Búsqueda      Idioma 
     

Señor mío y Dios mío
Jn 20,19-31 (Artículo)
La calidad en el amor
Mt 26,14-27,66 (Artículo)
La Cena de los misterios
Jn 13,1-15 (Artículo)
“Mi decisión de colaborar es una respuesta al llamado de Dios” (Artículo)
El Dios de los vivos.
2014-04-10 (Artículo)

No te cruces de brazos, actúa tu esperanza (I parte)
EL SALVADOR | ACTUALIDAD | ARTÍCULOS DE OPINIÓN
«No nos tenemos que quedar con los brazos cruzados ante las situaciones de fracaso, sufrimiento e injusticia, esperando que por arte de magia se solucionen».

Niño tocando puerta
"Señora, lo siento si la molesté, pero solo quiero decirle que... 'Dios realmente la ama'".

Por el P. Dennis Doren, L.C.

Uno de los aprendizajes de la esperanza es el «actuar», así nos lo señala el Papa Benedicto XVI en la encíclica Spe Salvi: “toda actuación seria y recta del hombre es una esperanza en acto” (Spe Salvi 35). «La esperanza, en sentido cristiano, es siempre esperanza para los demás; y es esperanza activa, con la cual luchamos para que las cosas no acaben en un "final perverso". Es también esperanza activa en el sentido de que mantenemos el mundo abierto a Dios. Sólo así permanece también como esperanza verdaderamente humana» (SS 35). Con estas palabras el Papa nos enseña que no nos tenemos que quedar con los brazos cruzados ante las situaciones de fracaso, sufrimiento e injusticia, esperando que por arte de magia se solucionen. No, tenemos que actuar nuestra esperanza, saliendo de nuestra comodidad, de nuestras seguridades, y así comenzar a tocar la puerta de los demás; cuántas campañas que nos hacen ver que muchos hombres están comprometidos en vivir su esperanza, he aquí el ejemplo de un niño de 11 años…

El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre: OK, papá, estoy listo.

Su papá, servidor fiel de la Iglesia, le dijo: ¿Listo para qué?

Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.

El papá respondió: Hijo, está muy frío afuera y está lloviznando.

El niño miró sorprendido a su padre y le dijo: Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.

El Papá contestó: Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.

Con desespero, el niño dijo: Papá, ¿puedo ir yo solo?, por favor.

Su padre titubeó por un momento y luego dijo: Hijo, tú puedes ir; aquí tienes los volantes, ten cuidado.

¡Gracias papá! Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia.

El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía. Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quién darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se dirigió hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió. Finalmente, el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente. Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó: ¿Qué puedo hacer por ti, hijo? Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo: Señora, lo siento si la molesté, pero solo quiero decirle que... *DIOS REALMENTE LA AMA* y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR. El niño le dio el volante y se fue. Ella solo dijo: GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga(Continuará)


FECHA DE PUBLICACIÓN: 2013-06-17


 

 


 



Síguenos en :   
Auspiciada por la congregación de los Legionarios de Cristo y el Movimiento Regnum Christi , Copyright 2014 , Legión de Cristo. Todos los derechos reservados.

¿Deseas agregarNo te cruces de brazos, actúa tu esperanza (I parte) a tus favoritos?
  -    No