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| "Elige bien tus amistades y llegarás lejos; pide consejo, y serás sabio". | |
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Por el P. Dennis Doren, L.C.
Una de las
mayores preocupaciones que hoy los padres de familia tienen, y
que es su principal dolor de cabeza, es la compañía
de sus hijos; amigos y amigas que vienen y van,
que entran y salen; amigos virtuales y amigos reales, unos
buenos y otros no tanto, unos educados y otros algo
pedantes, unos sanos y otros golpeados por la vida, unos
simpáticos y otros antipáticos, unos abstemios y otros borrachos, unos
holgazanes y otros deportistas.
Esto de los amigos parece un bufet
de todos los sabores y tamaños. Esta experiencia de los
amigos a los papás los trae de cabeza y los
hace sufrir mucho; cada vez con más frecuencia se ve
que el ambiente reinante está más pesado, menos controlado, con
mayores libertades y menos límites.
Una cosa es cierta, dependiendo
del tipo de amigos que tengamos, y de los ambientes
que frecuentemos, se desarrollará nuestra vida. ¿Quieres una vida serena,
segura y llena de éxitos?, ésta no la encontrarás en
los antros, ni en la pachanga, ni en la droga,
ni en el alcohol; la encontrarás con gente buena y
en ambientes sanos, con jóvenes que tengan buenos ideales de
vida y una proyección profesional sanamente ambiciosa, aquellos que se
han preparado para enfrentar los retos de la vida con
dignidad, seriedad y lucha; estos son los amigos que tenemos
que buscar y, que en su momento, serán una luz
y un apoyo para nuestra vida.
En cierta ocasión, el gran
científico Albert Einstein tenía que brindar una charla magistral en
Francia; pero, debido a su gran fama y a su
muy ocupada agenda, en cuanto a desarrollar más ciencia para
beneficio del mundo, se sentía muy cansado.
Sin embargo, en Francia
insistían en que él llegara para hablarles sobre sus más
grandes teorías; entonces él pensó, le haré una propuesta a
mi ayudante, y le dijo: Tengo que ir a Francia
esta semana, pues me lo han solicitado, pero estoy muy
cansado para hablar toda una mañana, ¿qué te parece si
tu te haces pasar por mí y yo por ti?,
es decir, hacerme pasar por chofer y nadie se dará
cuenta.
El ayudante respondió: si señor, acepto, intercambiemos papeles, y así
fue.
Al llegar a Francia, todo el mundo salió a recibirle
al auditorio donde iba a dar la cátedra de una
de sus teorías. El chofer salió del auto inmediatamente, haciéndose
pasar por Albert Einstein, pues solo habían escuchado de él,
pero aún no lo conocían en persona. Mientras tanto, el
propio Einstein salió del auto y se quedó al lado
de la puerta, mirando cómo todos los periodistas se peleaban
por hacerle preguntas al señor Einstein (quien realmente era el
chofer).
Entonces uno de ellos le dijo: Señor Einstein es un
placer poder conocerlo y que esté con nosotros, su fama
es tan grande que no nos aguantábamos por que llegara,
pero yo deseo saber sobre su teoría de la relatividad,
la cual he escuchado pero no la comprendo, explíquemela por
favor.
Entonces Einstein (el chofer en este caso), miró fijamente al
reportero y le dijo: Mi teoría de la relatividad claro,
pero mire es tan fácil de entender que no creo
que usted no la entienda. Sí -le dijo de nuevo
el periodista- aún no entiendo, explíquemela por favor.
Pero si es
algo tan pero tan fácil –replicó Einstein (el chofer)- que
no puedo creer que no la sepa. Lo miró de
nuevo fijamente, y le dijo: Es tan fácil que hasta
mi chofer se la puede explicar, a ver explícaselas tú!!!!!!
–dijo al chofer (Einstein). Y de forma muy inteligente y
astuta, el pobre chofer se quitó de encima una gran
carga y problema...
Moraleja: El que anda con sabios, sabio se
hace y se le pasa su inteligencia. El que a
buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Elige bien
tus amistades y llegarás lejos; pide consejo, y serás sabio.
Aparta totalmente de tu camino a las personas negativas y
los malos ejemplos, ellos solo dañarán tu vida y tu
corazón.
Dios patrocina solamente excelencia y la hace llegar a
través de personas moderadas, que saben discernir lo bueno y
lo malo y que buscan siempre hacer el bien.