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| "La mayoría de las veces uno es responsable de lo que hace, de lo que sufre y de lo que ama". | |
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Por el P. Dennis Doren, L.C.
Si no puedes
cambiarlo, entonces cambia tu actitud... ¡Pero no te quejes!, agradece
lo que tienes en lugar de lamentar lo que no
tienes.
El Dr. Viktor. E. Frankl, decía que: “uno es
responsable de lo que hace, de lo que sufre y
de lo que ama”. De ahí que les lanzo una
simple propuesta: los que deseen participar, deben de colocarse una
pulsera morada con la leyenda «Un mundo sin quejas» y
resistir 21 días sin lamentarse por nada ni una sola
vez”, es decir, "me duele la cabeza" o "nada me
está saliendo bien", calladitos nos vemos mejor. Si durante ese
periodo los participantes emiten algún lamento, deben cambiarse la pulsera
de muñeca y volver a empezar. Los resultados serán sorprendentes,
¿cuántos podrán superar este reto?, ¿cuánto tiempo les tomará?, los
que lo han hecho, por lo menos les ha costado
un mínimo de 5 meses, es decir, se lo tomaron
en serio, pero les costó un tiempo que evidencia la
terrible presencia de la “cultura de la queja” tan presente
en nuestras vidas.
Esta es la historia de la gestación de
una idea existencial muy simple que ayudará, a quien acepte
el reto, a tomar las riendas de su vida con
optimismo y positivamente.
Un reto que cambiará tu vida y la
de tus semejantes.
Ahora te estoy proponiendo, yo a ti,
asumir este reto de 21 días sin quejas, lamentos, sin
críticas y chismes..., si lo logras, habrás hecho de tu
vida un paraíso en la tierra, como dice Don Miguel
Ruiz en sus “Cuatro Acuerdos”; tendrás mejor ánimo, menos dolores,
relaciones más favorables, mayor autoestima, etc.; serás una persona más
feliz, más congruente y armoniosa.
¿Crees que puedes aceptar el reto?
Seis millones de personas ya lo han logrado desde 2006
cuando Will Bowen lanzó esta campaña en EEUU. Cada día
se suman más personas para lograr un mundo mejor. Ya
existen organizaciones para apoyar "Un mundo sin quejas".
Muchas personas
decían que no se quejaban demasiado, pero con el ejercicio
se dieron cuenta que lo hacían unas 20 veces en
promedio al día.
Quejarnos se ha convertido en una pandemia.
¿Has notado que siempre hay algo de qué quejarse? El
clima, el tránsito, la inseguridad en las calles, las mentiras
de los políticos, la salud, el dinero que no alcanza,
etc., etc. Lo único que ganamos con la QUEJA es
SENTIRNOS PEOR.
"Cuando criticamos, nos quejamos o juzgamos, estamos emitiendo
una actitud discordante. Esta actitud, de acuerdo a la Ley
de Atracción, será devuelta a nosotros, pero multiplicada. Esto alimenta
aquello de lo que nos quejamos, lo hacemos más grande".
Ejemplo: si dices: “estoy mal, estoy mal, estoy mal”, atraerás
justamente lo que pediste: estar mal.
¿Qué te parece la
siguiente idea?: ABANDONAS LAS QUEJAS Y TE LLENAS DE GRATITUD.
Así que mantén una observación especial de tus pensamientos y
palabras y cada vez que te descubras quejándote, expresa un
agradecimiento a la vida, al trabajo, a la salud... o
a cualquier cosa que puedas agradecer de corazón... siempre tendrás
algo para agradecer. Cada vez que emitas una queja tendrás
que volver a empezar la cuenta de los 21 días
desde uno.
Si pienso una queja o crítica pero no
la digo, ¿también cuenta?
Por suerte, NO. Sólo las palabras
que salen de tu boca son las que cuentan en
esta primera etapa del ejercicio. Quienes lo han logrado, reconocen
que no es para nada fácil, pero después de las
tres semanas, ó más, que tardes en lograr la meta,
dejarás inclusive de criticar con la mente.
¡Adelante!... acepta el
reto... demuéstrate que SÍ puedes y vive la responsabilidad de
la GRATITUD como una experiencia que se "siente"... y asciende
a un mayor nivel de conciencia, y al despertar, el
panorama de la vida será más amplio y amable contigo.
No hace falta que te pongas una pulsera morada como
la que te propuse al inicio, utiliza tu reloj de
pulsera, o una moneda, o una piedrita en el bolsillo,
o algún objeto pequeño y sencillo, el que tú quieras,
lo dejo a tu elección; algo que puedas llevar contigo
durante el día y que, con su presencia, te esté
recordando tu compromiso personal de no quejarte. Será una especie
de “testigo silencioso” que te observará y recordará constantemente, y
será de gran utilidad para “aprender a darnos cuenta” de
todas las veces que nos quejamos. No hay que darle
fuerza a la queja, simplemente cambias la pulsera de brazo
o la piedra de bolsillo y ya. Lo importante es
darnos cuenta, no culparnos. Y a comenzar de nuevo hasta
llegar a los 21 días.
Rompamos como cristianos esas “ideas
lastre” tales como: “qué dura es la vida”, “todo me
sale mal”, “soy un desastre”, “cuánto desencanto”, “para sufrir venimos
a este mundo”, “unos nacen con estrella y nosotros estrellados”
y perdamos el miedo a la libertad de ser responsables
de lo que hagamos, de lo que suframos y de
lo que amemos.
¿Por qué 21 días?
Los científicos y
los expertos en conducta humana dicen que toma 21 días
crear un hábito. Nos tomará 21 días dejar el hábito
de la queja y formar el nuevo hábito de ser
RESPONSABLES DE NUESTRA GRATITUD. ¿Preparado para comenzar el reto?
¡Anímate!,
¡puedes lograrlo!, y harás que este mundo se convierta en
la antesala del Verdadero Paraíso: el Cielo.