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| Alejandro Pinelo recibe el saludo del Papa Benedicto XVI acompañado de Mons. Pedro Pablo Elizondo, L.C., obispo de la Prelatura de Cancún-Chetumal. | |
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Atlanta, 17 de marzo de 2006. «El mejor testimonio es
el que se vive más que el que se dice
de uno mismo. Más que un testimonio quiero comentar con
ustedes cómo Dios me ha consentido desde siempre…», dice Alejandro
Pinelo, miembro consagrado del Regnum Christi.
Nació en la Ciudad
de México el 2 de septiembre de 1967, conoció el
Movimiento Regnum Christi en 1986 y se consagró a Dios
en el año 1993. Cursó los estudios de Ingeniería Industrial
y de Sistemas en el Tecnológico de Monterrey, obtuvo la
Maestría en Filosofía en la Universidad Anáhuac México Sur,
el Diplomado en Ciencias del Matrimonio y la Familia en
el Instituto Juan Pablo II y actualmente se encuentra
cursando los estudios de teología.
En su labor pastoral colaboró en
la organización de las primeras misiones de Semana Santa a
nivel nacional en México en 1994, y apoyó en ese
mismo año en la fundación de Familia Misionera. Ha
sido director del programa de Evangelizadores de Tiempo Completo
desde el año 1994. Actualmente se encuentra promoviendo la fundación
del programa de Evangelizadores en Guatemala, Salvador, Venezuela y Estados
Unidos.
Ofrecemos a continuación su testimonio vocacional:
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Soy el menor de
tres hijos y tengo dos hermanas, Martha y Gaby. Aprendí
mucho de cada miembro de mi familia y hoy los
quiero especialmente a todos, aunque estamos separados por la distancia.
Mi familia es sin duda la base de lo que
ahora soy.
Me incorporé al Regnum Christi en 1986 después de
haber asistido a conferencias de rock y liderazgo y de
hacer apostolado con niños huérfanos. Desde entonces pude ir viendo
con mayor claridad cuál era el sentido de mi existencia
en todos los campos: mi familia, mis estudios, mi fe,
mis amigos, y acomodar todo de manera que le diera
a cada cosa el lugar que le correspondía.
Estudié Ingeniería Industrial
en el Tecnológico de Monterrey. Esos años fueron los mejores
en fiestas, estudios y fui muy feliz con muchos amigos.
En la universidad me marcó enormemente el suicidio de un
amigo de la infancia: lo pude ver cuando se tiró
de un puente y caer hasta quedar inerte en el
suelo: ¿qué diferencia había entre el y yo? Realmente yo
era un consentido de Dios. Comencé un negocio con mi
mejor amigo que era judío, Moti, y con el cual
compartí grandes experiencias. Pero sucedió que en 1990, cuando Juan
Pablo II fue a México por segunda vez, pude seguirlo
en todo su programa: ¿cómo es que este señor está
haciendo todo esto por mí y yo, qué hacía por
los demás? Así me decidí a ser colaborador en el
Regnum Christi. Nuestro padre Fundador me indicó mi lugar
de trabajo y fui a Hermosillo. Un año realmente emocionante:
desde buscar los medios para vivir hasta comenzar grupos de
niños y jóvenes. Dios iba trabajando pues me daba cuenta
de que no había quien predicara, quien formara… A mí
me tocaba colaborar en la fundación. Ahora, 15 años después,
ya tenemos colegio, una comunidad de padres y consagrados, secciones
del Regnum Christi, vocaciones, Evangelizadores y muchos otros apostolados al
servicio de la Iglesia y de la sociedad. ¡Qué consentido
de Dios! Ese año pude saludar al Papa dos veces
en Roma y confirmar que “por su culpa” yo estaba
ahí...
Pero yo ya tenía mi plan de formar una familia
cristiana y además, estaba seguro de contar con la bendición
de Dios. Regresé de Hermosillo a trabajar muy duro para
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| Alejandro Ponerlo con Mons. Domingo Díaz Martínez, obispo de Tuxpan (Veracruz) programando el trabajo de los Evangelizadores de Tiempo Completo en la diócesis. | |
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tener ingresos. Mi vida en el Regnum Christi me daba
una formación integral muy especial que no recibí en la
universidad. Me fui comprometiendo cada vez más. Llevaba el ECYD y era encargado de diversas actividades en la sección
de jóvenes. En 1992 Comencé el Diplomado en matrimonio y
familia. Yo siempre pensé en casarme, tener una buena familia
y 7 hijos. Hasta el nombre de mis 7 hijos
tenía escogido: Pablo, Aurora, Ricardo, Daniel, María, Juan y Gabriela.
Pero cuál fue mi sorpresa que en 1993 Dios me
cambió el plan, pues, en la Semana Santa percibí su
llamado: “Si ya estás entregado a mi ¿porqué no hacerlo
en totalidad…?”. Esa noche no dormí nada y al día
siguiente fui al Sagrario a cuestionarle a Dios: “¿Porqué yo?,
si ya me habías aprobado el plan. Todo me funciona
de maravilla, soy feliz, no estoy huyendo del mundo porque
no me fue bien… ¿porqué? Yo había pensado que la
vocación era para los que no vivían felices o el
mundo no les atraía ¡pero a mí sí!”. Tuve la
gracia de que nuestro Fundador me ayudara en mi discernimiento
y él mismo supo explicarme mi vocación a la vida consagrada en el Regnum Christi: vivir la plenitud del
miembro del Regnum Christi. Ese verano me consagré dejando trabajo,
dinero, familia y un futuro prometedor… pero Dios me daba
todo. Me costó mucho pero Él me ayudó. “Las peores
dificultades vendrán después” me dijo mi director espiritual, y así
ha sido. Una entrega total, en donde lo esencial era,
según me dijo nuestro padre Fundador: “La disponibilidad plena a
la voluntad de Dios y la total disponibilidad en el
Movimiento”.
Desde entonces jamás he dudado: Soy plenamente feliz como laico
consagrado en el Regnum Christi. Entrando, colaboré en la organización
de la primera “Megamisión” en Semana Santa para 2000 jóvenes
en 1994. Ese mismo año, por iniciativa de nuestro padre
Fundador, impulsamos una obra que ayudaría a la evangelización de
México y Sudamérica, formando líderes católicos laicos, que se dedicaran
de tiempo completo a predicar: nosotros ayudábamos en su formación
y conseguíamos a través de donaciones un sueldo para pagarles
su salario. Hoy tenemos cientos de Evangelizadores de Tiempo Completo
y 35 mil catequistas trabajando al servicio de las diócesis
y de las parroquias de cuatro países. ¡Una obra de
Dios! Pude aplicar mi profesión exitosamente y hoy tenemos una
institución que trabaja profesionalmente en 5 países y cuenta con
más de 900 personas completamente dedicadas a la evangelización. Estos
12 años fueron sin duda una aventura pues Dios me
metió en muchos problemas para hacer crecer “Su” obra. Hicimos
de todo y siempre con mucha fe acompañada de mucha
cruz.
Dios me ha consentido mucho. He podido trabajar hombro a
hombro con el Fundador en estos 12 años. Los últimos
meses han sido especialmente cercanos y tuve la dicha de
saludar, junto con él, al Papa Juan Pablo II. Y
no sólo eso: el pasado 1 de octubre de 2005,
pude presentar al Papa Benedicto XVI, a los Evangelizadores de
Tiempo Completo y la vida consagrada seglar en el Regnum
Christi…
En medio de tanto trabajo terminé la maestría en Filosofía
y Diplomado en Ciencias del Matrimonio y la Familia. Ahora
estudio Teología y preparamos la fundación de Evangelizadores de Tiempo
Completo en Estados Unidos. A sus 85 años, nuestro padre
Fundador no ha parado en iniciativas. A mí me ha
enseñado a amar sin medida a la Iglesia y a
no reparar en nada para ayudarla. Vale la pena desgastarse
por la Iglesia. He aprendido en estos años que el
amor de Dios nos transforma si nos dejamos. Pero además,
quiere que transformemos a todos los que nos rodean.
Los consagrados
en el Movimiento Regnum Christi tenemos una misión muy especial:
ser punta de lanza para que la salvación de Cristo
lleguen a todos los rincones del mundo, a todos los
ambientes de la sociedad. Doy gracias a Dios por mi
familia legionaria y del Regnum Christi que me acompaña en
esta misión.
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Para saber más sobre la vida consagrada
en el Regnum Christi o para contactar a uno de
los miembros consagrados puede escribir a consagrados@regnumchristi.org