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| «La Iglesia es la barca de salvación cuyo Capitán es el mismo Jesucristo y que se ayuda de medios humanos para surcar el océano de la historia». | |
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Por el P. Arturo Guerra, L.C.
Hoy es frecuente
ver en la prensa la palabra ministro aplicada a los
cardenales prefectos de los distintos dicasterios de la Santa Sede.
Así, por ejemplo, el cardenal prefecto de la congregación para
la educación católica, queda como ministro de educación del Papa.
A
nivel de intención es posible que el uso de estos
vocablos responda a un esfuerzo por traducir el término prefecto
a un lenguaje más habitual y al alcance de todos. Puede
ser que se busque ayudar al lector con el símil
de los ministros de un gobierno que colaboran con quien
lo preside. A veces incluso la palabra se pone entre comillas
para resaltar que se trata de una analogía.
Sin embargo, en
otras ocasiones, parece un esfuerzo –consciente o inconsciente– de equiparar
a la Iglesia con un gobierno más. Un gobierno más
con su presidente y con sus ministros que le auxilian. Un
gobierno más con unas políticas concretas y con una determinada
línea ideológica…
Hace tiempo me encontré un artículo que usaba el
término política vaticana para referirse a la posición del Papa
y de la Iglesia con respecto al aborto. Es decir que
para el escritor de aquel artículo, la defensa que el
Papa hacía del valor de la vida en nombre de
Jesucristo, no era más que una política vaticana. Leyendo aquel artículo
daba la impresión de estar ante la política de un
extraño gobierno de ultraderechas que rema contracorriente en un mundo
democrático, abierto, pluralista..., y que se atreve a mantener una
política anti-abortista. Una política más. Como cualquier otra. Como la de
oponerse a las licencias de conducir para menores de 18
años. O como la de estar a favor de un nuevo
impuesto sobre las bebidas refrescantes.
Yo creo que, a la larga,
el uso de este tipo de lenguaje lo que hace
con la Iglesia es desnaturalizarla. Y es que la Iglesia
no es un Estado. La Iglesia es el cuerpo místico de
Jesucristo, sacramento de salvación, camino para que el hombre se
encuentre con Dios... La Iglesia no es un gobierno al dictado
de las mayorías, ni de las elecciones, ni de los
partidos, ni de las políticas de los ministros. La Iglesia
es la barca de salvación cuyo Capitán es el mismo
Jesucristo y que se ayuda de medios humanos para surcar
el océano de la historia y para seguir dando su
vida en rescate de muchos.
Es cierto que no todos los
que informan sobre la Iglesia comparten esta visión de fe,
pero un profesional que busque conocer mejor la realidad sobre
la que informa debe esforzarse un día y otro día
por asomarse con curiosidad al corazón que late dentro de
esa realidad. De lo contrario, todo quedará en desnaturalizaciones y
reduccionismos caricaturescos.
P. Arturo Guerra, LC
Director del campus varonil
del Instituto Cumbres y Alpes Saltillo
aguerra@arcol.org