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| P. Rafael Pascual, L.C. | |
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Roma, 7 de junio de 2012. El pasado 28
de enero de 2011, memoria litúrgica de santo Tomás
de Aquino, la Congregación para le Educación Católica
publicó el «Decreto de Reforma de los Estudios
Eclesiásticos de Filosofía». Este documento fue acompañado sucesivamente por
una nota aplicativa, en la que se establece que la
nueva normativa entrará en vigor en todas las universidades
eclesiásticas a partir del próximo curso 2012-2013. Para conocer
más acerca del contenido como de las novedades en
la formación de los legionarios de Cristo que iniciarán los
estudios de filosofía el próximo año, un equipo de
la sede de la dirección general de Roma entrevistó
al P. Rafael Pascual, L.C., decano de la facultad de
filosofía del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.
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¿Cuál es la motivación que está a la base
de la reforma de los estudios eclesiásticos de la
Congregación para la Educación Católica?
P. Rafael: El Decreto hace
referencia al escollo de la actual fragmentación del saber,
con una consiguiente aproximación parcial a la verdad que,
a su vez, afecta la unidad interior del hombre contemporáneo.
Frente a este problema, el Magisterio reciente de Juan
Pablo II, especialmente la carta encíclica Fides et ratio,
ha expresado la convicción de que sigue siendo posible
para el hombre de hoy llegar a una visión orgánica
y unitaria del saber. Ponerlo en práctica es una
de las tareas del pensamiento cristiano, y el lugar
privilegiado para llevarlo a cabo se encuentra en las universidades
eclesiásticas. Por ello, el Decreto pide que los estudiantes
llegue a ser capaces de alcanzar una sólida forma
mentis filosófica pues «estos hábitos permiten pensar, conocer y
razonar con precisión y también dialogar con todos de
modo incisivo y sin miedo» (n. 11).
¿Qué establece el
Decreto de cara a la doctrina tomista?
P. Rafael: El
Decreto vuelve a insistir en el papel e importancia
del pensamiento de santo Tomás de Aquino en las facultades
de filosofía de las universidades eclesiásticas, subrayando su especial
relieve. De hecho en el n.12 se dice que
«la preferencia atribuida por la Iglesia a su método y
a su doctrina no es exclusiva, sino “ejemplar”». Por
su parte la nota aplicativa que acompaña el decreto
explica así esta referencia a la «ejemplaridad» al doctor
angélico: «La referencia a la filosofía de santo Tomás de
Aquino está encaminado a evitar dos errores: el de
la reducción histórica (según la cual este pensamiento pertenece
solo al pasado) y el de una absolutización a-histórica
(que entiende la filosofía de santo Tomás como punto de
llegada del esfuerzo filosófico)». En pocas palabras podríamos decir:
ni sólo Tomás, ni ya no Tomás.
¿La reforma
supone un mayor énfasis en algunas disciplinas?
P. Rafael:
En el Decreto se insiste en primer lugar en la
importancia de la filosofía sistemática en general. Desde luego,
se continuará enseñando la historia de la filosofía, pero
de tal manera que ésta sirva de apoyo a
la dimensión sistemática. En este sentido, los cursos de filosofía
sistemática no deberán simplemente recorrer la historia de las
opiniones maduradas por diferentes pensadores a lo largo del
tiempo, sino sobre todo formular un juicio crítico y
preparar la exposición sistemática de la doctrina respecto a
una serie de verdades fundamentales, como la capacidad de alcanzar
la verdad objetiva y universal, la unidad entre cuerpo
y alma en el hombre, la dignidad de la
persona humana, la relación entre naturaleza y libertad, la ley
natural y las «fuentes de la moralidad», la conformidad
necesaria entre la ley civil y la moral, etc.
(cfr. Decreto, n. 11).
Asimismo, en el currículo de estudios
del primer ciclo de los estudios de filosofía o
bachillerato se establece una división de tres categorías de
cursos:
a) materias obligatorias fundamentales, que a su vez se
dividen en:
- disciplinas filosóficas principales: metafísica
(entendida como filosofía del ser y como teología natural),
filosofía de la naturaleza, filosofía del hombre, filosofía moral
y política, lógica y filosofía del conocimiento. Dentro de
ellas se subraya la metafísica, y se pide que
tenga un número congruo de créditos;
- historia
de la filosofía (antigua, medieval, moderna y contemporánea); se
pide que el examen atento de las corrientes que han
tenido mayor influjo esté acompañado por la lectura de
textos de los autores más significativos.
Para dar el
debido peso a esta primera categoría de materias, se
establece que constituyan entre el 60% y el 70% del
total de créditos del primer ciclo.
b) materias
obligatorias complementarias, que corresponden a las siguientes tipologías:
- un nuevo curso, que estudie las relaciones entre
razón y fe cristiana, o entre filosofía y teología,
desde un punto de vista tanto sistemático como histórico,
salvaguardando tanto su respectiva autonomía como su interrelación;
- estudio del latín, con el objetivo específico de
ser capaces de comprender las obras filosóficas, sobre todo
de los autores cristianos, escritas en esta lengua.
- estudio de una lengua moderna diversa de la
propia lengua materna
- introducción a la
metodología de estudio y al trabajo científico
c)
materias complementarias opcionales: elementos de literatura y de las
artes; elementos de algunas ciencias humanas y naturales, estableciendo
la conexión de estas ciencias y la filosofía; otras disciplinas
filosóficas, como la filosofía de la ciencia, de la
religión, del lenguaje, de la cultura, del arte, de
la técnica.
¿Nos puede referir las consecuencias prácticas de esta
reforma?
El Decreto establece algunos cambios significativos, además
de los ya señalados. El primer ciclo (bachillerato) se amplía
a tres años. Se insiste en el aprendizaje o
profundización del latín y de una lengua moderna, tanto
para el primero como para el segundo ciclo. En el
segundo ciclo se potencia la especialización: el alumno desde
el inicio sigue un programa de estudios en el
que se combinan cursos para la síntesis general con los
propios de la especialización escogida, de modo que al
concluir sus estudios obtenga un título de «licenciatura en
filosofía con especialización en…». Finalmente, en el Decreto se
establece que el doctorado tendrá una duración mínima de tres
años.
¿Esto supone cambios en la vida interna de
la Legión relacionados tanto con el periodo de prácticas
apostólicas como de quiénes harían la licenciatura completa en
filosofía?
En efecto, como ya se ha dicho, a partir
del próximo año académico el bachillerato en filosofía será
de tres años, más otros dos para el caso
de quienes harán la licenciatura. Conviene dejar claro que esto
no tiene un efecto retroactivo, sino que se aplica
del próximo ciclo en adelante. Es comprensible que esto
tenga efectos en los tiempos de cara al periodo de
las prácticas apostólicas y que se piense en la
posibilidad de ser más selectivos en cuanto al tiempo
en que los religiosos harán el segundo ciclo o
licenciatura. Esto plantea ciertamente una novedad que deberá ser afrontada.
Nos ha hablado de las especializaciones. ¿Nos puede decir
algo más al respecto y qué es lo que se
estaba haciendo ya en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum?
Con las especializaciones en el segundo ciclo se busca
combinar una síntesis superior de las grandes temáticas de la
filosofía con la preparación particular en un área más
específica, según los propios intereses y capacidades y en
función del ministerio futuro. Se supone que una parte de
los alumnos del segundo ciclo se dedicarán a la
formación universitaria. Por eso se busca prepararlos para poder
impartir las materias principales del currículo filosófico. Así se
indica expresamente en la Nota que acompaña al Decreto: «vigílese
para que las especializaciones, en las que son formados
los futuros profesores de los Seminarios Mayores, correspondan a
las disciplinas que deberán enseñar». Por este motivo, la
facultad de filosofía del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum ofrece
la licenciatura en filosofía con cinco especializaciones diversas: metafísica,
antropología, ética, filosofía del conocimiento y de la ciencia,
y sobre el pensamiento de santo Tomás de Aquino. Dentro
del área de la propia especialización, además de los
cursos prescritos y los opcionales propios de la misma,
los alumnos han de elaborar una disertación escrita sobre
un tema que tenga que ver con su ámbito de
especialización y también deben elegir dos obras filosóficas de
la lista propia de esa misma área de especialización,
sobre las que también son examinados.