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«Unos nos necesitamos a los otros y uno no existe sin el otro»
ITALIA | MIEMBROS | NOTICIAS
Entrevista a Cristina Danel, consejera del Gobierno general de las consagradas del Regnum Christi

Cristina Danel
Cristina Danel

Cristina Danel nació en México. De madre cubana y padre mexicano. Es la mayor de tres hermanos. Sus hermanos están casados. Cristina ha vivido desde que se consagró con su abuela, que tiene 95 años, lo que ha sido para ella un hermoso apostolado.

Se define como una persona apasionada e intensa; de niña fue inquieta, traviesa; la menos tranquila de los hermanos; inventaba las travesuras y su hermano pequeño le seguía. La pasión en su vida era el tenis: quería ser tenista profesional.

1. ¿Cómo conociste el Movimiento?

Me invitaron a colaborar en la Fundación México Unido, que iba a comenzar. Acepté y fue la puerta que me permitió conocer primero a los legionarios y después a toda la realidad del movimiento.

Tengo un gran amor al Regnum Christi porque fue el medio del que Dios se sirvió para que yo tuviese una profunda conversión de vida. Yo viví muchos años muy alejada de mi fe, incluso la llegué a rechazar; pero Dios, que es un Buen Pastor, y que siempre va en busca de las ovejas perdidas, salió a mi encuentro. Él me buscó incansablemente hasta que me dejé encontrar por Él. Gracias a que el movimiento se cruzó en mi vida, pude experimentar real y profundamente el amor de Dios, y mi conversión fue radical.

2. Si fueses a una entrevista de trabajo, ¿cómo te describirías?


Lo que hago, lo hago con pasión, con el corazón. Me entrego y me comprometo. Me gusta el trabajo en equipo, soy responsable y transparente, me gusta la honestidad. Sé reconocer mis errores. Lo que más me apasiona en la vida es ayudar y servir a los demás. La vida es una misión permanente y nos presenta infinidad de oportunidades para amar, sólo es cuestión de aprovecharlas.

3. Cuando eras pequeña, ¿qué soñabas ser?


Soñaba con ser astronauta, siempre me ha cautivado el espacio, el cosmos, porque en él veo reflejado la grandeza de Dios. Si algún día pudiera viajar a la Luna, lo haría para poder contemplar la grandeza del espacio.

4. Cuéntanos algo que haya cambiado en ti o en tu visión de nuestra vida en este año que hemos dedicado a la revisión de los Estatutos.

Ha sido un tiempo difícil, pero a la vez ha sido un tiempo de bendición. Muchas cosas han cambiado. En lo personal he aprendido muchas lecciones. Una de ellas es que hemos aprendido a  conocernos mejor y a  buscar juntas la identidad que Dios ha pensado para nosotros como consagradas del Regnum Christi .

Hemos aprendido a ser más hermanas, misericordiosas y abiertas, a dejarnos interpelar mucho más por lo esencial, por Cristo y el evangelio, y a servir mejor a los demás.

Me ha ayudado a entender el sufrimiento de otros. He comprendido que la vida tiene luces y sombras. No es lineal, tiene altos y bajos, pero al final, la gracia de Dios es siempre más grande que todo y Él no deja de caminar al lado de nosotros ni un sólo instante.


Ha sido una etapa de profunda maduración, purificación y renovación en todos los niveles.

5. ¿Qué has sentido al ser elegida? Cuando el Cardenal te ha preguntado si aceptabas, ¿en qué pensabas? Explícanos lo que seguramente cambiará en tu vida.


Primero tuve la certeza absoluta de que era Dios quien me pedía esta misión, me llamaba y enviaba. Fue una sorpresa, pero a la vez fue claro en ese minuto mi deseo de decir como María: Señor, he aquí tu esclava, hágase en mí según tu palabra.

Me implicará dejar Juventud y Familia Misionera, que para mí ha sido un don de Dios invaluable, y dejar también los proyectos apostólicos que estábamos desarrollando en el territorio de México.


Es una llamada personal a ensanchar mi corazón para que en todo momento Dios pueda valerse de mí a pesar de mis limitaciones, para ayudar al gobierno y a mis hermanas lo mejor que pueda. Si he aceptado lo he hecho  por Dios. Y porque llevo a cada una en el corazón y les quiero servir, tanto a las que conozco como a las que no. Las quiero de forma real desde el minuto en que acepté la misión. Estoy consciente de que es una misión grande, pero que con la gracia de Dios, todo es posible.

6. ¿Cuál ha sido tu experiencia trabajando con las otras ramas del Movimiento?

Llevo veinte años trabajando con todas las ramas. Mi experiencia ha sido extraordinaria.  Somos una familia donde cada una de las partes se complementa con la otra. Veo que nos necesitamos  unos a otros y uno no existe sin el otro. También veo que a pesar de las dificultades y tropiezos, por lo general  y por encima de todo, impera un espíritu de familia. Veo que hay buenas disposiciones  en todos y que estamos en un proceso de consolidación. Estamos pasando de un modelo de trabajo un poco fragmentado, a uno más unificado y coordinado. Es necesario ayudar a las localidades a lograr la armonía en la misión: hay un gran reto por delante. También creo que es importante aprender a centrarnos en lo esencial y prioritario y no perdernos en otras cosas secundarias.

7. Dinos 4 palabras clave sobre la nueva página que se empieza a escribir en nuestra historia.

Confianza y Esperanza
Gratitud
Amor
Ilusión

8. ¿Qué más te gustaría contar o compartir a las demás consagradas? ¿Tienes algún mensaje para ellas?

Quiero decir a cada una que estoy para servir, que las llevo a todas en mi oración y que me pongo a su disposición. Estoy muy orgullosa de cada consagrada. Creo que cada una es un don de Dios para el mundo y un testigo creíble del amor de Dios. No nos desanimemos nunca. El mundo nos necesita cada día más enamoradas de Él.

 


Cristina estudió ingeniería química en la Universidad Iberoamericana y ha desarrollado el apostolado en la Ciudad de México dirigiendo VIA, Red Misión y Juventud y Familia Misionera. Antes de venir a la Asamblea era consejera territorial para el área de apostolado en México. Tiene 46 años y 12 de vida consagrada.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2013-12-23


 

 


 



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