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| De izquierda a derecha: P. Patrick O´Connell LC, Diác. Carlos Moreno LC, Mons. José Guadalupe Martín Rábago, | |
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León, 1 de agosto de 2012. El pasado 29 de
julio, en la catedral de León, dedicada a Nuestra
Señora de la Luz, recibieron la ordenación diaconal Juan
José Ramírez Muñoz, Luis Felipe Villalobos y Carlos Moreno,
religiosos legionarios de Cristo, de manos del Arzobispo
José Martín Rábago.
Asistieron más de novecientas personas entre
familiares y amigos de los ordenandos, miembros del Regnum
Christi, alumnos de los centros vocacionales de León y
Guadalajara y los postulantes al noviciado de Monterrey.
En
la homilía, Mons. Martín Rábago alentó a los jóvenes
presentes para responder con generosidad a su vocación, que es
una gracia que no se recibe para la propia
dignidad sino que es una elección gratuita y misteriosa
de Dios para el servicio del pueblo de Dios.
«No
es el bagaje intelectual sino el testimonio de vida
lo que abre las puertas de las almas, la santidad
manifestada en los detalles de todos los días aunque
a veces implique rutina y ello implique tener la
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| El P. Juan José Ramírez, L.C.,con sus padres. Su mamá tiene los ornamentos diaconales que significan la transformación interior efectuada por el sacramento. | |
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mano en el arado y la vista hacia adelante», dijo
el Arzobispo.
Después felicitó a la Legión de Cristo
que les ha ido llevando de la mano en
su preparación al sacerdocio, a sus padres de familia
por la entrega que generosamente hacen de sus hijos para
el servicio de Dios en la Iglesia, y también
a la comunidad de personas que con sus oraciones
y donativos hacen posible que estos jóvenes lleguen al sacerdocio.
Al final de la misa, el nuevo diácono, Luis
Felipe Villalobos agradeció la presencia materna y espiritual de la
Virgen de la Luz, patrona de la Arquidiócesis de
León, «que nos acompañe y que nos haga partícipes
del sacerdocio de Cristo». También agradeció al Sr. Arzobispo
«que nos ayuda a ver el sacerdocio como un ideal
de vida apasionante».
Finalmente añadió: «Agradezco también a mi
familia legionaria, a las consagradas, a mis familiares y amigos
que nos han acompañado durante estos años de preparación
al sacerdocio».
Encomendemos a estos diáconos que en diciembre
recibirán, junto con un nutrido grupo de compañeros suyos legionarios
de Cristo, la ordenación sacerdotal.