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¿Qué significa que una universidad sea católica?
ESPAÑA | NOTICIAS
"Más allá de la pastoral de la capilla", una publicación de la revista “Misión” de España, sobre la Universidad Francisco de Vitoria.

UFV

Fuente: Revista “Misión”, marzo-abril-mayo de 2014.

Una universidad no es católica simplemente porque tenga crucifijos en sus aulas, porque tenga una pastoral muy activa o porque haya asignaturas de Teología o Doctrina Social de la Iglesia. Esta es la tesis del doctor Max Bonilla, teólogo e investigador, que ha recorrido centros de estudios superiores de medio mundo, tanto en EEUU, como en Europa, Asia e Iberoamérica.

Durante diez años, fue vicepresidente académico de una de las universidades católicas más conocidas, la Franciscan University of Steubenville, Ohio (EEUU), y ha colaborado estrechamente con la Santa Sede en diversas iniciativas culturales y educativas.

Este estudioso considera que la clave para que una universidad tenga una identidad auténticamente católica se encuentra no en las actividades y asignaturas complementarias al grado, sino en el contenido teórico y práctico de cada titulación. “Debemos preguntarnos qué sucede con la formación secular que la universidad imparte, es
UFV
"La universidad está al frente del secularismo y al servicio de la Iglesia, para entrar en diálogo con el mundo secular al nivel más alto, que es el universitario".
decir, qué perspectiva se toma en un centro católico en campos como la Historia, la Biología o la Medicina”. El problema es que, generalmente, las materias técnicas, propias de cada ciencia, se han basado en presupuestos antropológicos distintos, e incluso contrarios, a la antropología y cosmovisión cristianas. “Un profesor católico intenta no contradecir sus creencias en la materia que imparte, pero, al final, enseña la ciencia tal y como la aprendió; así, si en Biología le enseñaron que el ser humano es una conexión de moléculas y nada más, a sus alumnos les enseñará lo mismo”, recalca Bonilla.

Para que esto no se repita generación tras generación, este experto aboga por que las universidades católicas hagan un ejercicio de repensamiento de las ciencias y de cada materia en particular. “Debemos coger las mismas asignaturas de los grados y transformarlas de acuerdo con la verdad y el bien de la persona humana”, añade Bonilla.

Un hallazgo insospechado

Durante un año de excedencia que se tomó en la Franciscan University, Max Bonilla empezó a colaborar con la Universidad Católica de Ávila, donde, en 2011, se celebró el Congreso Mundial de Universidades Católicas. En este contexto, conoció el proyecto educativo de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) e, impresionado por la forma de entender la identidad católica en la UFV, no dudó en aceptar la propuesta del rector, Daniel Sada, de trabajar allí. “Lo que hace única en el mundo a esta universidad no es que la capilla esté llena de estudiantes, sino el énfasis que se pone en la formación académica que los estudiantes buscan”, explica Bonilla.

Esta preocupación por una formación de acuerdo con la antropología cristiana se remonta a los inicios de la universidad, cuando se planteó a los profesores cuatro preguntas esenciales que debían contestar y trabajar desde cada una de sus materias: ¿qué idea del hombre subyace en lo que enseño?, ¿es verdad lo que enseño?, ¿cuáles son los límites éticos de mi ciencia? y, finalmente, ¿qué sentido último tiene esta ciencia para mi vida?

“Empezó así en la UFV un diálogo entre fe y razón que nunca he visto en otra universidad y que ha tenido como resultado una transformación del contenido específico de los grados”, añade el experto. De este modo, “para un abogado que se gradúa en la UFV y que es ateo, lo importante es que comprenda la ley y el derecho no como una tensión entre lo que es legal y lo que es ilegal, sino entre lo que es justo e injusto. Y lo mismo para el médico. Lo fundamental es comprender que la persona no es una conexión de moléculas o un simple objeto que arreglar –como el mecánico hace con un coche–, sino que el paciente es una persona a la que hay que tratar con la gran dignidad”.

Este complejo repensamiento de las materias se hace en todos los grados, desde aquellos que pertenecen a la rama de humanidades hasta los más técnicos.

Así, una titulación como Arquitectura cobra una dimensión totalmente nueva: en vez de concebir edificios pensados para la foto, que buscan el reconocimiento del gremio y el beneficio propio, se promueve una arquitectura al servicio de la persona que habitará ese edificio, centrada en mejorar su vida y donde los edificios, además de bonitos, resuelvan los problemas y las necesidades relacionados con
Max Bonilla
Max Bonilla
la habitabilidad. De este modo, el urbanismo también cambia de objetivo y, en lugar de buscar resolver problemas como el flujo de circulación, pretende diseñar ciudades y barrios que sean lugares de encuentro y al servicio del hombre.

No es un nicho para católicos En opinión de Bonilla, una característica que debe predominar en una universidad católica es que esta no sea un nicho solo de católicos y para católicos. “Un estudioso muy famoso de Princeton me dijo que él diferenciaba las universidades católicas en tres grupos: las que han abandonado su identidad; las que son intensamente católicas y ven el mundo secular como una amenaza y se cierran en banda; y, por último, las que buscan transformar el mundo secular, que es lo que hace la UFV”. De este modo, “no es necesario que los profesores sean católicos, pero sí que sean buscadores y se hagan preguntas profundas. Del mismo modo, la UFV acoge por igual a todos los alumnos: al católico cultural, al secularista que no tiene visión católica, al ateo, al agnóstico… porque la universidad está al frente del secularismo y al servicio de la Iglesia, para entrar en diálogo con el mundo secular al nivel más alto, que es el universitario”.

Bonilla recalca que la misión de cualquier universidad que desea ser fiel a su identidad católica es la de ser “una comunidad de profesores y alumnos dedicados a la verdad, y, por tanto, un lugar privilegiado para reconocer que, en Cristo, toda la verdad de todo campo de estudio se une en el misterio de Dios”.

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FECHA DE PUBLICACIÓN: 2014-03-21


 

 


 



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