sido la cercanía con mis
superiores y formadores. La principal dificultad es uno mismo con
nuestras propias imperfecciones humanas. La mejor forma de superar esto
es poniéndose en las manos de Dios a través de
sus representantes.
¿Por qué vale la pena ser sacerdote?
P.
Isidro: Porque das a Cristo a los demás y ayudas
a Nuestro Señor a la misión de salvar almas.
¿Cómo
se imagina su vida dentro de cinco años?
P. Isidro:
Le pido a Dios que me conceda la gracia de
estar haciendo su voluntad.
¿Qué espera de sus hermanos legionarios
en esta etapa de la historia de la Legión de
Cristo?
P. Isidro: Que sepamos sumarnos, respetarnos y seguir adelante
con lo bueno que tenemos y que veamos lo que
es necesario cambiar. Tenemos una familia extraordinaria. Por diversos motivos
he podido conocer muchas obras y centros nuestros. Pero lo
que más me impacta en cada obra o centro es
ese hermano que tengo que está detrás de ella y
que se esfuerza todos los días por llevar adelante el
plan de Dios. Creo que es el momento oportuno para
agradecerle a cada uno de mis hermanos legionarios lo que
están haciendo. Dios los bendiga.
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En el 2008, cuando
recibió su ordenación sacerdotal, el P. Isidro Ramírez, L.C., escribió
su historia vocacional. La puedes leer en este link.