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Juan Pablo II y la Legión de Cristo
INTERNACIONAL | REGNUM CHRISTI | PRESENTACIÓN GENERAL

Ioannes Paulus PP. II
Ioannes Paulus PP. II

En octubre de 1978, Karol Wojtyla fue elegido Papa… Pocos meses después, en enero de 1979, Juan Pablo II emprendió el camino que le llevaría a peregrinar por cientos de países en los 5 continentes. En México le esperaban multitudes creyentes, y sobre todo su Madre, María de Guadalupe, la estrella de la evangelización. A sus plantas, Juan Pablo II confió su vocación misionera.

Aquel mes de enero de 1979, Juan Pablo II tuvo ocasión de conocer a los legionarios de Cristo y miembros del Regnum Christi, que prestaban su colaboración al delegado apostólico en México, Mons. Girolamo Prigione, en la organización del viaje papal. Desde aquel primer encuentro, el Papa fue descubriendo en los legionarios personas que compartían con él los mismos amores: Cristo, la Iglesia, María, el prójimo… Unidad de ideales: de fe, de esperanza, de caridad, sintonía de corazones. También sobre la Legión y el Regnum Christi se había formado una idea muy clara. Cuando cinco meses después invitó a un grupo de legionarios y de miembros consagrados del Regnum Christi a una santa misa en los jardines vaticanos, para agradecer la ayuda durante el viaje a México, les dijo:

«Sois, amados hijos, una joven familia religiosa, que busca creciente dinamismo, para ofrecer a la Iglesia una nueva aportación de energías vivas en el momento actual. Precisamente porque conozco estos ideales vuestros, mi voz quiere invitaros, con acentos evangélicos que acabamos de escuchar, a imitar al hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Para vosotros que tenéis como
Juan Pablo II leyendo su último saludo público, desde la ventana del Gemelli.
Juan Pablo II leyendo su último saludo público, desde la ventana del Gemelli.
rasgo característico la espiritualidad cristocéntrica, construir sobre roca vuestro edificio individual y comunitario querrá decir esforzaros por crecer siempre en el sublime conocimiento de Cristo, mirándole a Él para plasmar en vuestra vida su mensaje, bien radicados en la fe y en la caridad, a fin de ser capaces de cuidar en todo instante los intereses de Cristo»
.

Al cumplirse el año de su primera visita a la Morenita del Tepeyac, quiso visitar la parroquia de Santa María de Guadalupe y San Felipe Mártir en Roma, construida y regida por los legionarios de Cristo, celebrar allí la santa misa y después cenar en la sede generalicia de la congregación, adyacente a la parroquia, con la comunidad de legionarios presentes en Roma:

«Amadísimos seminaristas Legionarios de Cristo, después de habernos alimentado con la Palabra de Dios y con el Pan de vida en la Eucaristía que hemos compartido hace pocos momentos, he deseado ardientemente reservar a vosotros unos instantes de intimidad, para establecer un diálogo, aunque sea breve, de corazón a corazón…» (S.S. JUAN PABLO II, 27 de enero de 1980).

Sí, han sido veintiséis años de un diálogo de corazones ininterrumpido entre el Santo Padre, Vicario de Cristo, y la Legión y el Regnum Christi. Un diálogo mutuo en la fe, en la comunión espiritual y humana, una suerte de conversación llena de afecto que en ocasiones estalló en ovaciones, otras veces se musitó en gestos mudos de entrega, se expresó en palabras breves, en actos silenciosos de servicio, en mutua donación.

El Vicario de Cristo concedió la aprobación definitiva de las Constituciones de la Legión de Cristo, el 29 de junio de 1983. En un gesto sin precedentes Juan Pablo II quiso también celebrar la ordenación sacerdotal de 60 legionarios de Cristo el 3 de enero de 1991, año jubilar para la Legión y el Regnum Christi que cumplían 50 años de existencia. Diez años después, concedió una audiencia especial en la plaza de San Pedro, el 4 de enero de 2001, para conmemorar el 60º aniversario de la fundación. Y en noviembre de 2004, concedió la aprobación de los Estatutos del Regnum Christi y con la misma fecha, el Motu proprio con el cual confiaba a la Legión de Cristo la gestión del centro Notre Dame of Jerusalem.

El Santo Padre decía en una audiencia privada concedida a los legionarios que concluían en diciembre de 1992 el segundo capítulo general de la Legión:

«No podéis dudar de la providencia amorosa de Dios sobre vuestras vidas y sobre la obra que representáis. Por lo cual estáis llamados a una generosidad siempre creciente, profundamente motivada por el amor a Cristo y a los hombres, amor que os compromete siempre que repetís vuestro lema: Adveniat Regnum Tuum!».

El 13 de marzo de 2005, Juan Pablo II se asomó a la ventana del hospital Gemelli, de Roma: entre muchos otros peregrinos de diversas nacionalidades, se encontraba un nutrido grupo procedente de su ciudad natal, Wadovice; y un grupo, también numeroso, de legionarios y miembros consagrados del Regnum Christi. Tras la reciente traqueotomía, sus palabras forzosamente debían ser breves. Muchos pensaban, de hecho, que se asomaría pero que no hablaría. Sin embargo, lo hizo. Después de la bendición, el Papa se asomó a la ventana del hospital y dijo en italiano:

«Queridos hermanos y hermanas: Gracias por vuestra visita. Saludo a Wadowice. Saludo a los Legionarios de Cristo. A todos feliz domingo y buena semana».

Aquel día en el Gemelli no hubo más gestos ni más palabras. Pero no era necesario. La presencia quería significarlo todo y la sintonía de corazones era total. Este ha sido el mudo mensaje de tantos miles de personas que durante todos los últimos días de vigilias y de vela cerca de Juan Pablo II llenaron la plaza de San Pedro de oración, de fe, de esperanza en la vida eterna, de gratitud a Dios por el don del Santo Padre y de alegría por su definitivo encuentro con Jesús y con María. Los legionarios y miembros del Regnum Christi de Roma estuvieron allí presentes, con toda la Iglesia, con tantos miles y miles de jóvenes, niños y ancianos; religiosos y laicos, rindiendo el penúltimo homenaje al Padre, al Pastor, al Amigo. El penúltimo, que no el último. El último, con la ayuda de Dios, habrá de ser el de la fidelidad de todos los cristianos al legado de Juan Pablo II.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2008-12-01


 

 


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