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Santísima Trinidad
Mt 28,16-20
INTERNACIONAL | VIDA ESPIRITUAL | ESPIRITUALIDAD
La riqueza de cada una de las personas de la Santísima Trinidad.

Evangelio: Mt 28,16-20
En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, lo adoraron; ellos que habían dudado. Jesús se acercó y se dirigió a ellos con estas palabras: Dios me ha dado autoridad plena sobre cielo y tierra. Id y haced discípulos a todos los pueblos y bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos.

Fruto: Tener devoción a la Santísima Trinidad es orar con cada una de las Personas y tratar de imitar la comunión que existe entre ellas.

Pautas para la reflexión:
El Señor manda a todos sus discípulos la misión de enseñar la buena noticia a todas las naciones; es una misión universal, no limitada sólo a aquellos doce, o a los primeros cristianos. Este envío sucedió hace ya veintiún siglos, y aún queda mucho por hacer en tantas regiones del planeta; pero no es necesario irse demasiado lejos para encontrar lugares donde Cristo aún no entra a tomar posesión de los corazones. Quizás tendríamos que comenzar por mirar a nuestra propia casa, más aún, a nuestro propio corazón.

1. El Cuerpo Místico
Cuando un artista hace una obra sigue un modelo. ¿En qué modelo se inspiró Cristo al fundar la Iglesia? Fundó su Iglesia como una comunión entre sus miembros, pues una de las características de la verdadera Iglesia es precisamente la comunión. Cristo tomó como modelo a la Santísima Trinidad: cada persona divina está perfectamente unida con las otras. Nunca puede existir una comunión más estrecha como la que existe entre las personas de la Santísima Trinidad. Por eso, Dios quiere que todos los hombres se unan como hermanos en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. El Cuerpo Místico de Cristo es la manera de unir a los hombres en una comunión igual que la que existe dentro de la Santísima Trinidad. De hecho, la única institución capaz de unir a los pueblos, históricamente hablando, es la Iglesia Católica. Ella es el germen de unión de toda la humanidad.

2. Nuestra oración es hacia los tres
Cada cristiano, que está en estado de gracia, posee a la Santísima Trinidad. Cada uno es templo del Espíritu Santo, pero también es cierto decir que es templo del Padre y del Hijo. Debemos dirigir nuestra oración hacia las tres Personas y así desarrollar una relación personal con cada una de ellas. Para nosotros el Padre es la fuente de nuestra vida, nuestro Creador y aquel que nos sostiene en la existencia; el Hijo es nuestro Redentor quien derramó su sangre por nosotros y quien intercede constantemente por nosotros ante su Padre; el Espíritu Santo es aquel que nos santifica comunicándonos todas las gracias que necesitamos.

3. Ojos en el cielo
El destino de todos los hombres, según el plan de Dios, es llegar al cielo. Allí vamos a conocer de tú a tú a las tres Personas de la Trinidad. Por el momento, las conocemos sólo por la fe. El estrechar nuestra relación con ellas seguramente nos ayuda a desear con más fuerza el cielo. El hombre que tiene sus ojos clavados en el cielo es como el explorador que siempre hace caso a su brújula. La fiesta de la Santísima Trinidad nos estimula a mirar hacia nuestra meta, que es poseer y ser poseídos por Dios

Propósito: Buscar siempre la comunión entre todos los hombres.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2012-05-30


 

 


 



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