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La fe mueve montañas
COLOMBIA | ACTUALIDAD | ARTÍCULOS DE OPINIÓN
«Que nada nos quite la fe. Que las crisis, y ataques que se han dado y seguirán habiendo no opaquen la alegría de muchos cristianos...».

Consagrada RC
Sofía Solís con Gloria Torre, miembro del Regnum Christi de Medellín, Colombia, en una de las calles de Guanajuato esperando a que pase el Papa.

Por Sofía Solís, consagrada en el Regnum Christi

Las buenas noticias no deben dejar de compartirse. Ante tanto dolor por las últimas noticias que han entristecido seguramente al Santo Padre y buscan confundir a los miembros de la Iglesia, también se alza el testimonio de personas que queremos al Papa y nos adherimos a sus palabras, enseñanzas y guía. Por eso, he querido narrar estos hechos, pues de algo servirán para probar que vale la pena seguir a Cristo y a su Vicario. La fe mueve montañas.

Salimos rumbo a México el pasado 21 de marzo, hace ya tres meses, un grupo de 8 personas de Colombia, y su servidora, para reunirnos con el Santo Padre en las calles de León y Guanajuato. En horas, fue un viaje en avión de casi 8 horas, con dos escalas. En ciudad de México se unieron 3 peregrinos más. Después tomamos una van que nos llevó a León, otro viaje de 5 horas.

El primer día que lo vimos, el 23 de marzo, fue cuando el Papa llegó al aeropuerto de León. Esperamos bajo el sol, casi 5 horas a lado de miles de personas que hicieron una valla humana de alrededor de 20 ó más kilómetros. Caminamos varios kilómetros, sudamos, esperamos entre el polvo y aquel bello pero caluroso atardecer, para verlo pasar literalmente un segundo, o bueno, dos segundos. Nos fuimos de ahí un poco decepcionadas, pues viajamos mucho para verlo pasar  tan rápido. Era viernes, ofrecimos el sacrificio, lo mejor estaba por venir…

El día siguiente, obtuvimos un super lugar, por las vallas de una de las antiguas callejuelas de la hermosa Ciudad histórica de Guanajuato, Guanajuato. Ahí, esperamos menos tiempo, entre el almuerzo y las amenas charlas callejeras que se tenían con la gente que nos encontrábamos por el camino: niños, jóvenes, señoras, señores, ancianos. Personas de todas las clases sociales, mexicanos y extranjeros se dieron cita en esas calles y abarrotaron la ciudad, para ver pasar al Santo Padre. Si Dios no está con él o en él, no tendría sentido todo esto. Recibimos con alegría su bendición.

Lo vimos una tercera y última vez, en la misa multitudinaria que se celebró a los pies del cerro del Cubilete. A lo lejos podíamos apreciar la imagen de Cristo Rey. Pero lo importante no fue tanto verlo, como escucharlo y estar ahí presentes. Verlo, quizás podríamos verlo mejor en la televisión desde la comodidad de nuestro hogar, pero estar ahí, entre miles de personas, esperando con aquella fe y esa emoción que se contagia y te pone la piel “chinita”, fue una experiencia inolvidable. Nos dijo, con palabras que aún resuenan en el corazón, que pidiéramos un corazón puro (Salmo 50), un corazón humilde y servicial como el de Cristo, que el reinado de Cristo no es uno de poderío, sino de humildad y amor. Creo que esto no lo entiende el mundo, y por eso piensan que desprestigiando al Papa le quitarán “popularidad”. No recuerdan que el reinado de Cristo es el de la cruz, el de la humildad y el servicio.

Recordar esta experiencia cambia la vida, nos recuerda que el Vicario de Cristo es también humano y que tiene un corazón, una intimidad, y que también se puede equivocar, como cualquier persona. Y nos recuerda que hay personas que han salido al encuentro de Cristo recorriendo a veces largos viajes, muchos kilómetros para ver pasar al representante de Cristo en la tierra “un segundo” con la fe puesta en Dios y así logran transformar sus vidas. Que nada nos quite la fe. Que las crisis, y ataques que se han dado y seguirán habiendo no opaquen la alegría de muchos cristianos que nos dimos cita aquellos días y que se dan cita siempre que salen al encuentro de Cristo en su Vicario.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2012-03-26


 

 


 



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