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No dejes de afilar tu hacha
EL SALVADOR | ACTUALIDAD | ARTÍCULOS DE OPINIÓN
«Todo en la vida se gasta, las fuerzas, el entusiasmo, la buena relación con una persona...».

No dejes de afilar tu hacha
"Es importante que hoy tomes tu hacha y, dedicándole un tiempo, le devuelvas la fuerza de su corte para que seas el primero en la olimpiada de la vida".



Por el P. Dennis Doren, L.C.

Vivimos en un mundo de exigencias y de una feroz competencia; en las empresas nos llenan de cursos de capacitación, apuestan para que seamos funcionarios de excelencia, competitivos, con óptimos resultados; así es, queremos resultados, queremos muchos resultados, toda nuestra vida la basamos en resultados. Gastamos tiempo, energías y nos empeñamos de la mejor forma, ¿qué nos faltará para ser más eficientes?, ¿tal vez vivimos alocados haciendo y deshaciendo, en un frenesí de actividades y tal vez las prisas y el afán de hacer mucho nos quita la efectividad? Por eso, detente, piensa si estás utilizando adecuadamente los medios a tu alcance y, sobre todo, estás orando y poniendo a Dios en el primer lugar de tu afán… "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles" (Sal 126,1).

Uno de los deportes tradicionales de Alaska es la tala de árboles. Hay leñadores famosos con un gran dominio, habilidad y energía en el uso del hacha. Un joven que quería convertirse en un gran leñador, oyó hablar del mejor de los leñadores del país y decidió ir a su encuentro.

- “Quiero ser su discípulo. Quiero aprender a cortar árboles como usted”.

Él se aplicó en aprender las lecciones del maestro, y después de algún tiempo creyó haberlo superado. Se sentía más fuerte, más ágil, más joven, estaba seguro de vencer fácilmente al viejo leñador. Así desafió a su maestro en una competición de ocho horas, para saber cuál de los dos podía cortar más árboles.

El maestro aceptó el desafío y el joven leñador comenzó a cortar árboles con entusiasmo y vigor.

Entre árbol y árbol miraba a su maestro, pero la mayor parte de las veces lo veía sentado. El joven volvía entonces a sus árboles, seguro de vencer y sintiendo pena por su viejo maestro.

Al caer el día, para gran sorpresa del joven, el viejo maestro había cortado muchos más árboles que él.

- “¿Cómo puede ser?” - se sorprendió -. “¡Casi todas las veces que lo miré, usted estaba descansando!”.

- “No, hijo mío, yo no descansaba. Estaba afilando mi hacha. Esa es la razón por la que has perdido”.

Detente un momento y reflexiona: ¿Será que estoy gastando innecesariamente mis energías?, ¿que alocado me he puesto a cortar los árboles de la vida y no me he fijado que el hacha ya no tiene filo y por eso los resultados son tan pobres y hacen que tenga ese sentimiento de frustración, cansancio y desanimo? Todo en la vida se gasta, las fuerzas, el entusiasmo, la buena relación con una persona; es importante que hoy tomes tu hacha y, dedicándole un tiempo, le devuelvas la fuerza de su corte para que seas el primero en la olimpiada de la vida.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2013-08-05


 

 


 



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