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Todos queríamos ser héroes
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Testimonio vocacional del P. Nicholas Fisher, L.C.

P. Nicholas Fisher, L.C.
P. Nicholas Fisher, L.C.

Nací el 5 de junio de 1982 en la Ciudad de Oswego en el centro del Estado de New York y pasé mi infancia en el pueblo de Sterling, prácticamente en la orilla del Grande Lago de Ontario. Soy el segundo de tres hijos. Mi papá viene de una familia holandesa de tradición protestante, mientras que mi mamá es hija de inmigrantes italianos y católica de toda la vida. Mis padres se casaron en la Iglesia Católica y mis hermanos y yo fuimos bautizados católicos y educados en un colegio católico privado.

Un día, cuando yo tenía unos 4 o 5 años, mi mamá me llevó a Misa a la parroquia un día entre semana. Yo era muy pequeño y no era monaguillo todavía, pero ese día el párroco, un santo varón, me preguntó si me gustaría tocar las campanitas durante la consagración. Le dije que sí, entonces me dio las campanitas y me senté junto a mi mamá en la primera banca. Cuando llegó la consagración, mi mamá me dijo en qué momento tocar y toqué la campanita; primero para la consagración del pan, y luego para la consagración del vino. Y en ese momento, me acuerdo que pensé por primera vez que quizás me gustaría ser sacerdote.

Entre mis amigos hablábamos sobre qué queríamos ser de grandes; alguno, claro, quería ser policía, otro bombero, otro médico, otro presidente…, en definitiva, todos queríamos ser héroes; pero en ese instante, allí en la Iglesia parroquial, comprendí de alguna forma que el sacerdote era más importante que lo demás; que sólo él podría cambiar el pan y vino en el cuerpo y la sangre de Jesús.

Pasaron unos años. Mi párroco me enseñó a ser monaguillo, me dio mi Primera Comunión, y me dio ejemplo de una vida entregada a Dios y a
P. Nicholas Fisher, L.C.
los demás.

Cuando estaba en 4º de primaria, comencé a sentir una fuerte inquietud. Sentía que, si Dios me llamaba a ser sacerdote, debería comenzar de alguna forma a prepararme. Entonces le pregunté a mi mamá si existía algún colegio para niños que querían ser sacerdotes. Mi mamá es una persona bastante religiosa y ella ya sabía de mis inquietudes vocacionales. Tal vez mi pregunta le sorprendió, pero no lo hizo notar. Me dijo que ella sabía de un muchacho, hijo de una de sus amigas, que estudiaba para ser sacerdote y que investigaría.

Resulta que la amiga de mi mamá era miembro del Regnum Christi y su hijo estaba en la apostólica de la Legión de Cristo en New Hampshire. Fue así como mi familia conoció por primera vez a los Legionarios de Cristo. Fue el año 1992. La amiga de mi mamá nos puso en contacto con el P. Kermit Syren, un joven sacerdote Legionario de Cristo, que había sido ordenado sacerdote en Roma por el Papa Juan Pablo II un año antes. El P. Kermit nos invitó a visitar la apostólica de New Hampshire, y así, mi familia fue unos días a New Hampshire para ver el lugar. Yo tenía 10 años y los apostólicos eran todos más grandes que yo. De esa primera visita no recuerdo mucho más. A lo largo del siguiente curso volví varias veces a la apostólica para convivencias vocacionales. Recuerdo muy bien mi primera convivencia, especialmente la primera vez que llegué a la apostólica, pues me sentí inmediatamente en casa, muy feliz y muy en paz, y sentí que realmente allí me quería Dios. El verano siguiente, 1993, fui al curso de verano y, al concluirlo, decidí ingresar. Así comenzó la grande aventura de mi preparación para el sacerdocio.

Han pasado 20 años; años muy hermosos llenos de alegrías y dolores, de gracias innumerables; años marcados por la cercanía y cuidado maternal de la Santísima Virgen y de la amistad siempre más profunda con Jesucristo. Doy gracias a Dios por tantas gracias: por el apoyo de mi familia, por las oraciones y ejemplo de tantos sacerdotes, religiosos y religiosas, personas consagradas y laicos que me han acompañado a lo largo de este camino, sobre todo por mis hermanos y hermanas en la Legión de Cristo y el Regnum Christi. Qué Dios nos conceda perseverar en su amistad, sirviendo a nuestros hermanos los hombres hasta la muerte.


El P. Nicholas Fisher nació el 5 de junio de 1982 en Sterling, New York, Estados Unidos. Ingresó el 15 de septiembre de 1998 al noviciado de la Legión en Cheshire, Connecticut, para trasladarse después al noviciado de Salamanca, España. Emitió la primera profesión religiosa en 2000 y la profesión perpetua en 2009. Cursó los estudios humanísticos en Cheshire.. Es licenciado en filosofía y bachiller en teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Realizó su trabajo pastoral en New York (USA), Padua (Italia), y Viena (Austria). Actualmente es capellán del colegio CEYCA Primaria de la Ciudad de México.



FECHA DE PUBLICACIÓN: 2013-12-14


 

 


 



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