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| El Card. Juan Sandoval Íñiguez presidió una misa en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Guadalupe, en Roma. | |
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Roma, 12 de marzo de 2013. El 10 de
marzo, IV domingo de cuaresma, el Card. Juan Sandoval Íñiguez,
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| El Card. Sandoval saluda a los acólitos de la parroquia acompañados por el hermano Andrew Gronotte, L.C. | |
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arzobispo emérito de Guadalajara, presidió la concelebración eucarística en
su iglesia titular, la basílica menor de Santa María
de Guadalupe y san Felipe Mártir, que está bajo
la dirección de la Legión de Cristo. Al iniciar la
celebración, el Cardenal explicó que durante las congregaciones generales
habían acordado todos acudir a sus parroquias en Roma
para orar con los fieles para pedir por el buen
desarrollo del cónclave. El padre Juan José Arrieta, L.C.
invitó al Cardenal en nombre de la comunidad parroquial
a presidir la misa de las 11 de la mañana
en la que participan muchas familias.
En su homilía, el
Card. Sandoval comentó el pasaje evangélico del hijo pródigo
centrándose en la misericordia del amor de Dios: «Somos
pecadores. De eso estamos seguros. Pero tenemos la seguridad
de que Dios es un Padre misericordioso y de que
nos ha enviado a su Hijo Jesucristo, quien ha
venido por los pecadores, por los enfermos. Cristo ha
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| El Cardenal durante la homilía. | |
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venido por todos pero especialmente por los pecadores».
Más adelante, centrándose
en la figura del Padre, comentó: «En esta parábola
se pone de relieve la bondad del Padre, ofendido
por la ingratitud del hijo, pero siempre esperando al hijo.
Y cuando regresa el hijo no lo deja terminar
de confesar sus culpas, pronto pide que le vistan,
le pongan el anillo de mano, hacen fiesta… Porque ha
recuperado su hijo. Y también se pone de relieve
la certeza de nuestro corazón: nosotros humanos somos estrechos
de corazón porque somos humanos […] Este hijo pródigo
regresa a casa no por amor del Padre sino porque
tiene hambre, se muere de hambre. Entonces, quiere regresar
a la casa de su Padre para comer. Ese es
el razonamiento, para nada noble, para nada generoso. Y
el hermano mayor, en lugar de alegrarse por haber
encontrado a su hermano menor, entra en celos, se enoja
porque hacen eso. Dios, nuestro Dios, el Dios de
la misericordia… Yo expreso un deseo: que la Iglesia
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| Dando la comunión. | |
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sea una Iglesia de misericordia para todos nosotros, que
los ministros de la Iglesia, empezando por el Papa, los
obispos, los sacerdotes, los religiosos, seamos ministros de la
misericordia de Dios. Que tengamos siempre compasión del sufrimiento
del pueblo para ayudar en aquello que podemos. Sobre
todo con la oración… y también con la ayuda material
cuando podamos. Y también vosotros debéis ser ministros de
la misericordia para reflejar la imagen de aquel Padre».
Representantes
de toda la comunidad parroquial se involucraron para dar
una calurosa bienvenida a su cardenal. Además del coro,
que dirige habitualmente el hermano Alexis Gatica, L.C. y
un grupo de más de 12 acólitos que atiende el
hermano Miller Mazenett, L.C. con la ayuda de otros
religiosos de la sede de la Dirección General de la
Legión de Cristo, participaron algunas hermanas religiosas de la
parroquia que ayudan con la catequesis y laicos que
colaboran en las diferentes áreas de la vida parroquial.
Un grupo de legionarios originarios de la arquidiócesis de
Guadalajara o que desarrollaron ahí sus prácticas apostólicas también quisieron
acompañar al Card. Sandoval Íñiguez.