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| «Este es el Jesús que hoy quisiera que encontraras, conócelo, ámalo y síguelo; no tengas miedo, no te defraudará». | |
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Por el P. Dennis Doren, L.C.
A lo largo
de la historia se ha hablado de Jesús. Realmente ha
sido la piedra de escándalo desde el momento en que
anunciaba en Cafarnaum que daría su cuerpo en alimento y
su sangre en bebida, que destruiría el templo en tres
días, que si bajaba de la cruz, creerían en Él.
Muchos son los signos de contradicción y muchos, hasta el
día de hoy, lo siguen rechazando. Los hombres seguimos pidiendo
señales.
Jesús sigue actuando y transformando el corazón de los hombres,
¿tú ya lo has experimentado? Como dice san Agustín: “Nos
hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta
que descanse en ti.” Mientras no centremos la vida en
Cristo, todo es insatisfacción… no importa de qué se trate,
siempre estaremos inconformes e incómodos. Cosa muy distinta ocurre en
los que aceptan a Cristo, sabiduría de Dios, en su
vida. Para ellos, la satisfacción no proviene de las cosas
exteriores, incluso, ni de la personas; todo viene del amor
de Dios que se desarrolla en el corazón de los
que creen. Abre tu corazón a Cristo para que Él
nazca y viva en ti: Verás qué distinta es la
vida desde su amor y amistad (Mt 11, 16-19).
• Amigo: Amigo
sincero. Que no ha venido para ser servido sino para
servir. Una amistad reparadora que limpia, como en el lavatorio
de los pies (Jn 13, 1-11). Un amigo que hasta
la vida por ti y por mí.
• Compañero: Compañero de
viaje. Camina en nuestro grupo y está hasta la meta
con nosotros. ¿Quieres ver lo que fue para los dos
discípulos de Emaús? (Lc 24, 13-35).
• Hermano: Esta fue su
misión: hacernos hermanos para que el Padre nos reconociese en
Él. Lee la bella oración de Jesús en la Última
Cena (Jn 17, 6-26).
• Vida: Es la vida. Tu vida.
Vuestra vida. Porque Jesús ha venido para que tengáis vida.
A Zaqueo le da una vida nueva (Lc 19,1-10).
• Resurrección:
¿Y si alguno de vosotros ha muerto en la juventud?
Él es tu Resurrección, Jesús se aproxima a los hombres,
como a Lázaro, para devolverles la vida (Jn 11, 1-16).
• Camino: El que precisas ahora para orientar tu vida. Camino
para llegar al Padre (Jn 14, 1-11).
• Verdad: Tu verdad.
Por la que vives. Por la que luchas. La que
te hará libre. Jesús es la verdad sin medias tintas.
Nicodemo le busca (Jn 3, 1-21).
• Vid: Nos dice que
permanezcamos unidos a Él como sarmientos para dar fruto, para
vivir en su Amistad, en su Gracia (Jn 15, 1-11).
• Alegría: Alegraos que he resucitado y vivo entre vosotros. Es
su mensaje al manifestarse a María Magdalena (Jn 20, 11-18).
• Amor: Es el amor. Nadie tiene mayor amor que aquel
que da su vida por sus amigos como Él lo
hizo en la cruz (Mt 27, 23-24).
• Gozo: Es el
gozo. Un manantial de agua viva a saltar dentro de
nosotros. Como Pedro se lanza al agua al saber que
era Jesús (Jn 21, 4-8).
• Roca: El apoyo firme que
buscas para tu inseguridad. Como los apóstoles en la tempestad
(Mc 4, 35-41).
• Luz: La luz misma. Porque ha venido
al mundo a traerle la luz, a que caminemos como
hijos de la luz. Cura al ciego de nacimiento (Jn
9, 1-41).
• Paz: Mi paz os dejo, mi paz os
doy. Paz aún para aquel que si no veía no
creía: Tomás. (Jn 20, 24-25).
• Esperanza: Os enviaré un abogado
para que os defienda: el Espíritu de mi Padre (Jn
14, 15-17).
• Pascua: Por Él hemos pasado de la muerte
a la vida, del pecado a la gracia, de las
tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad
(Mt 27, 50).
• Libertad: Somos libres porque nos ha hecho
hijos. Y tenemos que liberarnos de tantas cosas como el
hijo pródigo (Lc. 15, 11-32).
• Luchador: Vencedor glorioso, que probó
la tentación como nosotros, en el desierto (Mt 4, 1-11).
• Hijo: Es el hijo del amado y nosotros en Él.
Así lo manifiesta el Padre en la transfiguración (Mt 17,
1-13).
• Salvación: Hemos sido sepultados y resucitados en su muerte
y resurrección. Como buen Pastor, ha dado su vida por
nosotros (Jn 10, 1-16).
• Fuente: Y nos dice que el
que tenga sed que venga a Él y beba. Agua
viva como lo fue para la Samaritana (Jn 4, 5-38).
• Pan: Pan y vino, alimento de nuestro camino, fortaleza para
el caminante. Así nos da la Eucaristía (Mt.26, 26-29).
• Perdón:
Nuestro perdón de cada día, como lo experimentó la mujer
que fue sorprendida en adulterio (Jn 8, 1-11). Como nos
lo enseña en el Padre Nuestro (Mt 6 ,7- 15).
• Dios: Dios con nosotros, Dios hecho Hombre, nuestro (Lc 2,
1-20).
Qué bien lo dijo el Papa Benedicto en su discurso
a las jóvenes holandeses el 21 de noviembre de 2005:
“Queridos amigos, Jesús es vuestro verdadero amigo y Señor; entablad
una relación de verdadera amistad con Él. Él os espera
y sólo en él encontraréis la felicidad. ¡Cuán fácil es
contentarse con los placeres superficiales que nos ofrece la existencia
diaria! ¡Cuán fácil es vivir sólo para sí mismos, gozando
aparentemente de la vida! Pero antes o después nos damos
cuenta de que no se trata de verdadera felicidad, porque
ésta es mucho más profunda: sólo la encontramos en Jesús.
Como dije en Colonia, “la felicidad que buscáis, la felicidad
que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro:
el de Jesús de Nazaret” (Discurso durante la fiesta de
acogida de los jóvenes, en un barco sobre el Rhin,
18 de agosto de 2005: L´Osservatore Romano, edición en lengua
española, 26 de agosto, p. 4).
Este es el Jesús que
hoy quisiera que encontraras, conócelo, ámalo y síguelo; no tengas
miedo, no te defraudará.