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Estar llenos de la alegría del Evangelio
CIUDAD DEL VATICANO | ACTUALIDAD | TEXTOS
Coloquio del Papa Benedicto XVI con los sacerdotes - Pregunta 1, Plaza de San Pedro (10 de junio de 2010).

Ciudad del Vatucano, 14 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la transcripción de la primera pregunta del coloquio que el Papa Benedicto XVI mantuvo con cinco sacerdotes de los cinco continentes, en representación de los miles de presbíteros presentes el pasado jueves 10 de junio en la Vigilia de Clausura del Año Sacerdotal, en la Plaza de San Pedro.

* * * * *

América:

P. – Beatísimo Padre, soy don José Eduardo Oliveira y Silva y vengo desde América, precisamente desde Brasil. La mayor parte de nosotros aquí presentes estamos comprometidos en la pastoral directa, en la parroquia, y no solo con una comunidad, sino que a veces somos párrocos de muchas parroquias, o de comunidades particularmente extensas. Con toda la buena voluntad intentamos hacer frente a las necesidades de una sociedad muy cambiada, ya no más enteramente cristiana, pero nos damos cuenta de que nuestro “hacer” no basta. ¿A dónde ir, Santidad? ¿En qué dirección?

R. – Queridos amigos, ante todo quisiera expresar mi gran alegría porque aquí están reunidos sacerdotes de todas partes del mundo, en la alegría de nuestra vocación y en la disponibilidad de servir con todas nuestras fuerzas al Señor, en este nuestro tiempo. Respecto a la pregunta: soy bien consciente de que hoy es muy difícil ser párroco, también y sobre todo en los países de antigua cristiandad; las parroquias son cada vez más extensas, unidades pastorales... es imposible conocer a todos, es imposible hacer todos los trabajos que se esperan de un párroco. Y así, realmente, nos preguntamos a dónde ir, como usted ha dicho. Pero quisiera decir, ante todo: sé que hay muchos párrocos en el mundo que dan realmente todas sus fuerzas por la evangelización, por la presencia del Señor y de sus Sacramentos, y a estos párrocos fieles, que trabajan con todas las fuerzas de su vida, de nuestro ser apasionados por Cristo, quisiera decir un gran “gracias”, en este momento.

Dije que no es posible hacer todo lo que se desea, que se debería hacer, porque nuestras fuerzas son limitadas y las situaciones son difíciles en una sociedad cada vez más diversificada, más complicada. Yo creo que, sobre todo, es importante que los fieles puedan ver que este sacerdote no hace solo un “oficio”, horas de trabajo, y que después está libre y vive sólo para sí mismo, sino que es un hombre apasionado por Cristo. Si los fieles ven que está lleno de la alegría del Señor, comprenden también que no lo puede hacer todo, aceptan sus límites, y ayudan al párroco. Este me parece el punto más importante: que se pueda ver y sentir que el párroco realmente se siente un llamado por el Señor; que está lleno de amor por el Señor y por los suyos. Si esto existe, se entiende y se puede también ver la imposibilidad de hacer todo.

Por tanto, estar llenos de la alegría del Evangelio con todo nuestro ser es la primera condición. Después se deben tomar decisiones, tener prioridades, ver lo que es posible y lo que es imposible. Diría que las tres prioridades fundamentales las conocemos: son las tres columnas de nuestro ser sacerdotes. Primero, la Eucaristía, los Sacramentos: hacer posible y presente la Eucaristía, sobre todo dominical, en cuanto sea posible, para todos, y celebrarla de forma que se convierta en realmente en visible el acto de amor del Señor por nosotros. Después, el anuncio de la Palabra en todas las dimensiones: desde el diálogo personal hasta la homilía. El tercer punto es la "caritas", el amor de Cristo: estar presentes para los que sufren, para los pequeños, para los niños, para las personas con dificultad, para los marginados; hacer realmente presente el amor del Buen Pastor. Y después, una prioridad muy importante es también la relación personal con Cristo. En el Breviario, el 4 de noviembre, leemos un hermoso texto de san Carlos Borromeo, gran pastor, que se dio verdaderamente a sí mismo, y que nos dice, a todos los sacerdotes: “No descuides tu propia alma: si la propia alma está descuidada, tampoco puedes dar a los demás lo que deberías dar. Por tanto, también debes tener tiempo para ti mismo, ara tu alma", o, en otras palabras, la relación con Cristo, el coloquio personal con Cristo es una prioridad pastoral fundamental, ¡es condición para nuestro trabajo por los demás! Y la oración no es algo marginal: es precisamente rezar la “profesión” del párroco, también en representación d ella gente que no sabe rezar o no encuentra el tiempo de rezar. La oración personal, sobre todo la liturgia de las Horas, es el alimento fundamental para nuestra alma, para todas nuestras acciones. Y, finalmente, reconocer nuestros límites, abrirnos también a esta humildad. Recordemos una escena de Marcos, capítulo 6, donde los discípulos estaban “estresados”, querían hacer todo, y el Señor dice: “Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco" (cfr Mc 6,31). También éste es trabajo – diría – pastoral: encontrar y tener la humildad, el valor de descansar. Por tanto, pienso que la pasión por el Señor, el amor por el Señor, nos muestra las prioridades, las decisiones, nos ayuda a encontrar el amino. El Señor nos ayudará. ¡Gracias a todos vosotros!

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La trascripción de las demás preguntas se pueden encontrar en los siguientes enlaces:

2. La verdadera teología viene de Dios.

3. El celibato es un gran signo de fe.

4. Vivir la Eucaristía es una escuela de vida.

5. Llamar al corazón de Dios para que nos dé sacerdotes.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2010-06-10


 

 


 



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