El sacrificio eucarístico es el centro de la vida cristiana
y el culmen de la acción por la que Dios
santifica al mundo en Cristo, y del culto que los
hombres ofrecen al Padre. El Movimiento Regnum Christi recomienda a
sus miembros que, si les es posible, participen todos los
días consciente, fervorosa y activamente en la celebración eucarística y
reciban la sagrada comunión con un alma agradecida y en
estado de gracia.
Cuando termina la celebración eucarística, comienza la oportunidad
de dar continuidad al sacrificio eucarístico a lo largo de
la jornada familiar, o de estudio, o de trabajo, mediante
el esfuerzo por vivir según la voluntad de Dios y
por la entrega incondicional a la extensión de su Reino
entre los hombres.