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Serás cartógrafo de almas
HUNGRÍA | RECURSOS | TESTIMONIOS-LEGIONARIOS
Testimonio vocacional del P. Tamás Fejéregyházi

P.  Tamás Fejéregyházi
P. Tamás Fejéregyházi


"Serás cartógrafo de almas”. Con estas palabras resumía un amigo el sentido de la vocación sacerdotal. Esta explicación me ayudó a comprender que el sacerdote no es un astronauta que busca a Dios en el espacio, sino un hombre con los dos pies en la tierra. Un hombre que explora los abismos del alma humana y señala, como un sistema de navegación, el camino hacia Dios. Tomar conciencia de esto me dio el último empuje para poder interrumpir mis estudios de cartografía en la Universidad Científica de Budapest y decidirme a ser sacerdote en las filas de la Legión de Cristo. ¿Y cuál fue el primer empuje? Lo contaré brevemente.


Infancia y adolescencia


Nací en Budapest en 1978, dos años después que mi única hermana, quien estudiaría leyes, y es ahora una madre feliz con tres hijos pequeños. Mi padre es médico y mi madre arquitecto, aunque abandonó su puesto de trabajo bajo el régimen comunista, para dedicarse a la artesanía (manufactura de tejidos, entre otros). Poco antes de que yo naciera, mi madre tuvo un accidente y los médicos le sugirieron que me abortara porque había riesgo de que yo naciera con malformación. Mi vida pendía de un hilo; todo dependía de la decisión de mis padres. Saber esto me ayudó a contemplar la vida como un don de Dios.



Durante la difícil edad de la adolescencia y después durante el racionalismo de mi juventud como universitario, recordar mi nacimiento me ayudó a darme cuenta de que Alguien me ha querido y me ha llamado a vivir.



Tuve una niñez sencilla y feliz: una vida familiar cordial, buenos amigos, deporte, iglesia y un poco de estudio. Nací en la Hungría comunista y tenía doce años cuando cayó el muro de Berlín. Percibí el cambio en diferentes cosas: dejamos de cantar en las fiestas nacionales el himno de la Unión Soviética, la maestra de ruso se presentó como profesora de inglés y pude quemar mi uniforme del movimiento comunista juvenil. Además, ya no se veía tan mal ir a la catequesis de la parroquia. De todas formas, más adelante, sentí algo de nostalgia por los tiempos de mi niñez: por la sana disciplina y la austeridad que había experimentado antes, cosas que desaparecieron en mi país con la entrada del capitalismo y la mentalidad hedonista que muchas veces acompaña al bienestar económico.



En la preparatoria mi vida se hizo más activa. Dedicaba más tiempo a las amistades y a la vida social. Tenía una vida deportiva intensa; me gustaban las artes marciales, andar en bicicleta, nadar y jugar al fútbol. Estudiaba alemán e inglés, motivado por un dicho de mi mamá: “Vales tanto como el número de idiomas que hablas”. Los fines de semana ayudaba a mis padres en los trabajos del campo y en el taller de artesanía de mi madre. En estos talleres de tela hacíamos muchas cosas, desde lavar la materia prima, tejerla, cortarla y coserla, hasta venderla. Para ganar algo de dinero aprendí todo el proceso, y le ayudaba cuando hacía falta, a veces como sastre, a veces como vendedor, a veces como traductor.



En casa la fe se vivía más bien por tradición que por profunda convicción. La religión fue en mi país un signo de resistencia pasiva contra el sistema comunista. Mi vida cristiana mediocre empeoró al inicio de la adolescencia: la religión me parecía en una simple lista de preceptos que había que cumplir. Y a pesar de las muchas ocupaciones que tenía y de los éxitos que disfrutaba, me sentía siempre más vacío por dentro.


El llamado


Un tío mío me invitó a una peregrinación a Taizé, en Francia, donde conviví con seis mil jóvenes durante una semana. Fue en los tiempos de la guerra de los Balcanes. Una de las experiencias más intensas fue el rezar con jóvenes de Croacia, Serbia y Bosnia. Allí comprendí que Dios puede crear la unidad, ahí donde los hombres sólo sembraron cizaña. Aquí recibí el llamado de Dios: recuerdo vivamente aquella noche de agosto cuando contemplando la cruz de Cristo y su sufrimiento, entendí que Cristo me llamaba al estilo de vida que él eligió para sí mismo, y a la total entrega a Él. Esta realidad, como un terremoto, sacudía mis seguridades: la amistad, el dinero, la familia y los talentos físicos e intelectuales.



Poco después conocí en
P.  Tamás Fejéregyházi
El P. Tamás Fejéregyházi fungiendo como traductor en una audiencia general con el Santo Padre.
Roma al Movimiento Regnum Christi, donde encontré lo que buscaba. Me gustó su profundidad espiritual y su acción apostólica. Decidí formar parte del Regnum Christi y junto con otros jóvenes organizamos misiones rurales, peregrinaciones y asistencia social a niños necesitados.



Me pareció sumamente atractivo el ejemplo sacerdotal que veía en el P. Michael, sacerdote legionario irlandés que en aquel momento trabajaba en mi ciudad. La verdad es que como adolescente quería ser sacerdote, pero el ideal de fundar una familia numerosa me hizo olvidar el sacerdocio. El contacto con los padres legionarios hizo surgir de nuevo mi inquietud vocacional y la experiencia en Taizé me llevó a tomar una decisión. Después de casi tres años de colaborar con los padres legionarios en la pastoral juvenil, ingresé al noviciado de la Legión de Cristo en Alemania. La aventura de la vida religiosa y sacerdotal me enseñó que la verdadera riqueza es la que Dios da. Entendí la fecundidad espiritual de la castidad y la libertad interior que procura la obediencia fiel. ¡Mi vida es Cristo!


 


EL P. TAMÁS FEJÉREGYHÁZI nació en Budapest (Hungría) el 28 de agosto de 1978. Terminado el colegio, cursó dos años de estudios de ciencias naturales en la Universidad Científica de Budapest. En 1998 ingresó al noviciado de la Legión de Cristo en Bad Münstereifel (Alemania). Cursó sus estudios humanísticos en Salamanca (España). Durante tres años trabajó en el Colegio San Benito en Budapest en la pastoral juvenil. Estudió filosofía y teología en Roma en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Actualmente se
encuentra en Budapest, trabajando en la pastoral juvenil.









Los testimonios vocacionales de los legionarios de Cristo que recibieron la ordenación sacerdotal en el año 2011 han sido publicados en el libro "Dios lo da todo".


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-12-12


 

 


 



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