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Siempre sentía que debería hacer algo por Dios.
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Testimonio vocacional del P. Vagner Luis Laska

Pe. Vagner Luis Laska L.C.
P. Vagner Luis Laska L.C.

Ahora, después de varios años siguiendo al Señor, miro hacia atrás y veo tantos momentos de protección y amor que Dios tuvo conmigo. Tengo una hermana mayor y he crecido en una familia católica. Desde pequeño siempre he participado en grupos de oración; me acuerdo particularmente con gran cariño de las noches en que se reunían todos mis vecinos para rezar el rosario o compartir algunos momentos juntos, preparándonos para la Navidad o la Pascua. Sin duda que fueron momentos particulares de gracias, momentos en que Dios ya estaba depositando la semilla de la vocación dentro de mi corazón llamándome a ser pastor de almas. Cuando recibí la Primera Comunión, sentí que Dios me llamaba para ayudar como catequista y empecé a ser auxiliar y luego como catequista oficial hasta los 15 años.

Como niño, jamás estuve seguro plenamente de lo que quería hacer cuando fuera mayor. Siempre me ha gustado mucho cantar, el teatro y dibujar. Creí que mi camino tendía a este lado artístico, pero después quise trabajar con computadoras, ser médico o dueño de una empresa… Todo estaba muy confuso en mi mente…

Por motivo de las posibilidades que el futuro me iba planteando, tuve que renunciar a mis deseos artísticos y empecé mi preparatoria junto con un curso de técnico en administración en el Colegio Estadual do Paraná en el año de 1997.  En este Colegio hice nuevos amigos y lo considero un tiempo decisivo y central para toda mi vida y vocación. Espiritualmente fue un momento difícil. Al llegar a la adolescencia se enfrió mi relación con Dios, pero algún tiempo después, en 1998, la pérdida de una amiga en un accidente automovilístico, así como la búsqueda de hacer alguna experiencia más fuerte de Dios, me llevaron a participar más asiduamente de mi parroquia. Ya no podía seguir dando catequesis por cuestión de tiempo, pero me dediqué a ayudar en la liturgia de los Domingos. Siempre sentía que debería hacer algo por Dios.

Mientras tanto proseguía con mi vida normal de estudio, amigos y empleo. Trabajaba por las tardes en una empresa para cumplir con un requisito que me pedía el colegio. Mi deporte preferido era la natación, que me ha ayudado mucho en mi desarrollo, tanto físico como humano.

En este mismo colegio conocí algunos amigos que siempre estaban contentos y que no tenían miedo ni vergüenza de revelar que la fuente de su alegría era Jesucristo. Eran amigos que participaban de la Renovación Carismática. Esto me atrajo tanto que también decidí hacer esta experiencia de Dios y participar de algunos encuentros. Al inicio me parecía todo muy extraño, pues no estaba acostumbrado a la “efusión” propia de los carismáticos, pero poco a poco les fui conociendo y entendiendo mucho mejor.

Y fue ahí que las dudas sobre mi futuro empezaron a surgir otra vez… Quería hacer algo por los demás como profesión, pero no sabía qué camino tomar. La entrada en la Universidad se aproximaba y tenía que tomar una decisión… En estos momentos de dudas,
Pe. Vagner Luis Laska L.C.
haciendo un trabajo para el colegio, decidí dedicarme a la medicina. Tenía que visitar algunos hospitales para crear una empresa imaginaria (un hospital) y en esta oportunidad me encontré con muchas personas enfermas que me tocaron el alma. Esta experiencia, unida al hecho de que mi mamá es enfermera, me motivó para decidir ser médico y sanar las enfermedades del cuerpo de las personas. Pero Dios esperaba algo más de mí, pues, por más que intentaba convencerme interiormente, no me quedaba satisfecho con esta opción.

Esa situación me molestaba mucho, porque en el fondo sabía que no era esto exactamente lo que me ayudaría a realizarme. En el grupo de oración empecé a rezar y pedir a Dios que me ayudase a tomar una decisión cierta, y fue en este tiempo cuando me impactó mucho el ejemplo de hombres y mujeres que daban su vida a Dios…. Pero todavía no pensaba que Cristo pidiera esto de mí. Una certeza sí tenía: que necesitaba de una ayuda espiritual y estaba totalmente abierto a la que el Señor me pusiera en el camino.

En un evento carismático, llamado “Hosana Brasil” de 1999, me llamó mucho la atención el stand que unos padres habían dispuesto para dar a conocer su seminario. Hablé con ellos e inmediatamente consideré la posibilidad de solicitarles si alguno fuera mi director espiritual para ayudarme a dilucidar mi opción  profesional. Estos sacerdotes eran los Legionarios de Cristo.  Algunos meses después pude visitar su seminario menor de Curitiba y, durante esa visita, percibí por primera vez claramente que Dios me llamaba a ser sacerdote. Al inicio me pareció una idea loca: ¿Qué diría a mi familia y a mis amigos? Intenté olvidarlo, pero era algo que superaba mis fuerzas. Entonces decidí arriesgar y ver si esa inquietud era verdadera. Fueron momentos muy difíciles en mi vida, pero sentí que si no hacía esto, jamás estaría en paz. Participé en una convivencia en el Noviciado de São Paulo, durante el mes de enero de 2001, y experimenté que verdaderamente Dios me llamaba a su seguimiento y decidí responder con generosidad.  Pedí ser admitido.

Lógicamente la separación fue un hecho muy difícil para mí y sobre todo para mi familia, pero, con la gracia de Dios, nos ayudamos mutuamente a superar la prueba. La vocación no es solamente del que se siente llamado, sino también envuelve a toda la familia. Terminado el Noviciado, emití mis primeros votos religiosos y continué mis estudios en Salamanca, España. Posteriormente las necesidades me llevaron a ayudar apostólicamente a un sacerdote en Alemania. Desde 2005 estoy en Roma, estudiando y preparándome lo mejor posible para ser un digno Sacerdote de Jesucristo y de la Iglesia.

¿Grandes renuncias en mi seguimiento? El dejar mi mamá y mi hermana, la posibilidad de constituir una familia, una profesión. Pero toda elección comporta una renuncia.

¿Grandes alegrías en el seguimiento de Cristo? Tener la gracia de llevar Cristo a los demás (que no se compara con nada de este mundo), poder rezar a favor de mis hermanos, los hombres, meter un poquito de esperanza en el corazón de los demás… ser otro Cristo… En esto encontré mi felicidad sublime, en descubrir mi misión como hijo de la Iglesia: ser sacerdote de Jesucristo.

Vagner Luis Bonafè Laska, nació en Curitiba, Paraná, Brasil, el 22 de junio de 1982. Se  graduó como técnico en Administración por el Colegio Estadual do Paraná en 2000. En enero de 2001, ingresó al noviciado de los Legionarios de Cristo en Arujá, Sao Paulo, Brasil. Desarrolló su formación en España, Alemania e Italia. Es licenciado en Filosofía (especialización en metafísica) y bachiller en Teología en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma. Actualmente cursa la licencia en Teología Moral en el mismo Ateneo


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2012-12-03


 

 


 



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