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| Un momento de la posada que tuvieron los consagrados del equipo de Roma. | |
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Jorge López, responsable de la rama masculina del tercer grado
del Regnum Christi concedió recientemente una entrevista en la
que aborda el camino que ha recorrido con los
consagrados desde que cuentan con un gobierno interno propio
y comparte los retos que han de enfrentar durante 2013.
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Han pasado más de seis meses desde que iniciaste
tu servicio como Responsable general de los consagrados del Regnum
Christi, ¿qué ha sido lo más relevante en estos
meses como parte de tu programa personal?
Para mí han
sido meses de aprendizaje y de escucha. Escucha del
Espíritu Santo pero no menos de cada uno de los
consagrados, pues en cierto modo Él habla a través
de nuestros hermanos. En estos meses he hablado en
privado con la mayoría de los consagrados y he tenido
muchos momentos de convivencia y oración con ellos. Me
ha quedado claro que mi labor no es la
de “hacer” un buen “programa”, fruto de mi inteligencia, sino
de que todos los consagrados colaboremos en realizar el
“programa” de Dios sobre la vida consagrada en el Regnum
Christi. Este programa lo vamos redescubriendo juntos y,
en algunos aspectos, lo estamos incluso “estrenando”, como en
la vida fraterna en equipo, pues por primera vez
tenemos equipos con consagrados en apostolado. Por cierto, valoro y
agradezco profundamente la generosidad del padre Álvaro y de
los legionarios de Cristo que nos han dejado sus
centros para que el tercer grado masculino pudiera tener
sus casas propias. Ahí se ve con los hechos que
somos un cuerpo y una familia.
-- Entre las tareas que
el Delegado Pontificio te ha encomendado está presidir con
Gloria Rodríguez la Comisión para la revisión de Estatutos
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| Jorge López y otros consagrados con el Delegado Pontificio, el padre Álvaro Corcuera y el padre Gianfranco Ghirlanda en la sede de la dirección general. | |
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de los consagrados del Regnum Christi. ¿Cómo encaja esto
con tus otras responsabilidades?
Nuestra principal tarea es la renovación del
tercer grado. Nos ayuda mucho a avanzar en esta
dirección el proceso de revisión de los Estatutos y
la reflexión sobre los Lineamientos del carisma, vividos desde
la oración y en un clima de diálogo maduro en
la fe. Poder colaborar en la Comisión se ha
convertido para mí en un medio valioso para esta renovación.
Ya
se han enviado a los equipos (tanto de la vida
consagrada femenina como masculina) los dos primeros temas: sobre
la identidad y el carisma; y un borrador de Estatutos
particulares para los consagrados del Regnum Christi como
punto de partida para la reflexión personal y comunitaria.
El proceso de revisión por parte de los equipos
prevé que todos dediquemos un tiempo adecuado para orar,
considerar delante de Dios y compartir. Las aportaciones que han
ido llegando a la Comisión son muy ricas, por
la diversidad de experiencias y mentalidades (tantas como consagrados)
y por la gran convergencia y sintonía que hay
en los puntos esenciales. Somos conscientes de que necesitamos ser
hombres de fe y de vida interior, y que
debemos profundizar en las orientaciones que la Iglesia nos
da a través del Delegado para encontrar con más
claridad lo que el Señor quiere de nosotros. Percibo una
clara conciencia de que nadie puede pretender tener la
“propiedad exclusiva” del carisma. El carisma del Regnum Christi
es de Dios y que nos toca escucharle a Él
en la oración y también a través de los
demás y de las diversas formas de vivir el
mismo carisma.
Trabajar con las consagradas, con quienes compartimos
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| Sesión de trabajo con los responsables territoriales de los consagrados de la rama masculina del Regnum Christi y sus consejeros. | |
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este carisma específico del tercer grado, es muy enriquecedor. Ellas
nos ayudan a ponderar y valorar más aspectos de
nuestra vocación común como son la oración o el
sentido mismo de nuestra consagración. Creo que también ellas se
benefician de nuestra experiencia como consagrados y les da
luz para el camino.
-- ¿Cuáles han sido tus principales preocupaciones
en estos meses?
He encontrado muchísimo apoyo de todos
los consagrados, lo cual agradezco profundamente. Una de mis
preocupaciones ha sido iluminar el momento presente del tercer
grado y acompañar a todos en su camino. En este
sentido, hay una legítima preocupación por nuestro futuro, sobre
todo considerando que somos un grupo relativamente pequeño -en
este momento 85, considerando a los que están en
el bienio de formación- y que en el año 2012
trece hermanos nuestros han dejado la vida consagrada después
de considerar delante de Dios que no era su
camino.
Alguno me preguntaba «¿qué será del tercer grado? ¿Hay un
futuro para nosotros?». A esta generación nos toca caminar
un poco como Abraham, confiados en la promesa que
Él nos ha hecho de que nuestra vocación es
ya, y será aún más en el futuro, una bendición
para muchos hombres y mujeres. Lo importante, me parece,
no es tanto ser más o menos en número, sino
vivir fielmente y con gozo lo que Dios quiere
de nosotros, sin aflojar espiritualmente. Y también hay que
vivir con pasión, no como “jornaleros”, sino como amigos
del Señor, como hijos del Padre, como hermanos de Jesús.
Es la alegría en el seguimiento del Señor lo
que se contagia y que cada
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| Foto de grupo de los consagrados que desarrollan su apostolado en la Ciudad de México y algunos jóvenes que estudian en el Centro Estudiantil. | |
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consagrado está llamado
a testimoniar con su vida y también con palabras.
Por otra
parte la esperanza puesta en el futuro es un
llamado a nuestro compromiso en el “hoy” del Regnum Christi
que necesita de nosotros, de nuestro modo peculiar de
vivir la vocación al Regnum Christi. Hoy varios consagrados
son verdaderas columnas del Movimiento realizando su labor con
acierto y abnegación y haciendo presente a Cristo. Todo esto
supone mucho trabajo que necesitamos asumir con equilibrio. Medio
en serio, medio en broma alguna vez he dicho
“ama y haz lo que puedas”. Tenemos que trabajar mucho,
ahora más que nunca, pero amando y orando mucho
más.
-- En este sentido, ¿en qué consiste ese modo
propio de vivir la vocación al Regnum Christi por parte
de los miembros de tercer grado, del que hablabas
antes?
En estos meses estamos reflexionando sobre este punto.
Somos laicos consagrados del Regnum Christi. Aquí hay tres elementos
esenciales que suman y se enriquecen, no se contraponen:
laicos, consagrados, en el Regnum Christi. Un consagrado vive
al mismo tiempo la vida laical y no es
por ello ni menos consagrado ni menos laico. Jesucristo, que
también vivió consagrado al Padre y ocupado en los
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| Momentos de reflexión entre consagrados del equipo de Roma en la Sede del responsable general. | |
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asuntos temporales, sigue presente en medio de los hermanos
y activo en la Iglesia a través de los laicos
consagrados. El evangelio nos presenta a Jesús que comparte
la vida con los hombres y las mujeres de
su tiempo, que no se fuga del mundo, sino que
más bien se mete en él para ganarlo para
el Padre. Jesús ora y vive como apóstol en todo
tipo de circunstancias: no es ajeno al mundo del
trabajo, realiza su misión en ambientes diversos, sabe dar
espacio a la verdadera amistad, trata con personas de
diversas culturas, costumbres y condiciones. Cristo valora las realidades
temporales y descubre en todas ellas la presencia y el
amor del Padre. Lo vemos comprometido en la transformación
de la sociedad –si fuera el caso cuestionando la
“cultura dominante”- y también a modo de fermento en la
masa.
Sobre todo queremos imitar a Jesucristo, cercano a la
vida de todos, uno entre los hermanos, apóstol y
levadura en el mundo, ayudando a que todos descubran
y amen al Padre en las circunstancias concretas de la
vida. Nos identificamos con Jesucristo que anuncia y hace
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| Un momento de convivencia previo a la navidad con Gloria Rodríguez y el equipo de la Sede de la Responsable general. | |
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presente el Reino con su palabra y con sus
obras, pero sobre todo con su estilo de vida, con
lo que Él es. Nos sentimos llamados a esto
como consagrados del
Regnum Christi, viviendo en pobreza, castidad
y obediencia, tal como vivió Jesús, consagrando nuestras vidas
y el mundo para Dios. La asunción de los consejos
evangélicos no nos aleja del mundo sino que, al
unirnos más estrechamente a Dios, nos indica un modo
particular de estar en el mundo sin ser del mundo,
nos hace ser más cercanos a los hombres. Es
un grito que atestigua que es posible vivir y
encarnar el evangelio con radicalidad, sin retirarse del mundo y
sin rebajas.
Por otra parte, lo específico nuestro en el campo
apostólico no está en si realizamos actividades diferentes a
los legionarios o a los laicos de primero o
segundo grado. Más bien radica en vivir el “modo
propio” de un laico consagrado del Regnum Christi, según el
modelo de Jesucristo que he comentado antes. Ese “modo
propio” requiere la capacidad de ver lo bueno y
verdadero, venga de donde venga; exige gran capacidad de diálogo
para establecer “puentes” entre personas y experiencias de vida;
nos pide convicción y madurez y también preparación profesional,
liderazgo y disciplina. Sin estos elementos la disponibilidad total
para la misión del Movimiento en la Iglesia –que
es algo que nos distingue- se convertiría en palabra hueca.
En otro orden de cosas, los consagrados estamos llamados
a ser vínculos de unidad entre todos los miembros del
Regnum Christi como también a ser apóstoles que han asimilado
y viven plenamente qué es ser miembro del Regnum
Christi, su espíritu y metodología.
Para lograr alcanzarlo es preciso un
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| Algunos consagrados que desarrollan su apostolado en Europa en un paseo durante la octava de navidad. | |
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proceso de formación que lleve a interiorizar el carisma
y a configurarnos con Jesús. Por esta transformación en
Cristo, obra de la gracia y de la colaboración humana,
buscamos adquirir, por connaturalidad, una inteligencia bien formada, un
corazón generoso y una identidad bien arraigada que nos
permita discernir en toda circunstancia cómo actuar de manera
evangélica. Es una vocación profética que requiere mucha humildad
así como dejar al Espíritu Santo que obre en
profundidad.
-- Para terminar, ¿qué quisieras decir a los legionarios
de Cristo y a las consagradas del Regnum Christi en
esta etapa que estamos recorriendo?
Somos hermanos por muchos motivos. Uno
no menor es que el Señor nos ha hermanado
en el sufrimiento, particularmente en los últimos años. Los
hermanos se pertenecen y se necesitan, y nosotros nos necesitamos
mutuamente. Sobre todo nos necesitamos para recorrer este camino
junto al Señor. Nos necesitamos para permanecer en Él
y que Él permanezca en nosotros. Ahí está la
clave de la unidad: no tanto en un consenso o
en unos estatutos -que también habrá que plasmar- sino
en permanecer unidos a Jesucristo y en Jesucristo, pues
la unidad del Movimiento es consecuencia de estar unidos a
Él. Pienso que en este desierto por el que
estamos caminando –y por donde también camina la Iglesia-
Dios está forjando un Pueblo “suyo” como lo hizo con
Israel y como lo hizo con los primeros apóstoles.