Por el P. Juan Antonio Ruiz, L.C.
Tomado del
blog “contintadeesperanza”.
Una mirada penetrante de ojos claros. Un hablar
cerrado, que arrastra las eses con esa cadencia del español
de Cataluña que te conquista. Un cuerpo que empieza a
delatar los kilómetros recorridos en su labor. Pero, sobre todo,
una pasión por transmitir y predicar a como dé lugar.
Estoy delante del P. Miguel Cavallé Puig, de la congregación
de los Legionarios de Cristo. Nacido en Barcelona (España),
se ordenó sacerdote en el año 2000. Desde entonces, el
P. Miguel lleva todo su ministerio trabajando en el sur
de Italia, en donde divide su tiempo en la atención
a grupos de jóvenes y adultos con la presidencia de
la Fundación Villagio dei Ragazzi, dedicada a la educación
de niños con escasos recursos de la zona de la
Campania.
Inquieto por naturaleza, el P. Miguel quiso ofrecer a
sus jóvenes la oportunidad de salir del ambiente a veces
fácil y cómodo de nuestro Occidente para que descubriesen en
primera persona lo bello que es entregarse a los demás.
Para ello, se trasladó a uno de los lugares más
inquietantes e hipnóticos de nuestro planeta: Calcuta. En concreto, a
colaborar en la hermosa y dura labor que llevan a
cabo las hermanas y hermanos misioneros de la Caridad de
la Madre Teresa de Calcuta. El resultado fue excepcional en
todos los sentidos.
P. Miguel, lleva yendo tres años a la
India. ¿Cuál es la situación de ese país? ¿Cómo se
encuentra la Iglesia ahí?
P. Miguel: La democracia más grande
del mundo tiene por delante muchos retos. Se trata de
un país emergente desde el punto de vista de la
economía. Dentro de un par de décadas será el país
más poblado de nuestro planeta. La sociedad vive fuertes contrastes
con una pobreza increíble en amplios sectores de la población.
Conviven varias religiones y culturas y no siempre es fácil
encontrar el equilibrio necesario para superar las dificultades. La iglesia
católica es minoría, apenas el 3% de la población, pero
está muy presente en la sociedad porque maneja la red
más importante de obras sociales, y está muy presente también
en ámbito educativo y sanitario. Además, la historia del cristianismo
en la India presume personajes como Santo Tomás Apóstol, San
Francisco Javier y la beata Madre Teresa de Calcuta. La
Iglesia sufre persecución en buena parte de la nación, pero
permanece firme en su fe, con gran fervor espiritual y
un compromiso misionero verdaderamente ejemplares.
En sus viajes, ha entrado
en contacto con la imponente obra de la Madre Teresa
de Calcuta. ¿Qué repercusiones están teniendo estas instituciones dentro de
la sociedad india?
P. Miguel: La obra de la Madre Teresa
de Clcuta es crucial para entender la india de hoy.
Su fama internacional y su heroica misión al servicio de
los más pobres entre los pobres ha marcado definitivamente la
India y la relación de este país con el exterior.
Hoy en día, las misioneras y los misioneros de la
caridad, fundados por ella, continúan una misión ejemplar y excepcional
en toda la India. Además, miles de voluntarios se acercan
todos los años a este país movidos por el ejemplo
de Madre Teresa. Por otro lado, ella ha contribuido a
cambiar la cultura de la India: su entrega a los
intocables ha evidenciado con gran valor que todos los hombres
son igualmente dignos, aspecto éste que contradice el principio hinduista
de la rencarnación y de las castas sociales.
¿Cuál es la labor que realizan ustedes ahí? Porque tengo
entendido que lleva jóvenes como voluntarios. ¿Es tanto el impacto
que les causa, como para intercambiarlo por un verano en
la playa?
P. Miguel: Nosotros intentamos revivir la experiencia de
Madre Teresa en Calcuta, tanto espiritual como apostólicamente. Ofrecemos servicio
en los centros que fundó ella, colaborando con las misioneras
y misioneros de la caridad; además, por las tardes, hacemos
voluntariado en un orfanatorio en la perifería de la ciudad.
Es una experiencia muy fuerte. Calcuta sufre una miseria que
no tiene comparación con ninguna otra parte del mundo. Los
jóvenes que participan en la misión vuelven transformados tras el
mes transcurrido en Calcuta. Todos coinciden en afirmar que en
sus vidas hay un antes y un después de la
misión en la India. Por esto la recomendaría a todos
los jóvenes: porque es una experiencia maravillosa que llena la
vida de sentido y de felicidad.
Tengo entendido que a
raíz de estos viajes a la India, usted ha creado
una ONG para canalizar las ayudas a las instituciones de
la Iglesia Católica ahí. ¿Qué hace exactamente y cómo se
puede ayudar desde nuestros países?
P. Miguel: Tras las dos primeras
experiencias, decidimos fundar una ONG que nos permitiera seguir con
la misión desde nuestros países de origen y recaudar fondos
para ayudar a los centros en los que colaborábamos durante
el verano e incluso a otros. Así nació V.I.D.A. (Volunteers
for International Development Associated): WWW.VIDA-ONG.ORG. Este diciembre cumpliremos un
año y ya ayudamos a 13 centros de acogida, asistencia
y educación para los más pobres de la India. En
el sito web se explica cómo ayudar a la asociación.
Poder servir a los pobres es un privilegio porque es
servir al mismo Cristo ya que Él nos explicó que
quien ama a ellos, lo ama a Él.
Y esto
es lo esencial de su misión en la India, ¿verdad?
P. Miguel: Así es. Hay que ir a dar, a
entregar, a donarse. Pero uno regresa a casa habiendo recibido
más de lo que ha dado, pues se entiende que
sólo un amor que es total es el que vale
la pena ser vivido.