Tomado de LeCristo
La Escuela de Psicología de
la Universidad Anáhuac México Sur consciente de la problemática
existente del consumo temprano de sustancias nocivas, fundamentalmente el alcohol
y en sus cuidados e interés por la sociedad, se
une a los esfuerzos nacionales para ejecutar la Estrategia Mundial
para reducir el uso nocivo de alcohol con el proyecto
de investigación “Eficacia de las Estrategias de Prevención en el
consumo temprano de alcohol o actitudes frente al mismo, en
niños de 4º, 5º y 6º de Educación Primaria” en
colaboración con la Fundación Pernod Ricard.
Inició en 2009 con un
diseño longitudinal a 5 años, faltando a la fecha 2
años más de investigación teniendo como fecha límite el 2014.
Se han estudiado a 1,919 niños entre 8 y 12
años de edad. Los diferentes tipos de estrategias de prevención
son: counseling, dinámicas de grupo, taller de padres y prevención
múltiple.
De dichas estrategias en evaluación, las dinámicas de grupo han
tenido el mejor efecto, esto se debe a la influencia
que tiene en los niños el grupo y al sentido
de pertenencia que se genera provocando grandes cambios en los
niños. En cambio hemos descubierto que si se le habla
al niño de este tema por más de un año,
de forma individual como es en el counseling, lejos de
ayudarle le provoca curiosidad y su deseo de consumir alcohol
aumenta.
La Escuela de Psicología en este interés por hacer el
bien en la sociedad y por ende en las personas,
investiga en temas de psicología del joven, como pueden ser
las adicciones, el bullying, el desarrollo de la moral y
el carácter y el déficit de atención.
A través de la
investigación se han detectado vías de oportunidad para seguir dando
explicación a estos temas con estudios a la par. Así
se han realizado estudios colaterales que toman en cuenta a
la familia, su dinámica, sus hábitos, su forma de convivir
y posición frente al consumo del alcohol, así como en
la escuela, el bullying en las víctimas.
Algunos de los resultados
más relevantes hasta el momento muestran que si el niño
es víctima de bullying, el consumo temprano de alcohol es
más probable o su deseo de beber se eleva. Las
creencias de los padres como “tiene que haber alcohol en
la fiesta para que sea buena”, “un buen tequila resuelve
todo”, tienen mucha influencia en el actuar y pensar sobre
el alcohol en los hijos. Inicialmente pensábamos que los niños
de esta edad que consumían lo hacían por estar mucho
tiempo solos, pero descubrimos que no es así, que pasan
mucho tiempo con sus familiares, pero ese contacto con familiares
no los protege, por la falta de comunicación y de
vínculos afectivos o de una convivencia sana, así como el
uso excesivo de internet.
Por lo que corresponde a qué viven
estos niños, qué los está llevando a consumir o querer
consumir tan chicos, los factores en casa que más propician
el consumo temprano es cuando los niños viven violencia familiar,
sienten que los comparan con sus hermanos o también hay
desempleo por parte de los padres de familia.
El alcohol es
fácil de conseguir, la mejor manera de ayudar a evitar
a los niños y adolescentes al consumo temprano es tener
una relación fuerte y de confianza con ellos. Por medio
de una comunicación abierta existe mayor probabilidad de orientar en
la toma de decisiones saludables.
¿Qué es una comunicación abierta? Escucha
atento sin interrumpir y conversa, no interrogues. Necesitas controlar tus
emociones, no te enojes, habla de tu preocupación. Para poder
lograr esto necesitas una relación cariñosa y de confianza, si
le das miedo o tiene miedo a tu reacción ante
su opinión, no querrá hablar honestamente contigo.
El abuso en el
consumo de alcohol tiene como consecuencias fallas de coordinación, retraso
en los tiempos de reacción del cuerpo y la mente,
deterioro de la visión y propicia fallas de pensamiento y
juicio claros.
El cerebro del adolescente y el del niño no
están completamente desarrollados por lo que es muy sencillo causarle
daños con el consumo de esta sustancia a temprana edad.
Ingerir alcohol mientras el cerebro madura puede tener efectos negativos
y perdurables en el intelecto y aumenta la probabilidad posterior
de desarrollar una dependencia alcohólica. Que los niños o adolescentes
consuman alcohol es un tema alarmante; los jóvenes que comienzan
a beber antes de los 15 años son cuatro veces
más propensos a convertirse en alcohólicos que los que comienzan
a la mayoría de edad.
Por lo tanto una sugerencia es
que, como padre no proporciones alcohol a menores de edad
ni permitas que otros menores de edad consuman en tu
casa o en tu presencia, no sólo es ilegal, es
peligroso e irresponsable. Controla las bebidas alcohólicas que tienes en
casa asegurándote que tu hijo no pueda acceder a ellas
sin tu conocimiento. Responsabilízate por aprender sobre el alcoholismo y
su prevención para que puedas darle información y apoyo cuando
lo necesite.
Hay que estar informados de todas las actividades de
tu hijo. Habla con él y explícale tus razones para
no beber y dale formas para evitar hacerlo en situaciones
difíciles. Debe haber reglas acerca de beber como menor de
edad y deben ser claras las consecuencias. Dar un buen
ejemplo del propio consumo y expresar el desacuerdo de beber
cuando se es adolescente es crucial. También hay que dar
diversiones alternativas a la bebida.