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| Juan Camilo Betancur, miembro del Regnum Christi y colaborador en Soñar Despierto. | |
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Manizales, Colombia, 30 de marzo de 2007. Presentamos a
continuación el testimonio de Juan Camilo Betancur Aristizabal, un joven
del Movimiento Regnum Christi de Colombia que participa activamente
en el apostolado de Soñar Despierto.
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Mi vida era
común, como la de un adolescente cualquiera que solo tenia
en su mente divertirse, pasarla bien, sin importarle nada de
lo que sucediera a su alrededor; el egoísmo se convirtió
en mi principal actitud, en mi razón de vivir.
El primer
contacto que tuve con el Movimiento Regnum Christi fue cuando
a principios del 2005 decidí ingresar a Soñar Despierto, por
motivación de mi hermana, pero por voluntad de Dios ese
no era el momento en el cual Él me tocaría.
Al inicio era uno más de esos jóvenes que no
conocíamos la razón por la cual los miércoles a las
7 de la noche nos reuníamos, quizás por no quedarme
en casa.
Como muchos que han pasado por Soñar Despierto
y se han ido, yo fui uno de ellos. Participé
en alguna actividad pero mi vida siguió igual. Luego vino
un reingreso a Soñar Despierto, en el evento de diciembre
2005, a ese evento asistí porque no tenia nada más
que hacer; el día anterior al evento ayudé a empacar
algunos regalos. Allí comencé a percibir un ambiente especial el
cual me llamó la atención, pero este no fue lo
suficientemente convincente, y el evento al día siguiente transcurrió como
cualquier otro, con voluntarios que nunca había visto y con
muchos niños felices, pero pendiente más en los niños que
en la formación del propio staff y de los voluntarios;
pero todo ha sido experiencia y entre más obstáculos encontramos
en nuestra labor, mayor serán las bendiciones que recibiremos si
somos fieles a la voluntad de Dios.
Más adelante nos invitaron
al “Encuentro de Juventud y Familia”, lo único que me
llamó la atención era la idea de tener un paseo
con todos, y conocer muchas personas en Medellín. Para ese
viaje, que cambiaría mi vida, todo se dio por gracia
de Dios: no tenía dinero para asistir, y dos persona
me dieron la oportunidad de vivir esta magnifica experiencia, una
de ellas prefirió no asistir para darme el cupo y
la otra me prestó lo que me hacía falta para
el viaje.
Ese día tan esperado llegó. Al llegar a Medellín
pude conocer al P. Álvaro Corcuera, nuestro director general.
Antes del viaje tenía un objetivo, disfrutar, divertirme y ante
todo conocer mucha gente, pero qué sorpresa me llevé estando
allí, mi mente estaba tan anonadada que mi voluntad cambió
por completo, me dediqué a admirar a personas que sin
conocerlas sabía que desbordaban calidad y profesionalismo. Ahora sé que
detrás de todo esto está Cristo, que los apostolados del
Regnum Christi son como son, porque son por Él y
para Él.
Concluido el encuentro, decidí ir de misiones durante
la Semana Santa. Las anécdotas y experiencias son innumerables, pero
todas estas cosas reunidas están dirigidas hacia un mismo fin:
conocer verdaderamente a Cristo. El Jueves Santo, en la noche,
nos asignaron unos turnos para la adoración eucarística, esta fue
la primera vez que lo iba a hacer. Llegó mi
turno en la madrugada, el sueño y el cansancio eran
mis peores enemigos, pero ha sido un momento muy especial,
desde aquella noche en la cual Cristo tocó mi corazón,
puedo decir que mi vida cambió totalmente, fue volver a
echar leña a la hoguera de la fe, incrementar su
fuego y fervor.
Sorpresa tras sorpresa Dios estaba poniendo en mi
camino, todo estaba llegando muy rápido a mi vida, pero
creo que esto depende de la voluntad de Dios y
de la pasión que podamos tener por Él, también hay
que tener en cuenta que si Cristo nos ha pedido
seguir su camino y ser los apóstoles de la nueva
evangelización, tenemos una responsabilidad más grande que los demás, porque
Dios nos ha dado más que a muchos otros y
por consiguiente igual respuesta espera.
Mi vida, como miembro del Regnum
Christi, tomó un valor muy especial. No ser como quien
no tiene definido los objetivos de su vida, quien no
aprecia realmente lo que tiene. El crecer como persona y
la formación son cualidades que tiene un miembro del movimiento,
la satisfacción de ser un instrumento de Dios, para transformar
a las personas que tengo a mi alrededor.
Una nueva experiencia
llegaba a mi vida, el cursillo nacional del Regnum Christi.
El cursillo fue la oportunidad de compartir con otros miembros
del movimiento con una excelente formación espiritual, fue una semana
en la cual aprendí cosas que no se aprenden en
ningún otro lugar, pero que son indispensables para saber vivir
la vida, y que para mí son elementos básicos que
debe tener un buen cristiano. Cada charla y cada conferencia
las aproveché al máximo. Aprendí que mi formación no culmina
con el cursillo ni mucho menos, este es un camino
extenso en el cual todos los días se aprende y
somos nosotros quienes decidimos qué tan rápido avanza este proceso,
porque Dios, por medio del Movimiento, nos ofrece continuamente medios
de formación, triduos, cursillos, misiones, orientación, encuentros con Cristo, colaboración,
retiros, etc.
El movimiento Regnum Christi ha cambiado mi vida y
la sigue y seguirá cambiando, porque cada día se muestra
como la oportunidad de aprender y acercarnos más al camino
de la santidad, el cual tiene muchos obstáculos pero hay
que tener presente que si estamos con Dios y todo
lo que hacemos lo hacemos por Él no debemos tener
miedo. Él es el único que puede sacar cosas buenas
de lo malo.
Juan Camilo Betancur Aristizabal