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Confía en Dios y manos a la obra
EL SALVADOR | ACTUALIDAD | ARTÍCULOS DE OPINIÓN
«No dejes de empujar, aunque el cansancio, el desánimo y la tentación de tirar la toalla estén tocando continuamente a la puerta de tu vida».

Empujando piedra
«Con los meses, desde que se ponía el sol hasta que se ocultaba, aquel hombre empujaba la enorme roca sin poder moverla».

Por el P. Dennis Doren, L.C.

A Dios rogando y con el mazo dando, sabio refrán que hoy se repite y nos enseña que en la vida hay que luchar, trabajar, incluso, a pesar de no dar todos los resultados que quisiéramos, y que a pesar de todo tenemos que vencer nuestras propias limitaciones, así es, vencer las propias deficiencias con entusiasmo, con fuerza de voluntad, con mucha constancia y así sacar de nosotros lo mejor. No dejes de empujar, aunque el cansancio, el desánimo y la tentación de tirar la toalla estén tocando continuamente a la puerta de tu vida; sigue sacando lo bueno y el mayor bien de las adversidades y problemas. Tú sigue adelante.

Cuentan que un muy buen hombre vivía en el campo pero tenía problemas físicos, cuando un día se le apareció Jesús y le dijo: "Necesito que vayas hacia aquella gran roca de la montaña, y te pido que la empujes día y noche durante 1 año".

El hombre quedó perplejo cuando escuchó esas palabras, pero obedeció y se dirigió hacia la enorme roca de varias toneladas que Jesús le mostró.

Empezó a empujarla con todas sus fuerzas, día tras día, pero no conseguía moverla ni un milímetro. A las pocas semanas, llegó el diablo y le puso pensamientos en su mente: "¿Por qué sigues obedeciendo a Jesús? Yo no seguiría a alguien que me haga trabajar tanto y sin sentido. Debes alejarte, ya que no tiene lógica que sigas empujando esa roca, nunca la vas a mover".

El hombre trataba de pedirle a Jesús que le ayudara para no dudar de su voluntad y, aunque no entendía, se mantuvo en pié con su decisión de empujar.

Con los meses, desde que se ponía el sol hasta que se ocultaba, aquel hombre empujaba la enorme roca sin poder moverla.

Cuando se cumplió el tiempo, el hombre elevó una oración a Jesús y le dijo:

"Ya he hecho lo que me pediste, pero he fracasado, no pude mover la piedra ni un centímetro". Y se sentó a llorar amargamente pensando en su muy evidente fracaso.

Jesús apareció en ese momento y le dijo: "¿Por qué lloras? ¿Acaso no te pedí que empujaras la roca? Yo nunca te pedí que la movieras, ahora mírate, tu problema físico ha desaparecido, tu cuerpo se ha fortalecido, tus brazos y piernas se hicieron fuertes por el esfuerzo de todos los días. No has fracasado, yo he conseguido mi meta, y tú fuiste parte de mi plan".

Muchas veces, al igual que este hombre, vemos como ilógicas las situaciones, problemas y adversidades de la vida, y empezamos a buscarle lógica, nuestra lógica, a la voluntad de Dios y viene el enemigo y nos dice que no servimos, que somos inútiles o que no podemos seguir.

El día de hoy es un llamado a "empujar" sin importar qué tantos pensamientos de duda ponga el enemigo en nuestras mentes; pongamos todo en las manos de Jesús y no dejemos de dar lo mejor de nosotros mismos, y Él, por medio de su voluntad, nunca nos hará perder el tiempo, más bien, nos hará ser más fuertes y así aprenderemos a sacar cosas buenas de situaciones aparentemente negativas o malas.


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2012-06-11


 

 


 



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