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| «Nuestra sociedad necesita un cambio de mentalidad, de lo contrario, nos seguiremos hiriendo, dañando y hasta matando, en una sociedad así no se puede ser feliz». | |
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Por el P. Dennis Doren, L.C.
Siempre estamos expuestos
a malos entendidos, nuestra historia personal está acompañada de muchas
situaciones, que a simple vista pareciera que nos perjudica, intuimos
que la maldad del hombre está por encima de su
tendencia a hacer el bien, así juzgamos y actuamos de una
forma impulsiva, queriendo hacer valer nuestros derechos y sobre todo
que se aplique la justicia, la implacable justicia que todos
sentimos derecho de ejercer cuando nos sentimos atacados, menospreciados o
que no se nos ha respetado lo propio, nuestra piel
comienza a cambiar de color, sube la sangre a nuestra
cabeza, estamos hirviendo, la ira ha comenzado a encender en
nuestro corazón sentimientos de rencor, venganza, y pensamientos como “este
me las va a pagar”, “ahora se va a enterar
quién soy yo”, “como no me lo restituya lo que
me quitó se va a acordar de mí toda la vida”,
y así muchas otras manifestaciones de las que hoy nuestro
mundo se jacta de vivir sin mayores remordimientos, necesitamos ver
y descubrir el valor de la virtud de la prudencia,
de la caridad, de la comprensión y de la tolerancia,
nuestra sociedad necesita un cambio de mentalidad, de lo contrario,
nos seguiremos hiriendo, dañando y hasta matando, en una sociedad
así no se puede ser feliz.
Qué responsabilidad de nosotros los
grandes, para enseñar un nuevo modo de actuar y de
pensar en los niños y jóvenes, de ellos dependerá que
gocemos en un futuro de una sociedad más humana y
más digna, hoy comienza a construir al hombre del mañana.
Mariana
se puso toda feliz por haber ganado de regalo un
juego de té de color azul.
Al día siguiente, Julia, su
amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar. Mariana no
podía pues saldría con su madre aquella mañana. Julia entonces
pidió a Mariana que le prestara su juego de té
para que ella pudiera jugar sola en el jardín del
edificio en que vivían.
Ella no quería prestar su flamante regalo
pero ante la insistencia de la amiga decidió. Al volver
del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego
de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la
bandeja estaba rota.
Llorando y muy molesta Mariana se desahogó
con su mamá: "¿Ves mamá lo que hizo Julia conmigo?
Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y
lo dejó tirado en el suelo".
Totalmente descontrolada Mariana quería ir
a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su
madre cariñosamente le dijo: "Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando
saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche
que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar
a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita
no te dejó. ¿Recuerdas lo que dijo tu abuela? Ella
dijo que había que dejar que el barro se secara,
porque después sería más fácil quitar la mancha. Hijita, con
la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero,
después es mucho más fácil resolver todo".
Mariana no entendía todo
muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre
y fue a ver el televisor.
Un rato después sonó
el timbre de la puerta... Era Julia, con una caja
en las manos y sin mas preámbulo ella dijo: "Mariana,
¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que
a menudo nos molesta?
Él vino para jugar conmigo y no
lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de
té pero el se enojó y destruyó el regalo que
me habías prestado.
Cuando le conté a mi madre ella preocupada
me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que
no estés enojada conmigo. No fue mi culpa!”.
"¡No hay problema!,
dijo Mariana, ¡mi ira ya secó! Y dando un fuerte
abrazo a su amiga, la tomó de la mano y
la llevó a su cuarto para contarle la historia del
vestido nuevo ensuciado de lodo".
Nunca reacciones mientras sientas ira.
La ira nos ciega e impide que veamos las cosas
como ellas realmente son. Así evitarás cometer injusticias y ganarás
el respeto de los demás por tu posición ponderada y
correcta delante de una situación difícil. Acuérdate siempre: ¡Deja la
ira secar! y pon tu granito de arena en cambiar
nuestra sociedad. Solo el mal puede ser vencido por el
bien, forma parte de él.