«El Regnum Christi insiste mucho en la espiritualidad bautismal, porque
del bautismo el cristiano recibe no sólo toda su dignidad,
sino también su compromiso de santidad y de evangelización» (Mi vida es Cristo, pregunta 70).
De ahí que en los
triduos y sobre todo en los ejercicios espirituales que viven los miembros
del Movimiento se renueven los compromisos bautismales y se dedique
una meditación para su profundización. El festejo del día del bautismo
con un momento de adoración eucarística viene propuesto también para
agradecer a Dios este inmenso don que nos hace miembros
del cuerpo místico de Cristo, de una misma familia en
la Iglesia.