Fuente: religionconfidencial.com
Soy religiosa, pero hacía tiempo que no
me lo planteaba, es algo que daba por hecho. "Porque
Dios es la mejor experiencia de mi vida: la razón
de ser de mi existencia y el por quién vibro
cada mañana y cada anochecer", fue mi primera respuesta. Pero
la pregunta quedaba resonando y merecía más tiempo de reflexión.
Entonces se me ocurrió curiosear qué habrían respondido otros asaltados
con la misma cuestión. "Porque le he conocido y desde
entonces soy más feliz", decía uno. "¿Por qué razón respiro?
Pues eso", decía otro. "Porque es por quien me levanto
cada día, y por Él río, sueño y sufro..." Y
así, uno tras otro, caían sobre el timeline los tuits
mientras un escalofrío me recorría el cuerpo.
Justo esa tarde había
estado comentando con una Hermana mi preocupación por los jóvenes
del centro educativo donde estoy. Y hablábamos de la necesidad
de hacer un primer anuncio, un nivel cero de evangelización.
Llevo un año y medio como coordinadora de pastoral de
ese centro. El mismo tiempo que llevo constatando en carne
propia esa realidad que explica la encuesta de la fundación
SM (2010): que la religión sigue ocupando uno de los
últimos lugares en una escala de valoración de las cosas
más importantes para los jóvenes. Sólo el 22% de los
jóvenes la considera muy y bastante importante, a pesar de
que un 53,5% se define como católico. Para el 35%
de jóvenes Dios no existe.
Es cierto que hay partidos políticos
empeñados en desprestigiar la religión y en difundir un laicismo
que llega a rozar incluso con un antihumanismo. Ya hasta
Cáritas ha comenzado a molestarles. También es verdad que la
mayoría de los medios de comunicación manipulan negativamente la información
religiosa y eclesial. Hace nada por casualidad vi en La
Sexta la información del Congreso de Pastoral Juvenil que acababa
de celebrase en Valencia. Y la noticia no tenía nada
que ver con la realidad. Es cierto que existen grupos
empeñados en descristianizar nuestra sociedad. Todo eso es verdad.
Pero me
pregunto, y bien en serio, ¿sabemos los católicos dar razones
de nuestra fe? Seguramente habrá de todo. Pero urge que
reavivemos los rescoldos de Dios en nuestros corazones. La gente
en el fondo necesita dar un sentido a su vida,
volver a sentir esperanza, tener una razón por la que
luchar cada mañana. Y en todo eso, los católicos somos
unos privilegiados. Pero siento que muchas veces nuestra llama no
arde, no calienta, y no transforma. Cuando realmente si Cristo
es nuestra razón de ser, tendríamos que tener la fuerza
para contagiarlo irremediablemente. Cambiaríamos este mundo. Y conozco gente que
así lo hace, pero también otros que andamos medio dormidos.
Yo
sé que no es fácil. Pero no puedo creerme que
a nuestros jóvenes no les interese la esperanza, la alegría
duradera, la paz interior, la plenitud de un amor sincero.
La superficialidad cansa. El hedonismo embota y hastía. El vacío
interior reclama ser llenado. La sed de eternidad no se
apaga con alcohol. Tenemos la gran responsabilidad de dar razones
de nuestra fe. No creemos sólo porque nos lo hayan
enseñado nuestros padres. Creemos porque lo hemos experimentado y sabemos
que sólo ese Amor puede saciarnos plenamente.