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| José Antonio Dávila recibe el crucifijo el día de su consagración | |
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Con el fin de dar a conocer la vida
consagrada en el movimiento Regnum Christi por medio de
testimonios directos presentamos esta entrevista con José Antonio Dávila Ortiz:
José
Antonio, ¿por qué decidiste consagrarte en el tercer grado del
Regnum Christi?
José Antonio: En realidad no hubo algo
concreto por lo cual me consagré. A los 18 años,
mientras estudiaba composición musical, comencé a participar en la vida
de la sección de jóvenes del Movimiento Regnum Christi y,
con el tiempo, me sentí cada vez más identificando con
la espiritualidad de este Movimiento de apostolado. Dos años después,
viviendo como colaborador voluntario a tiempo completo en el Regnum
Christi, el contacto con las almas y la vida de
oración me ayudaron a ver que Dios me pedía darle
cada vez más y, por otra parte, experimenté un deseo
profundo de entregar mi vida entera a algo que valiera
la pena.
Inicialmente no pensé en el tercer grado,
pues tenía poco contacto con los consagrados; mi primera opción
fue la Legión. Sin embargo, mi director espiritual me ayudó
a ver que esa llamada de Dios a darle más
podría significar no forzosamente una llamada al sacerdocio, sino una
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| José Antonio Dávila saluda a nuestro director general | |
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entrega más comprometida en el segundo o tercer grado del
Regnum Christi. Esto, sobre todo, porque en mi interior permanecía
la inquietud de continuar siendo un miembro comprometido del Regnum
Christi, que era lo que en realidad me apasionaba. En
este sentido, me ayudó mucho asistir a una convivencia vocacional
y al candidatado en el Centro de Formación de Medicina.
Finalmente, con la ayuda de mis directores, pude discernir que
Cristo me llamaba al compromiso y disponibilidad total como miembro
del Regnum Christi en el tercer grado.
¿Cómo describirías tu identidad
como consagrado del Regnum Christi y cómo la vives?
José
Antonio: Considero que lo esencial de mi identidad como consagrado
es que Jesucristo me ha llamado a estar con Él
y a ser totalmente suyo, de manera que pueda disponer
de todo mi ser para lo que Él quiera y
de la forma que Él lo decida. Definitivamente mi consagración
no depende de lo que hago, sino de qué tan
estrecha es mi relación con Dios y en qué medida
lo transmito a los demás, ya sea en mi apostolado
directo como formador o en mi contacto habitual con las
almas.
Por otra parte, creo que los consagrados estamos
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| José Antonio Dávila durante una predicación a los miembros consagrados | |
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llamados a ser el modelo de hombre del
Regnum Christi
para los demás miembros. En este sentido, sé que tengo
que mejorar muchas cosas a nivel personal, y lucho todos
los días por vencer a mi hombre viejo y encarnar,
aunque sea un poco, las virtudes que nos destacan como
miembros del
Regnum Christi: la vida de oración, la caridad,
el celo por las almas, la eficacia apostólica, la formación
integral, etc.
¿Cuál ha sido tu experiencia viviendo y
trabajando con religiosos y sacerdotes legionarios? ¿Qué se puede mejorar
al respecto?
José Antonio: Casi todos mis formadores han
sido legionarios y considero eso una gracia muy grande que
agradezco a Dios. Creo que la unión que hay entre
la Legión y el
Regnum Christi es un don
que forma parte de nuestro espíritu y que debemos conservar;
para mí, el contacto con los sacerdotes y religiosos siempre
ha sido algo muy valioso y enriquecedor.
En la
medida que, tanto legionarios como consagrados, conozcamos la misión del
Regnum Christi y el
ECYD y hagamos crecer
las secciones, clubes y obras de apostolado, se comprenderá mejor
la vida consagrada masculina, pues es verdad que quienes no
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| José Antonio Dávila (centro) con algunos jóvenes del Regnum Christi en Chilapa, Veracruz | |
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han tenido una experiencia directa del
Regnum Christi no siempre
comprenden nuestra vocación. No se puede entender el tercer grado
sin entender el
Regnum Christi.
¿Cómo crees que será tu vida
en los próximos años?
José Antonio: Creo que mi vida
será cada vez más feliz y plena si soy dócil
al plan de Dios y contribuyo desde ahora a la
construcción de un tercer grado más santo y eficaz para
la Iglesia de Cristo. Independientemente del apostolado o destino que
realice en el futuro, veo que Dios me pide, como
consagrado del Regnum Christi, ser formador de apóstoles; lo hice
como asistente del centro de formación y ahora de otra
manera y en otras circunstancias, siempre donde se necesite alguien
que con su vida y entrega diaria haga presente el
Reino de Cristo en el mundo.
¿Qué les ayuda a captar
con mayor prontitud y nitidez su vocación específica, que no
es sacerdotal, ni religiosa, pero sí de alma consagrada, igualmente
total?
José Antonio: El hecho de vivir día a día
con alma de apóstoles, pues ya desde el contacto con
las almas en la universidad, se dan cuenta de la
importancia de su vocación específica. Sus compañeros de clase, al
verlos tan cercanos, abren su corazón más fácilmente con ellos
que como lo harían con algún sacerdote o religioso. El
consagrado conoce su realidad, vive las mismas dificultades en el
plano académico, habla de los mismos temas con naturalidad, pues
tiene su misma edad y, además, posee un ascendiente especial
por la madurez que demuestra y por el hecho de
haber tomado una decisión tan importante en su vida.