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| "Dios ahí está presente para que le entregues todo eso, en un acto de reconocimiento, humildad, petición de perdón, y sientas su mano que te bendice y te perdona". | |
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Por el P. Dennis Doren, L.C.
Cuando tu vida
empieza, tienes apenas una maleta pequeña de mano, y unos
cuantos juguetes que cuidas como lo más importante, efectivamente la
vida para ti en esos momentos es un simple juego,
juegas a ser bombero, policía, enfermera, mamá o papá, a
medida en que los años van pasando, el equipaje va
aumentando porque existen muchas cosas que recoges por el camino;
personas, acontecimientos, sentimientos, situaciones agradables y no tanto, todas ellas
en su momento las has considerado importantes y has determinado
llevártelas contigo, pero en un determinado punto del camino comienzas
a sentir el peso de tu carga, lo que llevas
en tu corazón comienza a ser demasiado pesado, son tantas
las cosas que llevas dentro de tu equipaje que se
convierte en algo demasiado pesado, que ya no lo puedes
llevar solo.
La elección está en tus manos, puedes escoger permanecer
sentado a la vera del camino, esperando que alguien te ayude,
lo que es difícil, pues todos los que pasan por
allí ya traen su propio equipaje. Puedes pasar la vida
entera esperando o puedes disminuir el peso, eliminando lo que
no te sirva. La pregunta que nos queda por hacer
es, ¿qué tirar?, decisión no fácil de tomar, son tantas
cosas, tantas impresiones, tantas alegrías y tantos desencantos, todo revuelto
y desordenado, por eso es difícil elegir.
Primero empieza tirando
todo hacia fuera, y ve con detenimiento lo que tienes
dentro, allí encontrarás, momentos maravillosos en donde percibirás valores eternos
como la amistad, el amor, la comprensión, el perdón, la
honestidad, la sinceridad, cosas buenas que has hecho y te
han llenado de satisfacción y paz, de esto tienes muchísimo
!es curioso, esto no pesa nada, al contrario se lleva
con alegría y satisfacción!
Tienes otros pesos, estos sí que pesan,
ellos hacen que pagues sobre peso, en cada estación o
etapa de tu vida. Hasta la fecha has hecho un
gran esfuerzo para tirarlos, no quisieras llevarlos, pero ahí te
encuentras cargando kilos de rabia, rencores, resentimientos, dudas, fracasos, miedos,
mentirillas e incomprensiones, vaya cómo pesan. Una vez que te
das cuenta de lo que llevas, comienza la labor de
desapego, desprendimiento, al fin te has convencido, “llevarlos solo causan tristeza
y dolor”, por eso te decides a lanzarlos fuera, sin
embargo, es ley de vida que no desaparezcan a la
primera, el trabajo es arduo y a lo largo de
muchos años, pues los has traído durante mucho tiempo contigo,
así parece que renace en nuestra vida el cansancio, el
miedo de no soltarlos y con ellos el pesimismo. En
este momento, el desanimo casi te empuja hacia dentro de
la maleta, pero tu empujas hacia fuera con todas tus
fuerzas, y en ese esfuerzo por dejarlos fuera aparece una
SONRISA, que estaba sofocada en el fondo de tu equipaje, sacas
otra sonrisa y otra más, y entonces sale la FELICIDAD,
porque comienzas a liberarte de aquello que te ha hecho
tanto mal. Coloca tus manos dentro de la maleta y saca
la TRISTEZA, las decepciones y la soledad que has dejado
entrar en tu vida.
No olvides dejar la PACIENCIA dentro de tu
equipaje, la necesitarás toda tu vida, también tendrás que dejar
dentro de ella: la bondad, la sencillez, la fuerza, la
esperanza, el coraje, el entusiasmo, el equilibrio, la responsabilidad, la
tolerancia, el buen humor, y en todas ellas EL AMOR.
Tira
la PREOCUPACIÓN o déjala de lado, después piensa que hacer
con ella. Como puedes ver tu equipaje está listo, está
para ser usado de nuevo, qué paz se siente caminar
sin tanto peso, qué liviana se hace la vida con
una maleta sin tanta carga, era necesario hacer este inventario
y dejar de lado todo aquello que hasta el día
de hoy ha significado para ti un peso extra.
¡¡¡Piensa bien
en lo que vas a colocar dentro!!! Nadie la va
a llevar por tí. Y no te olvides de hacer
esto muchas veces... Pues el camino es MUY, MUY LARGO. Dios
ahí está presente para que le entregues todo eso, en
un acto de reconocimiento, humildad, petición de perdón, y sientas
su mano que te bendice y te perdona, con esas
palabras mágicas que salen de la boca del Sacerdote… Y
YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS… es decir deja todo
ese peso, aquí junto a Dios…