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| «La renovación es la ley de la vida, lo que no se renueva se muera y se tira». | |
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Por el P. Dennis Doren, L.C.
En la vida
se puede dar que una situación comience a provocar en
nuestro modo de actuar y ser una especie de separación
entre lo que queremos ser y lo que actuamos cada
día, vamos perdiendo la coherencia. En vez de ir caminando
con la armonía de dos líneas paralelas en la que
una depende de la otra, se toma una proyección de
separación. En el arranque de esta separación está la rutina,
el cansancio, ese ir tomando la vida como viene, sin
proyección, sin relieve, dejando que los acontecimientos la desborden en
la apatía e indiferencia, dejamos de ser dueños y señores
que imprimen en las acciones un rumbo trascendente, definido y
claro; entonces los grandes ideales toman un aspecto borroso e
incoloro. Hay que dejar el vestido pesado de la rutina
y endosar el vestido ligero del ideal, de la acción
motivada, de la acción penetrada por una conciencia de amor.
“Renovar”:
es dejar como nuevo algo que ya tiene años, desperfectos,
Volver a su primer estado, también significa “mejorar”, “fortalecer”, “restablecer”.
No se trata de “maquillar” (cubrir defectos o desperfectos, pero
sin arreglarlos). Todos tenemos la necesidad de renovarnos, es decir,
quitar esas capas que se han ido incrustando en nuestra
vida y que hoy la hacen difícil y no le
permiten caminar o volar.
RENOVARSE ES EL VOLVER A LAS RAÍCES
de la PROPIA VIDA PERSONAL y de la vida con
su sentido y riqueza, renovarse es volver a tener brillo
en las propias convicciones y valores: Dios, Fuente de toda
Vida, la Vida Eterna. Jesucristo, ese mismo Dios, Hecho Hombre
para resolver nuestros problemas e inquietudes más hondas, la familia,
para dedicarle con cariño lo mejor de nuestro tiempo. La
renovación es la ley de la vida, lo que no
se renueva se muera y se tira... renovamos el carro,
renovamos la televisión, renovamos tantas cosas, ¿cómo no renovarnos nosotros?
El
águila es el ave de mayor longevidad de su especie.
Llega a vivir 70 años.
Pero para llegar a esa edad, a
los 40 años, deberá tomar una seria y difícil decisión.
A los
40 años sus uñas están apretadas y flexibles, sin conseguir tomar
a sus presas de las cuales se alimenta.
Su pico largo y
puntiagudo se curva apuntando contra su pecho, sus alas están envejecidas
y pesadas, y sus plumas gruesas. Volar se hace ya
muy difícil, entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o
enfrentar su dolorido proceso de renovación, que durará 150 días.
Ese
proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña
y quedarse ahí en un nido cercano aun paredón, en
donde no tenga la necesidad de volar.
Después al encontrarse en
el lugar, el águila comienza a golpear con su pico
en la pared hasta conseguir arrancarlo, después de arrancarlo, esperará
el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una
a una sus uñas.
Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer,
comenzará a desplumarse, arracándose una a una sus plumas viejas,
después de cinco meses sale para el famoso vuelo de
renovación que le dará 30 años mas de vida!
En nuestra vida muchas
veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un
proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos
desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor y que
hoy nos tienen medio paralizados.
Solamente libres del peso del pasado
podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre nos trae. ¿Qué
renovar? El ideal y el sentido de la vida, la
comunicación con mis seres cercanos, los detalles, la admiración, el
cariño, los proyectos planeados para la familia… la fidelidad, la
gratitud, etc. Todas son oportunidades maravillosas para renovarnos, pero lo
más importante es tomar la decisión de hacerlo, de forma
que emprendas el gran vuelo de renovación, hoy y siempre…