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| Araceli Delgado, consagrada a Dios en el Regnum Christi. | |
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Texto tomado del LeCristo de Chile del mes
de noviembre de 2011.
En septiembre tuvimos en Roma la oportunidad
de reunirnos con el Delegado Pontificio, Cardenal Velasio de
Paolis, quien ha venido acompañándonos y a todo el Regnum Christi en este caminar de renovación personal e institucional.
Fruto de ese encuentro surge la carta que recientemente
hemos recibido. Esta carta es una “señal” inequívoca de que
estamos en manos de la Iglesia y del Papa. El
Delegado junto con sus consejeros ha venido a decirnos que
el Regnum Christi es una obra de Dios y que
Él es el primer interesado en ella. Nos manifestaron que
quieren ayudarnos a cuidar esta obra para que llegue a
la plenitud de Dios y así seguir siendo para la
Iglesia y para el mundo un instrumento para que muchas
almas lleguen al conocimiento del amor de Cristo.
Para algunos esta
carta dice mucho y para otros quizá no dice nada.
Lo que sí expresa claramente es el deseo que tiene
la Iglesia de acompañarnos en este momento: “No están solos,
cuentan con nosotros, aquí estamos para ayudarles”, palabras que repitieron
constantemente en dicho encuentro.
Monseñor sí dejó claro algo, y es
que “en la visita apostólica se constató que los miembros
consagrados estamos muy agradecidos por nuestra vocación y vivimos con
alegría nuestra consagración a Dios según los consejos evangélicos, conscientes
de que así ofrecemos un servicio precioso a la Iglesia”.
El
Regnum Christi debe ser una respuesta a lo que necesita
la Iglesia actual. Por eso, el Cardenal no habla de
una refundación ni de una separación, sino de una justa
autonomía, “en general se percibe un juicio positivo sobre la
relación entre la Legión y las personas consagradas en
el Regnum Christi”.
Al mismo tiempo sigue diciendo que se deberá
garantizar “una justa autonomía, de la que las personas consagradas
deben gozar y que les corresponde en cuanto forma asociativa
en la Iglesia”, manteniendo con la congregación de los Legionarios de Cristo “un vínculo en la participación, aunque sea
diferenciada, en el mismo carisma, espiritualidad y apostolado, conservando un
tesoro precioso que han heredado”. Por tanto, se buscará “una
configuración adecuada, que corresponda al derecho canónico, para custodiar, promover
y desarrollar mejor ese tesoro”.
Existen tres niveles para este discernimiento,
uno personal, que es ponerse delante de Dios con todo
su ser para dejarse iluminar y hacer una decisión y
opción personales. Otro, el compartir con los hermanos en la
vocación, pues Dios nos habla directamente a través de su
Palabra, pero también a través de nuestros hermanos…
¡¡Cuánto enriquece a
uno escuchar al otro que vive contigo, que está a
tu lado, que es parte de tu vida porque vive
el mismo ideal que tú!! Y el tercer nivel es
uno superior, el de las decisiones, decisiones que se tomarán
con la participación de todos los consagrados de manera ordenada
y estructurada. Este nivel es el que la Iglesia nos
marcará en los próximos meses.
Estamos acostumbrados a un mundo de
respuestas fáciles y rápidas, pero debemos de confiar en nuestra
querida Iglesia y saber que sus respuestas están llenas de
prudencia, reflexión y profunda oración para buscar siempre agradar y
servir a Dios.
Debemos ser conscientes de que estamos creciendo en
“ser UNO”, en “ser FAMILIA”, la familia del Regnum Christi,
que congrega a multitud de seglares, a consagrados y consagradas,
y a la congregación de los Legionarios de Cristo. Familia
que se apoya, se escucha y se acompaña a un
fin que es el mismo para todos: “llegar a Cristo,
alcanzarlo definitivamente en el Cielo”.
Hay que rezar, rezar mucho, rezar
por todos y cada uno de nosotros, por el Regnum
Christi, pues como el papa Benedicto XVI ha dicho recientemente,
“Donde está Dios, hay futuro, hay esperanza”.
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Araceli Delgado actualmente
desempeña su trabajo apostólico en Chile.